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Aquel 21 de Diciembre de 2007 marcó la despedida definitiva de Soda Stereo arriba de los escenarios. El cierre perfecto para una gira que batió records por todo el continente, con el sexto River lleno bajo el brazo. Abrimos entonces el diario de gira de Leandro Fresco, quien con sus palabras nos permite volver el tiempo atrás, y sumergirnos nuevamente en esa burbuja en el tiempo.

Escribe Leandro Fresco:

Miércoles 19 diciembre, 2007

El clima de los últimos shows fue muy relajado y alegre. Mucha gente del equipo técnico y management son profesionales históricos que han trabajado con los Soda, por lo que el clima es muy distendido. La banda ya se ha presentado en muchas ciudades, y la expectativa y la curiosidad de la gente por saber cómo se verían otra vez luego de tanto tiempo, creo que ha sido cumplida.

Noté que todo el equipo estuvo con el ánimo en alto para enfrentar lo que sabríamos sería la parte más caliente de la gira, teniendo en cuenta la época del año y de que estamos terminando esta etapa en casa, con amigos y familias incluidos, el próximo viernes.

Jueves 20 diciembre, 2007

Creo que la idea de estos ensayos que terminaron hoy fue mas que nada para no perder el ritmo, ajustar los últimos detalles y poder ensayar con cada uno de los invitados, así que durante estos días fueron llegando en horario y día específicos para ensayar su parte con nosotros. La mayoría son viejos amigos de los Soda así que con cada invitado se vivieron momentos de repaso, de anécdotas y recuerdos de viejas épocas compartidas.

En lo personal, los años de gira con Gus me han dado las armas como para enfrentar audiencias enormes, pero en el caso de esta gira todos los shows fueron monumentales. Realmente me siento contento de haber recibido esa especie de entrenamiento previo y de no sentirme abrumado por toda esta situación.

Si bien todos somos conscientes de que después de esta gira algo está por terminar (al menos por el momento), creo que ninguno de nosotros quiere pensar en eso. Está claro que la relación entre ellos está muy bien, dejando la posibilidad de tener novedades de Soda en un futuro no muy lejano.

Pensando en mañana, la gente siempre ha sido increíble, sabemos que el público será el mejor que podamos tener y tenemos que estar a la altura de eso. En lo personal sé que parte de la tarea además de tocar, será tener real conciencia y tranquilidad para poder disfrutar ese momento y poder grabarlo en mi memoria.

Viernes 21 diciembre, 2007

Hoy en la mañana, luego de la prueba de sonido, hubo un breve momento para regresar cada uno a su casa. Fue un día de mucho sol y calor. Por la tarde temprano la van me pasó a buscar y fuimos rumbo al estadio. En el camino, mientras miraba por la ventana, noté que un montón de gente que iba por la calle sería el público de esta noche y pensaba en que alguna vez yo fui uno de ellos.

Durante el trayecto al Monumental tuve una sensación ya conocida. Me ha tocado enfrentar varios finales de gira de Cerati en su etapa solista y la sensación siempre es la misma: mezcla de pena porque algo se termina pero sabiendo que en unas horas estaríamos en el escenario viviendo una de las experiencias mas insolutas que se pueden vivir.

La organización en todo momento fue exacta y todos los detalles estuvieron pensados para que nosotros viviéramos este último show a pleno. Realmente en esto todos los eventos fueron iguales, lo que cambió es el contexto y saber que terminaba la gira. Desde un primer momento supimos que la gente estaba preparada e iba a dar lo mejor en el show, y en los camarines la sensación fue la misma.

El show fue perfecto.

El público estuvo eufórico y eso se expandió en el escenario, hubo momentos de conexión musical muy alta y emotivos gracias a los invitados que estuvieron presentes. Fue grandioso.

En toda Latinoamérica hay audiencias muy especiales, somos todos parecidos, como primos hermanos. La gente se expresa, grita, salta y eso genera un estado colectivo muy particular provocado por nuestra forma de ser. Somos así. Y esta noche fue claro y notorio en el público: la gente tenía ganas de volver a escuchar a Soda Stereo, y se sintió como un gracias por volver de parte de la audiencia. Se sintió el cariño de la gente hacia ellos y su música, además de una especie de redescubrimiento del trío para muchos que, por cuestiones generacionales, no los habían visto tocar en vivo.

Fue espectacular.

Todo el tiempo se notó una mezcla de emoción, alegría y una sensación imposible de explicar. Todos lo sentimos pero nadie lo supo expresar. Por suerte, todo el mundo estuvo tranquilo de saber que hasta el momento habíamos cumplido cada uno con su parte dando lo mejor.

Sábado 22 diciembre, 2007

Anoche luego del show nos reunimos en el sector de invitados en una especie de after y pasamos un rato largo cenando y compartiendo con la gente. El clima de la reunión fue animado y creo que nos sirvió para bajar el nivel de energía absorbido en el show. Es casi imposible irse a dormir inmediatamente…

Durante esta gira conocí a parte de la familia de Zeta, de Charly y de Gustavo. De hecho anoche estaban los padres de los 3 y al verlos pensaba en qué sentirían al ver a sus hijos en semejante contexto y todo lo que han logrado.

Luego del after en River seguimos para una fiesta privada en el hotel Faena, que se extendió hasta que salió el sol esta mañana con mas invitados y amigos. Hubo muchos abrazos con todos los del equipo que, hoy puedo decir, se convierten casi como en familia luego de una gira tan larga. Supimos que todo salió como estaba previsto y eso nos dejó a todos un sabor del objetivo cumplido.

En la fiesta de esta madrugada en el Faena hubo muchos invitados estrella, personajes reconocidos, que se acercaron a saludar. Yo conversé un poco con Martín Palermo, crack de Boca Juniors, un auténtico fana de Soda Stereo.

Enero, 2008

Gustavo me invitó a pasar unos cuantos días en su casa de José Ignacio, aquí en Uruguay. Relajados hablamos a veces de lo que ha sido la gira de Soda y de lo bien que había salido. Lo que yo tengo claro es que Soda está de vuelta y seguro que la historia va a continuar. En un momento le dije a Gustavo: “¿y la próxima vez que vuelvan qué onda? ¿no deberías hacer un nuevo álbum con Soda Stereo?”

Me contó que tuvieron ofrecimientos para seguir en este 2008, sin embargo también hablamos sobre lo que será su nuevo trabajo. Las ideas ya están en marcha para su nuevo álbum solista así que si bien recordamos momentos de la gira con Soda, las ideas de Gustavo están enfocadas en su nuevo disco. Eso lo noté.

21 diciembre, 2017

Hoy en día me pongo a pensar y creo que el haber tocado con Soda Stereo fue un regalo de Gustavo. El sabía perfectamente que en mí había un soldado. Realmente los 3 Soda juntos generan algo tremendo con la gente, mas allá de quien los acompañe. Un recuerdo imborrable fue haber sido parte hace 10 años de eso.

/ EnRemolinos.com /

De visita en México para el esperado estreno local del espectáculo del Cirque du Soleil con música de Soda Stereo, “Sép7imo Día”, Charly Alberti y Zeta Bosio hablaron con la prensa en el día de ayer, y no descartaron que en un futuro pudiesen tener más proyectos en conjunto.

• ¿Cómo ha ido cambiando para ustedes la percepción de las nuevas generaciones que escuchan la música de Soda Stereo? ¿Y cómo ven que Coldplay les haya hecho un homenaje con De Música Ligera en Buenos Aires, y aquí se haya interpretado Cuando Pase el Temblor en un festival en apoyo a las víctimas de los dos terremotos que azotaron México?

[Zeta Bosio] – Es muy significativo el D.F en nuestra historia. Hemos pasado largas temporadas aquí en la época donde no había redes sociales. Había que venir a hacerse conocer, y había que quedarse. Eso hizo que nos pudiéramos mezclar con la cultura de ustedes y pudiéramos también incorporar muchas de las cosas que íbamos viviendo aquí a nuestra música. Así que es una cosa que ocurre, y que perdura en el tiempo. El circo creo que es una buena excusa para volver a revisitar la obra nuestra haciéndole la banda de sonido a través de los multitracks. Es algo mágico, como son los circos. Es algo que nos conecta con nuestra niñez, y nos permite poder volar, poder soñar, imaginarnos cosas. Hay algo muy lindo que ocurre en la presentación, cuando se junta toda esa energía, y la música de Soda es la que los une.

