Zeta Bosio entrevistó a Daniel Melero: “Con Gustavo hubo un conflicto artístico y de cómo proyectarse”

Zeta Bosio entrevistó a Daniel Melero: “Con Gustavo hubo un conflicto artístico y de cómo proyectarse”

13 noviembre, 2017

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Días atrás Zeta Bosio y DJ Buey, en su programa en Radio Nacional, entrevistaron al compositor y productor Daniel Melero, a pocos días de la salida del nuevo disco Cristales de Tiempo. “Si él no hubiese dedicado su vida a esto, la electrónica en Argentina no hubiese sido lo mismo“. De esta manera Zeta Bosio comenzó una entrevista de una hora de duración, reivindicando una amistad de siempre. “Desde la infancia artística” diría Melero, “la amistad más noble tal vez“.

Si hay algo que caracteriza a Melero, paradójicamente, es la poca prensa que posee y de la que no busca ser parte. Son contadas las entrevistas extensas que ha dado en toda su carrera, y por eso resurge entre tanto silencio este encuentro con Zeta. 35 años atrás, allá por 1982 o 1983, Melero frecuentaba el mismo circuito, con sus Encargados, al que iría a parar Soda Stereo.

Soda tocó en Airport“, recuerda. Allí fue el debut de la banda. “Yo después los presento en Zero“. Viéndolo hoy a la distancia, toma incluso otro color la participación que tuvo Daniel en los primeros pasos del trío. “¿Vos sabés el orgullo que era para mí presentarlos?“, le dice a Zeta. “Lo siento todavía a eso“, confiesa.

En 1984, y ante la idea de la compañía de grabar el que sería el disco debut de Soda Stereo, Melero se ofreció a producirlo. “Tuve la suerte y la desgracia de que el primer productor ejecutivo de Soda me dijese que yo nunca iba a poder producir un disco, que estaba loco“, recordó. Finalmente el elegido fue Federico Moura, quien por entonces era el líder de Virus. “Que Federico los convenciera de grabar Trátame Suavemente… para mí siempre fue una sorpresa“.

• Gustavo era gran fanático de tu tema tema. La trabajamos en la sala, y era una versión que nos había quedado muy bonita. Le cambiamos algunos acordes…

– ¡Sí! Exacto. Gustavo también le cambió algunas palabras mías que eran como demasiado prosaicas, digamos. Es una canción que ocurrió por suerte, y no por azar. Creo que la suerte tiene que ver con estar insistiendo sobre algo, y que un día aparezca otra cosa. Ahí tuviste suerte y supiste verlo. Si fuera por azar, te cae un árbol en la cabeza mañana.

• Nosotros estábamos recién empezando, Gustavo estaba haciendo sus primeras letras, y lo inspiró mucho la forma tuya de escribir. Creo que lo influenciaste muchísimo.

– ¿Vos crees que yo no salí influenciado de toda la experiencia de haberlo conocido? ¡Pero absolutamente! Gustavo me enseñó, entre otras cosas, que las líneas de bajo no tenían que ser sólo en corcheas. Un día me lo dijo, porque claro, yo lo hacía dentro de la limitación que tenía mi sed de sintetizadores. No había midis, no había nada.

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• Una noche, no nos vamos a olvidar jamás, Daniel se había comprado una Pro One que generalmente vienen con una ganancia muy grande, sin ningún tipo de protección. Teníamos un sistema que era del viejo de Charly, y lo robábamos, se lo afanábamos para usarlo en las noches importantes. Un sistema Yamaha de voces, creo que era una consola de 6 canales. La idea era meter en uno de esos canales el Pro One, que de inmediato hizo así “boom” y voló todo…

– Y ocurrió lo más hermoso que tiene el rock: la música terminó igual porque terminamos conectados todos a los mismos equipos… ¡de lo del bajo yo no tuve la culpa!

• Sí, después explotó el bajo y quedó el equipo de Gustavo nada más…

– ¿No quedamos todos conectados adentro de ese equipo?

• Estaba el equipo de Gustavo, y del equipo de Gustavo salía todo, hasta que voló ese equipo también y quedó la batería nada más. Y cantando a capella, bailando, y llevando adelante el show. Terminamos haciendo el último tema nada más que con la batería y bailando, poniéndole onda.