[Charly Alberti] – Respecto a la evolución de lo que fue pasando con la obra… esta ciudad es la última de este año. Pasamos por unas cuantas ciudades, y creo que hubo una evolución en el entendimiento tanto nuestro como de la gente. La gente al principio, cuando comenzamos con la obra en Buenos Aires, no entendía muy bien qué iba a pasar. Algunos iban esperando un show de Soda Stereo, otros iban esperando un gran show del circo. La realidad es que Sép7imo Día no es ninguna de las dos cosas. Sép7imo Día es una obra magnífica creada por Michel Laprise y todo su equipo donde pasa por diferentes momentos. Y eso es muy bueno que la gente lo entienda, nosotros hacemos hincapié para que cuando la gente vaya al show, vaya con la cabeza abierta. Si vos vas con la cabeza abierta vas a poder disfrutar de cada uno de los momentos. Porque tiene momentos muy dispares en cuanto a sensaciones. Si vos estás esperando un show de Soda, no va a pasar. Desde ese lugar sí hubo una evolución.

Respecto de lo de Coldplay y lo del Temblor… creo que Zeta coincide conmigo en que son cosas que nos emocionan muchísimo. Son esas cosas que te da Soda en la vida que hacen que vos no puedas creer lo que está pasando. Ver ese estadio en Buenos Aires, las dos noches, con Coldplay tocando De Música Ligera y explotando literalmente fue algo muy emocionante. No solamente para nosotros como parte de Soda, sino también para la gente. La gente se emocionó. Vos veías los comentarios no solamente de los argentinos, de los mexicanos, de los colombianos… todos fueron parte de esa emoción. De ver a una de las bandas más convocantes que hay en el mundo, más respetadas, haciéndole un homenaje a una banda hispana. Eso nos llena de emoción, lo mismo que también lo que pasó aquí con el Temblor. Estamos eternamente agradecidos.

Ambos estuvieron encargados de supervisar la elección de las canciones para el espectáculo y trabajaron sobre sus grabaciones originales para crear la banda sonora que acompaña a los artistas del circo. Estar en contacto con la música que hicieron con el fallecido Gustavo Cerati hace más de 20 años, fue “un proceso de curación“.

Fue un trabajo largo de un año que se hizo a la par de que se iba armando el show“, dijo Bosio. “Siempre teniendo como premisa fundamental que la música que estaba en el inconsciente colectivo de la gente no debería ser alterada de una forma antinatural“.

Restaurar y digitalizar las cintas análogas y grabaciones originales de sus canciones para hacer nuevas versiones y combinaciones fue un trabajo de laboratorio en el cual Alberti y Bosio se dieron la libertad de crear, pero también mantuvieron en mente el respeto que debían tener para el público.

Pudimos jugar mucho, pudimos experimentar que es lo que nos gusta hacer en el estudio“, agregó Bosio. El resultado dio “un sonido más actual, con un sonido un poco más power, pero sin alterar mucho … Fue una evolución en la que también hicimos nuestro duelo porque empezamos con mucho dolor y terminamos en una situación en la que prácticamente sentíamos mucho la presencia de Gustavo en todo esto“.

• ¿Qué sigue para ustedes en conjunto como Soda Stereo? ¿Hay proyectos además de éste, o con esto se termina el ciclo?

[Charly Alberti] – Soda como Soda no existe más. Sí existe en el corazón de la gente, y sí existe en la música y el legado que dejamos. Creo que Sép7imo Día fue una vuelta más a algo que ni Zeta ni yo (y creo que ninguno) nos imaginábamos que íbamos a darle. Fue muy valioso. Una experiencia, como dijo Zeta, espectacular que fue la de poder trabajar con nuestras cintas y con nuestra historia. Vernos de veintipico y no de 50. Creo que esto es una muy buena versión de Soda, siendo Soda mismo. Lo que viene a futuro la verdad no sabemos. Sí sabemos que no va a haber material nuevo. Pero tampoco queremos descartar algo a lo cual Soda Stereo nos tiene acostumbrados que son grandes sorpresas. Esto fue una sorpresa. Lo de Coldplay lo del Temblor fueron grandes sorpresas. Entonces, ¿qué viene a futuro? No sé. Hay siempre propuestas, hay siempre cosas dando vueltas, y hay siempre ganas. Sí lo que hizo esto fue acercarnos con Zeta nuevamente y darnos ganas de que, si pasa algo, volverlo a hacer juntos.

[Zeta Bosio] – Yo creo que como decía Charly, la realidad es que sin Gustavo Soda no podemos concebir que exista. Pero sí sigue vivo, la música, el legado. La música no pasa de moda. Es como que vienen generaciones nuevas y la adoptan. Sigue siendo un referente muy importante dentro de todo el espectro del rock, sobretodo del rock indie y del pop. Soda nos tiene acostumbrados a sorpresas y nosotros nos vamos a entusiasmar cuando hayan cosas que propongan desafíos y que estén al nivel de lo que fue la banda siempre.

[Charly Alberti] – También hay algo que sucedió, yo lo empecé a ver con mucha asiduidad: Cuando empezó Sép7imo Día, y con esto de Coldplay, ví a mucha gente pidiendo que hagamos algo nosotros juntos. Y es bueno aclarar que nosotros ni siquiera hablamos de la posibilidad de una situación así. Si puede suceder o no, no lo sabemos. Hoy no estamos pensando en eso. Pero tampoco habría que descartarlo porque sí lo que nos pasó es que nos quedamos con ganas de seguir pasando tiempo juntos.

[Zeta Bosio] – Sí, nos gusta tocar juntos. Es algo que hicimos durante mucho tiempo, y la idea de concebir que nunca más vamos a tocar juntos es algo que no me gusta. Todavía podemos tocar. De vez en cuando nos juntamos en la sala de Charly y tocamos juntos. Para mí, que he tocado temas de Soda incluso con otros bateristas, no siento que suenen como cuando los toca él, así que es algo que nos gusta hacer pero de ahí a tener algo armado creo que es para un futuro. Hoy estamos muy entusiasmados con esto, con llevar la obra, que el año que viene sigue de gira. La verdad es que eso nos tiene con bastante ocupación.

• ¿Se plantearon realizar una audición para, ante la ausencia de Gustavo, encontrar un nuevo integrante?

[Charly Alberti] – Mirá, la respuesta te la dí antes. Soda no existe si falta alguno de los tres. En este caso falta Gustavo. Tampoco tendríamos que audicionar a alguien porque no tenemos el plan de salir a tocar nosotros. Puede suceder, pero en este momento no hay ningún plan.

[Zeta Bosio] – De todas formas no existe la chance de reemplazar a Gustavo, no lo concebimos eso. Más allá de que Gustavo era el cantante, no era solamente eso. Es algo irremplazable. Me parece que si llegásemos a hacer algo sería un homenaje, tirando un poco la pelota para otro lado de sentir eso, al contrario… extrañándolo mucho.

• Del legado que ustedes van a dejar a las nuevas generaciones, ¿tienen propuestas fílmicas, documentales, musicales?

[Zeta Bosio] – La verdad es que no tenemos un plan hoy en día. Hoy en día tenemos un disco nuevo que es Sép7imo Día, y que a Soda lo ha puesto nuevamente… ha desatado esa fiebre en muchos lugares. Y como te decía Charly, eso hace que se extrañe un poco el ver a la banda en vivo. Pero por ahora con la compañía no hay planes. Nosotros el 99.99% de lo publicable de Soda ya lo publicamos. Estuvimos revisando las cintas y aparecen cosas, pero no llegan a ser temas, no llegan a ser canciones. Así que en este disco hay algunas sorpresitas que encontramos como la nueva versión de De Música Ligera, que no es nueva, la habíamos grabado para Canción Animal pero no teníamos claro cuál de las dos versiones queríamos y decidimos la otra. La gente nunca había escuchado esta versión y además la intervenimos por necesidades del acto. No hay nada concreto. Pero la banda está viva, los formatos cambian, vienen nuevas generaciones y quién sabe.

/ EnRemolinos.com /

“¿Podrían decirnos qué canción creen ustedes que define a Latinoamérica?”. “¿Sólo un tema? Ok. Yo voy a decir De Música Ligera, de Soda Stereo”. De esta manera, allá por Abril de 2016, Chris Martin respondía en la conferencia de prensa que Coldplay realizaba en México para presentar el “A head full of dreams Tour”.

Lo que suponía un simple guiño hacia el público latino al escuchar aquel “souda stereou” saliendo de la boca del líder de una de las bandas más relevantes del mundo, esta noche terminó de convertirse en realidad.

En el Estadio Unico de La Plata, y en el primero de sus dos conciertos pautados en Argentina para cerrar la gira mundial, el grupo británico interpretó el clásico por excelencia de Soda Stereo. Para fanáticos y no tanto, para seguidores del trío gaseoso y los que no, De Música Ligera se ha transformado en un himno argento que permite, al menos por 3 o 4 minutos, sentirse parte de algo grande.

Coldplay es una banda de alcance mundial. ¿Necesita realizar este homenaje?… No. ¿Ganaría popularidad haciéndolo?… Lo más probable es que no. No depende de eso para ser popular. Ya lo es, y desde hace mucho tiempo. El que pagó su entrada para ver al grupo en La Plata, no lo hizo por De Música Ligera. Está claro. Y eso justamente es lo que enaltece este homenaje.

Una banda británica que derriba por completo las barreras del idioma y se lanza a cantar, codo a codo, piel a piel, con el público que lo fue a ver. Y en su idioma. El idioma del público. De eso se trata un verdadero homenaje, y por eso toma un alcance mundial. Coldplay cantó en castellano el tema que define a Latinoamérica.

Quedará para los críticos de siempre el marcar los defectos de esta versión. Sí, algunos acordes quizás no fueron los mejores. Sí, es verdad, la pronunciación en castellano de Chris Martin no es su principal característica. Sin embargo debemos destacar sólo un punto, que termina siendo el más relevante: Una banda mundial, homenajeó a la banda ícono de Latinoamérica, en su idioma, en su país, haciendo que un estadio repleto coreara nuevamente De Música Ligera, tras 10 años de su última interpretación. Y eso, merece un gracias de nuestra parte.

Sí, un Gracias Totales.

/ EnRemolinos.com /

“Nos cambiaron la vida”. De esta forma Daniel Kon pone en marcha el prólogo del libro que acompaña la edición de Caja Negra, el box set de Soda Stereo, primero en la historia del grupo. El manager del trío, en un texto que refleja su acercamiento a la banda (desde aquellos años cubriendo las giras por el exterior para distintos medios gráficos, hasta la actualidad y su rol como representante máximo del grupo) define a Soda Stereo como “la perfección”. Pero también como “la euforia”. “Soda era, y es, el profesionalismo más obsesivo, pero también la locura creativa. Soda era, en un solo grupo, lo mejor y lo más intenso“.

La idea de llevar adelante este box set, comenta Kon, surge en México. “Los conocí en el lobby de un hotel en México cuyo nombre no recuerdo. Justo en México, que fue uno de los primeros países en tener la iniciativa de preparar esta caja con los discos de estudio de Soda en vinilo“, rememora. “Es como cerrar un círculo perfecto“.

Caja Negra reúne entonces todos los discos de estudio de la banda editados hace un par de años en formato vinilo. Es así que Soda Stereo, Nada Personal, Signos, Doble Vida, Canción Animal, Dynamo y Sueño Stereo, conforman la caja que sumerge al trío en un nuevo terreno de ediciones que no había explorado aún: la de los box sets.

Dejando de lado la dudosa calidad y procedencia del sonido de estas reediciones lanzadas por Sony Music a partir de 2015 (de la cual ya nos hemos explayado en más de una ocasión), cabe mencionar algunas diferencias, aunque pequeñas, respecto de las actuales. Sobretodo a nivel de diseño. Apuntando más que nada al ojo clínico del coleccionista promedio.

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Los discos lanzados durante 2015 en Argentina fueron fabricados en la República Checa. De hecho, si uno observa el arte de cada una de las contratapas de aquellas ediciones, podrá leer la leyenda con el país de procedencia debajo del logo de la compañía. En este caso no. Los discos son los primeros en fabricarse en tierra argentina.

Manteniendo el arte original de cada uno de los discos, se podría destacar que la calidad de impresión en las tapas (y contratapas) es quizás superior a las del año 2015, percibiendo en comparación un mejor color, más natural y representativo de las ediciones originales, que aquella primera tanda de vinilos reeditados. Las etiquetas centrales de los discos son exactamente iguales.

Seguramente el lado negativo siga siendo (entre otras cosas) el referente a los sobres internos, que mantienen su mala calidad de impresión (exceptuando Canción Animal y Dynamo) y su floja calidad de plegado en los bordes. Es inentendible como en pleno 2017 no se tengan en cuenta este tipo de detalles, donde el sobre interno parece pegado con cola vinílica de mala calidad, sin al menos tener el cuidado de que no se note. Podríamos incluso ahondar en la calidad de recorte de cada sobre (donde por ejemplo el lado superior es más corto que el inferior, como si la cuchilla hubiera cortado en diagonal el borde), pero lo dejaremos para otro momento.

En muchos casos, aunque la empresa diga lo contrario, los artes internos parecen scanneados de un CD. Y eso se nota en la calidad de impresión, y en la falta de detalles que, en las ediciones originales, hacían la diferencia en calidad. Queda claro que con el lanzamiento de este box set Sony Music no buscó solucionar esos problemas, que se arrastran desde 2015. Como frutilla de la torta: Signos sigue sin representar la edición gatefold original.

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Con respecto a la presentación del producto, es sin dudas el punto más destacado. La caja en sí, diseñada por Alejandro Ros, cuenta con el último logo de la banda (el famoso ADOSTEREO del año 2007) impreso en relieve, jugando con el rediseño realizado para el Soda Cirque en este año. Sin dudas se trata de un logo hermoso, acorde a las expectativas de presentación de un producto de este valor.

La caja, de cartón duro, y color negro, es de excelente calidad. Adentro, cada vinilo viene sellado por separado, lo que también es de destacar. El libro contiene 40 páginas a color, en papel satinado, y con la misma medida de ancho y largo que un vinilo. El diseño interno del libro tiene muchas similitudes con la colección TODO SODA lanzada por Sony Music y La Nación en el año 2012. Igualmente no deja de ser excelente.

Además del prólogo escrito por Daniel Kon, se dedican 4 páginas a relatar la historia de cada una de las grabaciones de los discos de Soda Stereo. Adjuntando además fotos de prensa de cada uno de ellos, así como detalles que ubican en tiempo y espacio la época en que fue lanzado cada trabajo discográfico (por ejemplo una lista, año a año, de los discos editados al mismo tiempo en el resto del mundo). Quizás el error más importante tiene que ver con el año en el que, según este libro, se editó Canción Animal: 1989. Nuevamente resulta inentendible como esos detalles, tan grandes como el año de edición de uno de los discos de la banda, se pueden pasar por alto.

El diseño del libro es muy atractivo, con mucho color. La historia, relatada por Marcelo Fernández Bitar, no aporta nada nuevo a lo ya conocido. Sino que rejunta los viejos datos de siempre, ideal para aquellos que recién se sumergen en el mundo Soda Stereo. Respecto de las fotos: lo mismo. Salvo dos o tres excepciones, de las más de 50 fotos que aparecen, ninguna es inédita. Debemos mencionar, lamentablemente, el error de colocar una imagen del año 1988 en la etapa de Canción Animal. Otro detalle que sólo un fanático de la banda puede observar. No así el público en general que quizás vea en este producto la oportunidad de obtener de un sólo tirón la reedición en vinilo de la discografía de la banda más importante de Latinoamérica.

En definitiva Caja Negra es un producto de calidad, con errores. Pero que deja en claro que, de haber voluntad, se podría editar un box set acorde a los de las grandes bandas mundiales. De la mano de Daniel Kon y Fernando Travi (más Sony Music), Soda Stereo tiene en este 2017 su primer acercamiento a este tipo de productos, y es de celebrar. Queda en cada uno de los seguidores del trío repensar si el precio pedido por este box set se ajusta o no a sus expectativas.

/ Allan Kelly Márquez – EnRemolinos.com /
/ Fotos: SS_NowPlaying /

– “Ya me acostumbré a la situación. Es la despedida, el último concierto, el final. Todos son epígrafes que rondaron esta situación, que a su vez tiene un elemento de felicidad, más allá del supuesto dolor y la supuesta emoción de tocar por última vez, porque hemos decidido despedirnos de esta forma. Es una especie de ofrenda a la gente“, reflexionaba Gustavo Cerati.