– A mí eso con los años me confirmó el error que es que los músicos crean que la música sólo sucede cuando tocan. Porque ahí quedó claro que la música sucedía aún cuando no podía tocar nadie. Fue un show hermoso, a la vez que además siempre fue risa.

• Quedamos económicamente arruinados por todos los equipos… durante meses, hasta que juntamos la guita para poder arreglarlo. Tito estaba en una de esas temporadas donde se laburaba muchísimo cuando venía el verano, y salía a tocar todos los sábados. Charly era el sonidista, y me llamaba a mí de que había que juntar guita para alquilar un sistema de sonido para que su viejo no se enterara de que estaba quemado.

– Es una maravilla ¿no? Pero todavía generaba el show de Tito Alberti. Entre todas las ganancias se disimulaba el robo de Soda Stereo (risas). (…) Tito era muy exigente con Charly y lo trataba con mucha desconfianza. Un día me tocó hablar con él, ¿vos sabés la anécdota esa?

• Sí, sí…

– Yo termino hablando con el padre de Charly diciéndole que comprenda que su hijo está destinado a ser uno de los artistas más importantes en Latinoamérica. Fue por teléfono, yo me atreví sólo por eso.

• El viejo te atendía y se ponía a hablar con vos, y lo mataba a Charly (risas)

– Sí, vamos a decir una cosa: Charly recién se puso de pie en Cuando pase el temblor (risas).

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Para 1990 el trabajo de Melero con Soda Stereo era total. Para muchos era el cuarto Soda. Con una influencia directa en Gustavo, y un rol protagónico en las grabaciones y en los shows en vivo, Daniel recuerda emocionado aquella etapa.

• En los 90s compartimos un montón de viajes y de giras… en la época de Canción Animal, que fue una época muy linda… tu trabajo era siempre muy especial adentro de Soda. Vos te dedicabas a hacer los efectos de sonido, algo muy ambient.

– Sí, pero a la vez eran largos también. Esos sonidos que ustedes tocaban encima de una cosa que iba modulando.

• Vos ahí empezaste una relación muy prolífica con Gustavo que terminó en Colores Santos, y muy íntima también…

– Sí, sí. Pero antes de Canción Animal estábamos empezando a compartir cosas.

• Yo recuerdo que antes de Canción Animal ustedes se sacaban chispas, y yo anotaba todo mientras ustedes se sacaban chispas con música. Los dos se compraban todo, y éste le tiraba a uno, y el otro también…

– Hubo un día que cambiamos de cuaderno. Yo me llevé el de Gustavo, y él el mío. Estaban anotadas las cosas que pensaba cada uno, o los temas posibles, lo que fuera. Eran cuadernos de anotaciones. A mí me sorprendió que él hiciera eso. No lo recomiendo tampoco a ningún joven (risas). Dejense llevar por la música. Pero te confieso algo, yo siento que nunca trabajé, siendo que me he dedicado a algo que ni yo sé muy bien qué es, pero que sí sé que soy el único que lo hace.

Daniel no duda un instante si tiene que elegir alguno de toda la discografía de la banda: “Mi disco preferido de Soda Stereo es Canción Animal“. Pero le aclara a Zeta: “Te voy a decir una cosa, yo creía que el que menos me gustaba era Dynamo, y sin embargo es el que más escucho ahora cuando escucho discos de Soda“.

• Ese nombre me acuerdo que vos lo tiraste una tarde, no sé si ya lo tenías de antes, no sabíamos qué nombre íbamos a ponerle al disco…

– No, no. Lo ví en ustedes. Ví la fuerza de pedalear esa situación, de generar la energía físicamente para hacerlo.

Entre risas y anécdotas, en una entrevista realmente jugosa, Daniel no eludió hablar de su alejamiento con Gustavo. Salvo alguna excepción extraordinaria (bien vale el calificativo) desde 1993 en adelante, Cerati y Melero no se cruzaron nuevamente.

• Yo nunca me enteré, pero vos te separaste de Gustavo de una forma medio conflictiva…

– Dejé de querer encontrarnos. Hubo un conflicto artístico. Fue un conflicto artístico y de cómo proyectarse. Pero la verdad que yo estoy muy contento de haberle dicho que Soda Stereo era (la proyección). Estoy muy feliz de habérselo dicho.

ENTREVISTA COMPLETA:

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