La gira El Ultimo Concierto, que había arrancado en México, para pasar por Venezuela y Chile, desembarcaba finalmente en Buenos Aires. La fecha pautada era el sábado 20 de Septiembre. Apenas días antes se decidió la incorporación de músicos invitados para el show de cierre. “Ensayamos en un lugar que era el Prix D’ami“, recuerda Richard Coleman. “Era un lugar para tocar, para hacer conciertos. Se había armado toda la sala ahí, y bueno, cuando me convocaron, llegué al último ensayo. Fue muy representativo. Cuando terminó el ensayo y vi que empezaron a levantar todos los instrumentos, ahí me pegó una emoción, digamos. Ahí fue un momento muy emocionante para mí. Ser un privilegiado de estar en la trastienda de la cosa ¿no es cierto?. Porque dije: “No, no es el último concierto, es el último ensayo, esto es mucho más fuerte“. El tema elegido para Coleman fue finalmente Sobredosis de TV, el cual interpretaría en una versión hiper rockera, como la que se venía tocando en toda la gira.

Por primera vez, Soda Stereo iba a llenar el estadio Monumental de River. Paradójicamente, aquella primera vez, iba a hacer en su último show antes de la separación. “Yo pensaba: con lo que cuesta llegar a hacer un River. Llegás y es lo último que hacés. Es fuerte, me parecía muy injusto“, comenta Adrián Taverna.

Poco después de las 22.30 horas de aquel Sábado 20 de Septiembre de 1997, Soda Stereo subió al escenario de River. “Soda Stereo, Buenos Aires, Argentina”, y el inicio de En la ciudad de la furia. El Monumental tembló. Durante casi 3 horas el grupo transitó toda su carrera y pasando por todos sus discos. “Recuerdo que cada invitado tocaba una canción que había marcado simbólicamente su ingreso a la banda“, detalla Andrea Alvarez, quien fuera percusionista del grupo entre 1989 y 1991. “La Cúpula era un momento en donde ellos me llevaban a lucirme. Eso era histórico y por eso lo eligieron. Yo había sido madre, hacía mucho que no estaba en el escenario así que lo que para todos era despedida, para mí era una fiesta“.

A mí la invitación me llegó de forma muy fría y escueta por un manager“, recuerda Daniel Sais. “No había tenido mayor contacto con ellos antes, salvo algun roce ocasional. Que se separaran no me extrañó, sabía de las fricciones internas de la banda desde hacía tiempo y de la necesidad de Gustavo de incursionar en otra música donde sus compañeros no tenían cabida. Esa experiencia fue interesante, tensa, triste“.

Para Eduardo Iencenella (más conocido como Barakus), histórico stage manager de Gustavo Cerati, la despedida en River fue una noche más de trabajo. “Me cayó la ficha recién con el último tema. En la previa, con la preparación de la gira y después con el andar de los shows, aunque veía a los fans llorando no me daba cuenta de lo que estaba pasando“, comenta. “Para mí estábamos girando y había que estar concentrados en dar el mejor show, pero toda esa exigencia y adrenalina se convirtió en stress los días posteriores al Ultimo Concierto“.

Luego de interpretar 27 canciones aquella noche, Gustavo Cerati interrumpió el coro de los miles de fanáticos que se rehusaban a que el grupo se disolviera: “tengo una buena canción para cantar”. Acto seguido los primeros acordes de De Música ligera retumbaron en River.

Al final de la canción, Cerati extendió sus brazos, se acercó al micrófono y comenzó a dar las gracias, como sólo él sabía hacerlo. “¡No sólo no hubiéramos sido nada sin ustedes, sino con toda la gente que estuvo a nuestro alrededor desde el comienzo, algunos siguen hasta hoy, gracias… totales!

Es un recuerdo imborrable en mi carrera, esa frase espontánea que le surgió a Gustavo y que lo marcó para toda la vida“, comentaría luego Adrián Taverna. “Por no poder enumerar a un montón de gente que nos acompañó desde un principio me salió el ‘Gracias totales’“, confesaría el propio Cerati. “Es genial cómo una frase así queda. La cantidad de veces que la escucho utilizada para cualquier boludez es fabuloso. Se convirtió en eslogan.

Tras aquella despedida en River, paulatinamente, comenzaron a salir a la superficie las razones de la separación de la banda. Como si fuera una especie de terapia pública y personal, cada uno de los Soda planteó ante los medios su postura ante lo sucedido, y lo que el futuro podía deparar.

Yo creo que Soda Stereo podría haber seguido haciendo buenas cosas“, comentaría Charly Alberti semanas después. “Las diferencias se dieron al nivel de quién quiere tocar y quién no. Yo me aburría de no tocar por mucho tiempo. ¿Por qué hay que esperar a ponerse de acuerdo si vamos a tocar dos, cinco o treinta shows? Para mí eso no era un grupo de rock“.

Si bien hoy no comparto muchas cosas con los chicos, no quiere decir que no hayan sido los grandes compañeros de mi vida“, continuaba Alberti. “¿Quién te dice que dentro de algunos años, cuando ya nos aburramos de estar solos, un día la vida nos junta y hacemos algo? ¿Por qué no?“.

10 años después, el tiempo le daría la razón a Charly Alberti. Soda Stereo, también un 20 de Septiembre, volvería para anunciar la Gira Me Verás Volver, con un breve show en Museum. Finalmente, los veríamos volver.

/ EnRemolinos.com /

/ Fuente Músicos invitados: Entrevistas EnRemolinos.com /
/ Fuente Gustavo Cerati: Clarín Agosto 1997 /
/ Fuente Charly Alberti: Generación X Marzo 1998 /

“Pensé que no ibas a aceptar hacer la entrevista, te soy sincero”, confesé. “Sé igual que es un prejuicio mío”, le agregué. “Claramente”, me contestó. La cita estaba pautada en la zona de Colegiales, en Buenos Aires. Viernes de tarde. “Tengo un lugar donde podemos hablar tranquilos” fue su premisa.

El encuentro finalmente se dió en Vorterix, la radio/teatro que fundara Mario Pergolini allá por 2012. El lugar elegido: a los pies de la consola del estudio Spinetta, justamente en la radio. Allí, nos sumergimos con Adrián Taverna en su historia, totalmente ligada a Soda Stereo y Gustavo Cerati. Anécdotas, datos, risas, que durante 90 minutos redondearon la entrevista que aquí compartimos:

• Adrián, ¿cómo es que empezás a meterte de lleno en la música?

– Yo empiezo en la música tratando de ser músico, cuando tenía 12 años. Acá había una revista que se llamaba Pelo, donde habia un aviso de que un bajista muy reconocido, que era el bajista de Sui Generis Rinaldo Rafanelli, daba clases de bajo. Yo fui a tratar de aprender bien a tocar el bajo, y además estudiaba electrónica. De chiquito trabajaba de herrero, entonces mis manos estaban bastante curtidas y duras, era muy difícil poder ejecutar algún instrumento pero me apasionaba la música. Al conocerlo, a eso de la tercer clase, él me invitó a su sala de ensayo para decirme que tenía algunos cables para soldar, y eso para mí fue como haber pasado a otra dimensión.

Me empecé a entusiasmar mucho. Iba los sábados, que era cuando yo podía y cuando ellos no tocaban y ensayaban. Ahí descubrí que había una consolita muy chiquita, de 4 canales para las voces. Ni siquiera sabía que a eso se le llamaba consola. Me dijeron “fijate, dale volúmen pero que no acople”. Y ahí empecé.

• De casualidad entonces…

– Sí, muy de casualidad. Yo escuchaba música desde muy chiquito. No hay ningún músico en mi familia, ni nadie que tenga nada que ver. Pero desde los 8 años empecé a tener mis propios discos, de los Beatles en ese momento. También de Deep Purple. Y así el rock me atrapó. Después de esta experiencia con Rafanelli es que entendí que había un sistema de sonido, y esas cosas. Todo muy precario igualmente, estamos hablando de mediados de los 70.

Descubrí que había una empresa de sonido que se llamaba Robertone que hacía equipos. De hecho las primeras bandas en Argentina tocaban con esos equipos: Almendra, Manal, Los Gatos. Ellos usaban equipos Robertone porque no había ni Marshall, ni Fender, ni nada. Entonces empecé a trabajar en esa empresa. Bah, “a trabajar”. Yo iba y me hacían barrer, pintar las cajas, pero me gustaba estar en ese lugar, aproveché y empecé a mirar mucho, hasta que entendí que eso era una profesión.

• ¿Pero llegaste a planteartelo como una profesión a esa edad?

– No, en esa época para mí era todo nuevo, era diversión, era estar en el lugar donde estaban los músicos, escuchar instrumentos. Eso me atrapó. Ni sabía que se cobraba por hacer eso. Seguí metiéndome, me gustaba. Robertone me vio entusiasmo, pero además yo tenía conocimientos de electrónica. Soy Técnico en Telecomunicaciones. Entonces encontré justo lo que había estudiado, el punto medio entre las dos cosas. Me servía lo que había estudiado, y lo podía aplicar en la música. Después obviamente fue empezar a meter mano.

• ¿Cuándo es que empezás a trabajar ya profesionalmente? ¿Cuándo fuiste consciente de que, bueno, “mi trabajo es este”?

– Consciente creo que todavía no lo soy (risas). Yo empecé a cobrar por eso cuando tenía 17 años, ponele. Ya ahí empecé a tener algunas cosas por la que encima me daban una guita, poquito, pero bueno. Y a los 19 años ya empiezo a ser Operador de Sala con Riff, la banda de Pappo, lo que me llevó ya a esa edad a hacer Obras Sanitarias. Ese día fue como un susto importante en mi vida, pero ya dije “wow”.

• ¿Eso fue a comienzos de los 80s?

– Sí… eso fue en el 81, 82, por ahí. Después iba viendo qué iba saliendo, y muchos años después entendí que era una profesión.

• ¿Por algo en especial?

– Porque empecé a ganar más plata (risas). Básicamente por eso. Pero al principio y durante muchos años yo no era de salir ni nada, entonces ir a hacer los shows era mi salida, y empecé a conocer el circuito de los músicos.

• ¿Y cómo llegás a Virus?

– Yo trabajaba con Riff, y se da que a los hermanos Peyronel (Michel que era baterista, y Danny que vino en la última época del 83) los eligen para producir el disco siguiente de Virus que iba a ser Agujero Interior. Cuando van a presentar ese disco en vivo Michel les recomienda que me contraten, porque era un sonido más rockero el de ese disco. “Llamenló a Adrián que es un pendejo, y es un capo” (risas).

• Pegaste onda enseguida…

– Sí, sí. Sobretodo con Federico Moura, que fue muy importante en mi carrera. Un tipo con una mentalidad tremenda, el tipo viajaba mucho a Europa, y manejaba un conocimiento muy amplio de la música. Y yo era un pibe, tenía 20 años, y era flaquito (risas). Tenía todo por conocer, estaba en pleno aprendizaje. Y la conexión con Soda se da de la misma manera, en la misma época.

• ¿Ya los conocías a los Soda anteriormente?

– No. Yo estaba trabajando con Virus y Riff. Riff tocaba poco porque se había complicado un poco el tema, sus shows eran mucha descarga de energía, entonces los censuraban mucho. Empecé a tener mucho más trabajo con Virus y a Federico le propusieron producir a una banda nueva que se llamaba Soda Stereo.

• ¿Vos tenías dependencia de Rodríguez Ares? ¿trabajabas en la compañía?

– No, casualmente yo trabajaba con Riff, con Virus y con Soda, sus tres bandas. Pero era de casualidad. A él obviamente no le molestaba, en un momento llegué a trabajar con las tres bandas al mismo tiempo. Federico entonces me dijo “me ofrecieron producir una banda nueva, ¿querés venir conmigo a ver qué tal?”. “Bueno, dale, vamos”, le respondí.

Fue un jueves, un día raro. Era en un pub, estábamos sentados en una mesa tomando una cerveza. Era un lugar que se llamaba “La Alcantarilla”, era un barcito más chico que esto. Los ví y la verdad que la primera vez que los ví no me llamaron la atención, debo confesar. Federico me decía “¿Y qué te parecieron?”. “Y… qué se yo, bien…”.

Ellos estaban muy nerviosos también, qué se yo. Y los veías de aca a ahí, un metro de distancia. O sea, el escenario medía 20 cm. Era muy cruel la situación, digamos (risas). Ahí los descubrí. Y justamente un día, después de ese show, yendo a la agencia de Rodríguez Ares , subo al colectivo y a la parada siguiente sube Gustavo.

“Hola, ¿qué hacés?”. “¿Qué hacés aca?”, me dice. Le digo que voy a la agencia, “Yo también!”, me dijo sorprendido. Nos dimos cuenta que vivíamos a 5 cuadras de distancia.

• ¿Y no se habían visto antes?

– Yo sabía quién era porque él tocaba en la iglesia del barrio. No habíamos tenido trato, pero sabía quién era porque mis vecinas tocaban con él y Gustavo tenía como cierta popularidad en el barrio, entre las chicas sobretodo (risas). Gustavo tocaba la guitarra en la iglesia, y estaba con el coro de ahí. Llegó a participar en un festival de la Canción Navideña que lo hizo muy popular en el barrio porque creo que salió segundo.

Entonces era eso el conocimiento que teníamos. Estuvimos todo el trayecto en el colectivo hasta el Centro hablando. Ese día el colectivo estaba vacío, eran como las 3 de la tarde, no iba nadie hacia el Centro. Y bueno, charlando así nos preguntamos qué teníamos para hacer y finalmente volvimos juntos. De ahí en más comenzó una relación.

Me comentó que los iba a producir Federico. Yo ya era profesional también, y empezó esa relación de amistad más que nada.

• ¿En ese momento llega una propuesta formal para trabajar con Soda?

– No, no. La propuesta se fue dando de otra manera. Antes de trabajar con ellos yo tuve este acercamiento con Gustavo. Nos empezamos a juntar, a escuchar música. Yo tenía un equipo para escuchar música muy bueno, lo había armado yo. Tenía baffles grandes, podía escuchar a buen volúmen, y empezó así. Rodríguez Ares vió con buenos ojos que les de una mano con el sonido de los shows y esas cosas.

A fines de 1983 se separa Riff, quedaban Virus y Soda. Virus estaba muy fuerte, Soda estaba haciendo sus primeros pasitos. Grabé todo el primer demo de Soda en la sala de ensayos de ellos. Lo grabamos en un cassette, con una consola de 6 canales en vivo, yo mezclando en vivo con los auriculares. Grabamos en ese demo todos los temas que luego fueron al primer disco, mas uno que quedó afuera que era Detectives, que nunca se editó.

Después yo fui un par de veces a la grabación de ese primer disco para ayudarlos, para dar alguna opinión sobretodo en lo técnico. Y bueno, hacia fines de 1984 Soda presenta oficialmente el disco en el Astros.

• Con los televisores de escenografía…

– Sí, el famoso show de los televisores, que todo el mundo ahora dice “sí, una cantidad enorme de televisores”. Y yo tengo una foto en la que se ve que son sólo 6 televisores muy repartidos sobre el escenario, eran los televisores nuestros. Eran de nuestras casas, los pusimos fuera de sintonía que era lo llamativo, también había un andamio.

• ¿Fue realmente un suceso ese show? Porque en alguna ocasión los Soda han dicho que no había ido tanta gente.

– Eh, sí. A ver, primero y principal el Astros yo creo que debe tener unas 800 butacas. Habría un poco más de la mitad. No fue que desbordó. Pero para la banda fue la presentación en la calle Corrientes, con todo lo que eso significa, presentar su primer disco. Fueron muchos periodistas, había mucha curiosidad. Fue el desembarco, fue el primer mojón.

Yo mientras alternaba con Soda y con Virus mi trabajo. Y el fin de semana siguiente al Astros de Soda, Virus presentaba Relax. Tuve un entredicho con Federico. Yo no había ido a las grabaciones de ese disco, y él decía que como no conocía el disco no estaba bueno que estuviera. Que lo iba a hacer el ingeniero de grabación, él iba a estar en esos primeros shows, y después iba a seguir yo.

A mí no me gustó nada, ya era muy orgulloso desde chiquito. Y le dije “no, o hago todo, o no hago nada”. Federico me dijo que entonces hiciera el monitoreo y eso. “Yo no hago monitoreo, hago sala” le dije. Discutimos y dije “listo, no hago nada”. No fui ni siquiera a ver los shows.

Fui a la agencia, y le dije a Rodríguez Ares que no iba a trabajar más con Virus. “Trabajo con Riff si se junta, y con Soda Stereo”, le dije. Me dijo que estaba loco, que a Soda Stereo todavía no lo conocía nadie. De hecho Virus ya era una banda… iba por su cuarto disco. Le dije “no me importa”. Me llamó Federico, pero yo estaba decidido.

• ¿Con el tiempo llegaste a arrepentirte de esa decisión?

– No, para nada. De hecho lo volvería a hacer. Yo sentía que lo que ellos me planteaban estaba mal. Los Soda mismo me decían que estaba loco, que lo pensara. Les dije “ya está”.

• Entónces arrancás el 85 con Soda en exclusividad…

– Sí, sí, sí. El disco de Soda estaba en la calle, ya tenía varios cortes sonando en las radios. Vitaminas, Jet Set, Sobredosis de TV, Trátame Suavemente… empezó a ser una banda requerida, y no era cara. Tocamos por todos lados ese verano, infinidad de shows.

• Vuelven al Astros a mediados de año…

– Exacto, el del afiche del carrito con los televisores. En esos shows presentamos, o deberíamos haber presentado, algunos temas de Nada Personal. Solo teníamos Azulado, que era un tema de Fricción, no era ni siquiera de Soda. Y Ecos, que también era uno de Fricción. O sea que en realidad todavía no había Nada Personal. Bueno, era un gran desafío, seguíamos tocando muchísimo.

• Cuando ellos se van a la quinta a preparar el segundo disco, ¿vos vas con ellos?

– Sí. Era en Parque Leloir, en Castelar.

• ¿Cómo fue estar con la obligación de encerrarse a preparar un disco, y sentir “de aca tenemos que sacar algo”?

– La verdad que esa obligación no la sentimos mucho. Fue todo bastante irresponsable. Ya habíamos cambiado de agencia, estábamos con Ohanian. El había tenido esa idea de alquilar una quinta para que ellos pudieran concentrarse. Pero nosotros no paramos de tocar durante todo ese proceso. O sea: viernes, sábado y domingo no parábamos de hacer shows. Lunes era como el día de descanso. Y martes, miércoles y jueves deberíamos estar trabajando en los temas, cosa que no pasó nunca.

De hecho nunca estaban los tres por distintos motivos, por las novias, cosas así. Era una idea medio rara en esa época, éramos todos muy jóvenes. Y hacía un friiiiiio en esa quinta (risas).

Dormíamos con 4 o 5 frazadas cada uno. Igual no alcanzaba, había humedad también. Y me acuerdo que el último día que nos teníamos que ir de la quinta, no recuerdo quién fue, pero alguien dijo “va a venir Ohanian a escuchar los temas nuevos”. Y no había ningún tema nuevo.

Vino, y le mostraron como cosas, pero fue un papelón. A la semana, o a las dos semanas, teníamos que entrar a grabar. Llegó la fecha, y había muchas ideas pero ninguna terminada. Juego de Seducción por ejemplo era otro tema.

• Era como que el proceso de la grabación de Nada Personal fue a los tumbos…

– Sí, totalmente. Pero habíamos adquirido la gimnasia de tocar todo el tiempo. Entonces la banda ya sonaba potente. La gimnasia de tocar en un escenario chiquito, grande o mediano, es fundamental para una banda. Tocar en cualquier lado. Yo siempre le aconsejo a las bandas nuevas y nobles que hay que tocar en todos lados, en una fiesta de cumpleaños, donde sea.

• Ya con Nada Personal en la calle, ¿era posible vislumbrar que el grupo podía pegarla internacionalmente?

– No, te soy sincero que no. Era impensado en esa época, no había eso. Ninguna banda de aca había salido al exterior.

• Claro, no había un ejemplo de cómo conseguirlo…

– Exacto, no había un camino. Entonces Ohanian, que era un tipo muy emprendedor, fue el que sacó a Soda a Latinoamérica. El tenía sus contactos, porque era el manager entre otros de Spinetta. Había organizado la reunión de Almendra en 1981. Y también manejaba a Piero, un cantautor de otro palo, nada que ver.

Entonces él le ofrecía a Soda a los productores de otros países. Y le decían “bueno, sí, me interesa, no sé”. Ohanian les decía “esto es lo que viene”. La compañía CBS en ese momento apoyó, y bueno… los tipos cuando veían la foto de Nada Personal, a unos tipos con unos pelos parados así, con camisas, con los ojos pintados, decían “¿y esto?”.

Era un continente lleno de dictaduras además. Algunos países recién estábamos con las democracias incipientes. Pero Chile estaba con una dictadura durísima, Perú también. Era todo muy difícil. Pero bueno, empezó la semillita. El Temblor en Latinoamérica fue un himno, obviamente los otros temas también gustaron. Nada Personal ya proponía otra cosa.

• Y volvés a Obras, esta vez con Soda, para presentar Nada Personal. ¿Qué recuerdos te traen esas funciones?

– Ufff, muchos recuerdos. No parecía una banda de aca. O sea, yo la miro siendo parte de eso, y para ese momento era impresionante. Una escenografía de ese tamaño, con cuerdas, en ese momento era impensado.

• Empezaba la costumbre de arriesgar en las propuestas…

– Sí, totalmente. El impulso de Ohanian fue muy importante para eso.

• ¿Y a nivel personal cómo fue el hecho de empezar a salir de Argentina, estando meses afuera, y no tener contacto con la familia? Porque no es como ahora, que estás a un click de comunicarte.

– Yo ahí tenía 23 años y fue como una convivencia muy fuerte, porque eramos nosotros, solos. Eramos 10 personas, todas juntas.

• En lugares que no conocían además…

– Tal cual. La primera vez que me tomé un avión fue por Soda Stereo. Fue increíble conocer otros países, otras culturas, otras comidas, otras costumbres. Fue increíble.

• ¿El hecho de irse durante varios meses al exterior les hacía perder cierta noción de lo que pasaba en Argentina?

– No, para nada. Y eso que era como vos decías, el tema de la comunicación era difícil. Mi familia no tenía teléfono, por ejemplo. Escribíamos cartas, y las mandábamos con gente de la agencia. Por ahí venía alguien de la agencia para Argentina, y volvía después a la gira. Una cosa increíble. No había ni fax. Te olvidabas de todo, eras como un marino mercante (risas).

Fue una gran experiencia, nos curtió muchísimo eso. Lo que pasa es que todo el grupo tenía una convicción muy fuerte, de vamos y nos plantamos en todos lados. Yo siempre digo que fue, como vos decías, muy arriesgado. Pero nosotros sabíamos que la banda se subía al escenario y… ojo. Ellos escénicamente eran muy fuertes, musicalmente ni hablar. Y a parte hicimos escaloncito por escaloncito.

• De hecho en esa gira empiezan a subir hasta llegar a México, escalón por escalón.

– Totalmente. Hicimos todo muy rápido. A veces estábamos… no sé, ponele que en Perú, después ibamos a Ecuador, y nos decían “che, tenemos que volver a Perú porque agregaron algunas fechas más”. Y uno decía “pará, loco” (risas). Era todo así, muy vertiginoso.

El punto de quiebre igualmente fue el Festival de Viña. Eso hizo PLUUUFFFF. Explotó en todos lados.

• Sintieron ese éxito esa misma noche ¿no?

– Sí, sí. Bah, ya cuando llegamos para tocar en el Festival de Viña fueron unas 2.000 personas al aeropuerto. No nos dejaban dormir en el hotel. O sea, no por mí, por ellos, pero yo estaba ahí! (risas). Hicimos todo Chile ese verano, fue realmente la explosión de la Sodamanía. Se sintió muy fuerte ahí, pero después a cada país que íbamos nos decían que habían visto la transmisión del festival en la tele. Nos dimos cuenta del eco que había tenido eso.

• Pasamos a la grabación de Ruido Blanco, entonces, que es el disco que plasma esa gira.

– Fue una grabación increíble. Me parece increíble porque no había condiciones técnicas en aquel entonces. No había ni siquiera para hacer sonido en vivo en cada lugar. Yo tenía que viajar dos o tres días antes a cada lugar para buscar lo que necesitábamos para tocar, y no había en muchos casos.

Yo recuerdo por ejemplo que en Perú era tanta la demanda y nos pidieron un concierto para la tele, para Radio Panamericana, y para poder grabarlo yo tuve que soldar cables. Pero muchos eh, muchísimos. Y yo tenía que usar donde estaba la consola del sonido para el lugar, tenía dos o tres consolas más, y grabar en un grabador de media pulgada, perdiendo mucha calidad de señal, tenía que pasar por 20 lados.

• ¿Quedaron temas fuera de ese disco?, porque la idea primaria era hacerlo doble.

– Quedaron temas afuera. Nosotros grabábamos todos los conciertos, pero a la compañía no le pareció del lado del marketing hacer un disco doble, era demasiado. Nosotros no estábamos convencidos tampoco de hacerlo así, doble. Eso fue durante la gira, nosotros estuvimos casi 8 meses sin volver a la Argentina, porque estuvimos 7 meses de gira, y el último mes nos fuimos a mezclar a Barbados. Y mientras tanto íbamos pensando, “qué hacemos, metemos esto”.

Hicimos una parada en México para transcribir las cintas de una pulgada a dos pulgadas que era el formato que se utilizaba en el estudio. Ahí también agregamos los coros de las Supremes. Ahí escuchamos el material completo. Viajamos con un baúl lleno de cintas que pesaba como dos elefantes mas o menos (risas). Era muy incómodo todo, y nos dimos cuenta que por ahí estaba bien y era mejor hacer un disco solo, que iba a ser más contundente, y bueno… así fue.

Fue una experiencia increíble. Las grabaciones eran muy… no sé… yo lo pienso ahora y era tan precario todo, porque no había medios. Yo recuerdo lo que te comentaba: en Perú me pasé soldando cables toda una noche. Después al otro día había que ir a probar sonido, había que ir también a probar para grabar.

• Era todo un esfuerzo para poder grabar un par de temas (risas)…

– Uffffffff, sí. Era tremendo, pero teníamos muchas ganas. Después ir a mezclar a Barbados era una cosa insólita. A mi cuando me dijeron de ir a Barbados no sabía ni dónde quedaba. Estuvimos un mes ahí, en Septiembre de 1987. Me acuerdo porque era mi cumpleaños y yo no me dí cuenta. Mi mujer de esa época me llamó y yo no entendía nada. Me decía “feliz cumpleaños”, y yo “¿lo qué?”. Fue todo así.

• Yendo hacia 1988, saltando hacia Doble Vida. ¿Gustavo empezaba ya por entonces a mostrarte los demos de los discos? ¿Te pedía opinión, hablaban de eso?

– Sí, sí. El siempre tuvo mucho manejo de la técnica, en cuanto a los aparatos, a los grabadores, a procesadores, a sonido. Era un tipo que estudiaba mucho los aparatos, cómo le podía sacar el jugo a las cosas. Entonces yo iba y lo ayudaba un poco, pero él hacía todo. En realidad iba para acompañarlo un poco. El me mostraba los demos antes de que los escucharan Charly y Zeta inclusive. Me preguntaba qué me parecían, yo le comentaba, era ese tipo de relación ya.

• Y para tu laburo en vivo, ¿él te daba ciertas pautas?

– Con el tiempo nos fuimos conociendo, y él sabía… confió toda su carrera en mí. Pero desde un principio a él lo tenía como él se ponía. Es decir, venía a la consola de sonido, me preguntaba esto y lo otro. Y yo tenía que explicarle por ejemplo que un lugar como Obras, vacío, no suena igual que con 6.000 personas. Todo eso fue como una cosa que él no podía aceptar. “Bueno, no importa”, me decía. Y yo le explicaba que si hacía que sonara bien en la prueba, después no me iba a servir en vivo. Que tenía que jugar un poco con eso. Pero después ante los comentarios de la gente y todo, se rendía ante lo que yo le decía (risas). Pero Gustavo se ocupaba mucho de eso.

• Vayamos a Canción Animal, la explosión de Soda en cada rincón de Argentina, ¿qué te acordás de aquella gira, de tocar en lugares tan chicos, y luego en estadios?

– Otra locura más. El país no estaba preparado para eso. Aparte los escenarios todavía se hacían con andamios, y no con las estructuras que hay ahora. Entonces antes cada escenario se tardaba una semana en armarlo, una cosa así. Teníamos dos juegos de escenarios, y era una locura. Moviendo gente para todos lados en micro. Gente para armar el escenario, gente para esto, gente para esto otro. Fue una movida bestial para la época sobretodo.

• Y terminar en Velez… solos.

– Sí, solos, tal cual. Porque ya teníamos el antecedente el año anterior de Tears for Fears. Que de hecho, yo te diría, que recuerdo más con cariño ese. Me acuerdo que tocó Soda primero, y hubo una cosa que fue lo que me shockeó mucho: mucha gente al terminar Soda se fue. La gente iba a ver a Soda.

Después incluso Tears for Fears pudo tocar 6 temas nada mas, por la lluvia. A la semana siguiente estaban en Brasil, hablaban con la prensa, comentaban que habían estado en Argentina y yo que sé. Que habían tocado en un lugar, pero que no habían podido terminar su show. Y que antes había tocado una banda que era mejor que ellos. Ahí dije “wow, mierda, estamos bien”.

El Velez de Diciembre fue la frutilla de la torta. Lo que tuvo es que llegamos tan cansados de girar, veníamos con 40 shows en tres meses, también con muchos kilómetos de ruta, pero fue de una felicidad enorme.

• ¿Y la vuelta al Gran Rex a mediados de 1991?

– Y eso fue como volver a casa, de hecho nosotros no habíamos hecho nunca el Gran Rex. Ahí decidimos hacer Rex Mix, estrenamos el estudio que habíamos comprado en Los Angeles, después fue el estudio Supersónico, pero la primer grabación la hicimos primero en el Rex.

• Justamente en Rex Mix se agregan dos temas en vivo de la banda, ¿no había más versiones para agregar como registro en vivo de lo que fue esa gira?

– El asunto fue que nosotros ya habíamos hecho un disco en vivo, encima salvo Hombre al Agua, No Existes era de Signos. Gustavo quería hacer cosas nuevas, no le parecía atractivo hacer discos en vivo. En realidad era como para llenar el tiempo, digamos. Para darse más tiempo como para preparar algo nuevo. Por eso Rex Mix fue más que nada para probar el estudio nuevo.

Aprovechamos e hicimos No Necesito Verte, que lo grabé yo. Fue la primer grabación que hicimos en nuestra casa, en Supersónico, que fue el lugar donde nosotros estuvimos el 90% de la carrera de Soda. Era nuestra sala, nuestra oficina, yo viví ahí por ejemplo. Un año y pico viví ahí. Estuvimos más de 10 años ahí. Entonces armar el estudio fue una cosa… lo armé todo yo. Lo soldé de punta a punta, todos los cables. Me apuraban.

• Está la gratificación de verlo realizado, ¿no?

– Sí, obvio, seguro. El trayecto fue largo. Pero de hecho Dynamo lo grabamos ahí. Fue el disco más largo de la historia. Un álbum mas o menos llevaba 200 horas. Se contaba así: por horas de estudio. Y en Dynamo usamos 550 horas. La compañía decía “noooo, me están jodiendo” (risas). Pero era probar, era lo que nos daba tener nuestro lugar.

• ¿Cómo era el método de trabajo para grabar un disco en su propio estudio?

– Nosotros laburábamos todos los días, eso es algo que siempre tuvo Soda. Nosotros ensayábamos de lunes a lunes, sabíamos siempre que a las 15 horas teníamos que estar en el estudio. Todos. O sea, a las 15 si querías estar sonando. Si querías ir a las 14, perfecto. Pero a las 15 tenía que estar todo el mundo, los asistentes, los músicos, los sonidistas, todos.

• ¿Cuántas horas estaban?

– Y… 8 o 10 horas. Nosotros nos tomábamos muy en serio eso, sobretodo con alguien obsesivo 100% como Gustavo. Nosotros el día de la madre, o día de cumpleaños y eso, eran días que nos decía “bueno, una hora más tarde”. Pero no siempre. Si había un motivo, sino no. Nosotros laburábamos mucho, mucho.

• ¿Cómo fue la etapa de Colores Santos, sabiendo el momento personal que atravesaba Gustavo?

– Bueno, Gustavo había hecho Colores Santos en Supersónico. Y fallece el padre, que fue algo muy importante para la vida de cualquiera, ¿no?. Pero fue fuerte, de hecho fallece el padre, y espera un hijo. Los ciclos de la vida, ¿no?. O sea, en menos de un año fallece el padre, y espera su primer hijo. Ya en esa época Gustavo empezaba a tener otras inquietudes, digamos, musicales.

• Tras aquella gira para presentar Dynamo ¿cómo viviste el primer parate grande que tuvo Soda y la edición de Amor Amarillo?

– Sí, en ese 1993 Gustavo se fue para Chile, decidió casarse, entre otras cosas, y se va para Chile. Cecilia ya estaba embarazada de Benito. El me pidió algunos discos. Yo tenía y tengo muchos discos, CDs y vinilos. Yo le dí Artaud, porque siempre él admiró mucho a Spinetta y quería hacer algo, pero no sabía qué. Y yo le dije “buscá por aca, que aca vas a encontrar algo”.

• Mientras Gustavo estaba en Chile, ¿vos seguías en contacto con Charly y con Zeta?

– Sí… no. Yo estaba trabajando con otras bandas, también era el manager del estudio Supersónico. O sea que también los veía cada tanto. Zeta vino a hacer a otra banda, a Aguirre. Después de hecho vino Gustavo a hacer el primer disco de los 7 Delfines. Y Charly estaba más en otras cosas.

• En ese momento, ¿Gustavo te llegó a decir “ok, Soda Stereo llegó hasta aca, no va más”?

– No te olvides que Soda venía de hacer un show como la 9 de Julio. Fue algo muy importante para todos. Eso fue como… “¿y después de esto, qué hacemos?”. Fue como un pico muy alto en la carrera de Soda, entonces después hubo que repensar los objetivos. En ese momento ya había mucho desgaste. Nosotros no parábamos, desde el 84 no paramos más.

• Se veían las caras todos los días…

– Claro, todo el tiempo!. Comíamos, dormíamos juntos, viajábamos, trabajábamos. Todo el tiempo. Era muy intenso, porque no era que salíamos de gira una semana, o dos meses, no. Todo el tiempo. O sea, cuando no estábamos de gira, estábamos ensayando. Y cuando no estábamos ensayando, estábamos grabando. Era así todo el tiempo, los 365 días del año.

Y bueno, eso produjo… ya después de eso hubo un gran desgaste. Gustavo empezó a ver que quería descansar de Soda Stereo. Aparte cualquier cosa que hacía Soda había que mover una maquinaria enorme y él ya quería hacer algo por otro lado. Así fue apareció Colores Santos primero, y Amor Amarillo.

Ya en ese momento para mí Soda estaba separado. No veía la forma de que otra vez volviera a funcionar todo eso.

• ¿Y cómo te encontrás vos viviendo el proceso para lo que fue Sueño Stereo en 1995?

– Fue un proceso duro. Ahora a la distancia lo veo como un gran disco. Pero el proceso previo fue duro. Entremedio fue lo del accidente de los hijos de Zeta, que eso fue un golpe terrible para todos, obviamente para Zeta y su esposa más. Pero todos lo vivimos con una tristeza enorme, y cada vez que me acuerdo me pongo mal, me pongo triste. Y eso fue lo que hizo que… bueno… “hagamos algo entre todos”.

Creo que eso fue uno de los motivos para que Soda volviera a juntarse para hacer un disco, para no dejarlo solo a Zeta. Terminó haciéndose un gran disco, volvimos a la mecánica de ensayar un tiempo.

En ese ínterin Gustavo va a ser padre de nuevo, de Lisa. Después pasamos a Comfort y Música para Volar.

• En esa etapa de 1996, y vos estando en la consola durante los conciertos, ¿veías que arriba del escenario Soda seguía siendo lo mismo de antes?

– Mmmm, no. No. Soda ahí cambió. El concierto de Ferro por ejemplo fue lapidario. Fue un show de una banda disuelta. Fue para mí el peor show de Soda en su carrera. No había química, no había entusiasmo de ningún tipo. Eran tres individualidades, y se notaba. Yo creo que no se miraron los tres en todo el show.

Encima arrancamos y en el primer tema le explota el equipo a Zeta. Fue muy accidentado. Después vino Andrea Etcheverry que cantó para el orto (risas). Cantó mal. Pero no le echemos la culpa a ella, la situación, la atmósfera no ayudaba en nada. No entusiasmaba de ninguna manera. Ese fue el punto final.

• De la decisión de separarse, ¿te la comentaron, te enteraste por afuera?

– No, yo hablé con Gustavo. Fue una semana después del concierto de Ferro, él dijo “esto es un desastre, esto no va más”. Les comunicó a Zeta y a Charly tomarse un tiempo. Yo recuerdo que Zeta dijo en un momento que él se enteró por la prensa de que se separaron, no sé si fue tan así, no me acuerdo. Pero yo había hablado con Gustavo, y Gustavo ya no veía lo mismo como para seguir.

• ¿No veías que Zeta y Charly pensaran igual que Gustavo? ¿Sentías que ellos querían seguir con Soda?

– Y… Gustavo era el que tomaba las decisiones fuertes, ¿viste?. Yo creo que si hubiese sido por Zeta y Charly hubiesen seguido. Es más, se planteó eso en su momento cuando Gustavo les dijo, cuando se juntaron ellos, “esto no va más, yo quiero hacer otra cosa”.

• ¿Vos estabas de acuerdo con hacer la última gira?

– No, yo no la quería hacer. Es más, yo me negué a hacerla. Yo le plantée eso a Daniel Kon, le dije “yo no la hago”. Y Gustavo vino un día y me dijo “si vos no la hacés, yo no la hago”, y se armó un quilombo bárbaro. Después le plantearon a él de que se quedaba sin laburo un montón de gente, y que por eso había que hacerla. Y la hicimos.

• ¿Y aquel cierre en River cómo lo viviste? ¿se puede disfrutar un show sabiendo que es el último?

– No, en ese momento no. Yo siempre dije, yo no sé quién puede disfrutar un velorio. No lo entiendo. O sea, yo fui a cumplir. Hice mi trabajo lo mejor que pude, pero la verdad… ¿feliz? ¿un buen recuerdo?, no, ni loco.

Yo sufrí muchísimo esa gira, y fueron 6 shows… menos mal. Pero además era tan contradictorio, que el último River… yo pensaba: con lo que cuesta llegar a hacer un River. Llegás y es lo último que hacés. Es fuerte, me parecía muy injusto. Es como que no había llegado a tiempo, ¿viste?. Es como cuando te da bola la mina que estaba divina a los 20, y te da bola a los 40 (risas). “¿Ahora venís?”

Pero por eso no quería hacer esa gira, me quedó una cosa como muy amarga.

• ¿Cuánto tiempo te duró esa sensación amarga?

– Fue raro, porque la semana siguiente empecé a trabajar con Shakira. O sea, después del “gracias totales”, a los 6 días estaba de gira de vuelta. Fue una experiencia… una experiencia nomás. No muy grata. Y también a los dos meses, o tres meses, trabajando con Shakira me bajé porque no tenía nada que ver conmigo. Pero me sirvió para que ese momento amargo con Soda se me disolviera, me sirvió para eso.

Después recién en 1998 volví a trabajar con Illia Kuriaky, hicimos unos cuantos shows. Fui a México, a España también, todo en el 98. Y dejé de ver a Gustavo, Zeta y Charly durante un año y pico, a todos. Nunca había pasado eso.

Yo sabía que Gustavo se había mudado cerca de mi casa, porque él había vuelto de Chile en el 97. Y sabía que él iba a seguir haciendo música, no tenía dudas. Zeta y Charly no sabía qué iban a hacer.

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• ¿Cómo te llega la idea de Gustavo de hacer Bocanada?

– Cuando hablé con Gustavo me dijo “estoy armando una banda”, pero todo era muy tranquilo. No había urgencia. No se apuraba, estaba viviendo su etapa de padre a pleno. Disfrutaba mucho de estar en su casa. Se armó el estudio en la casa además.

Cuando yo fui a ver lo que estaban haciendo, los temas de Bocanada, él tenía otra formación, eran otros músicos los que tocaban. Cuando ví los músicos que estaban tocando le dije “¿por qué no probás a estos dos?”. Eran Martín Carrizo y Fernando Nalé. Y bueno, ahí se armó la banda.

Durante todo el proceso de grabación estaba con otras cosas yo. Estábamos en plan de amigos con Gustavo, salíamos a andar en bicicleta, hablábamos boludeces. Sabía en qué estaba trabajando él, pero no hablábamos profesionalmente, digamos. Fue una etapa más de amigos.

• ¿Y en qué punto es que te propone volver a trabajar con él?

– Fue al revés. Para su cumpleaños lo llamo y le digo “che, ¿cómo andás?”. Hizo una fiesta en su casa, fui. Lo saludé y le dije “che, la verdad no sé qué planes tenés, pero la verdad es que me gustaría volver a trabajar juntos”. Me dice “¿¿en serio??”. Le digo “sí, obvio”. “No te puedo creer, que buena noticia, es el mejor regalo de cumpleaños” me dice.

• O sea que quizás nunca te lo hubiera propuesto…

– No, porque había terminado todo tan mal en River… todos se fueron por lugares diferentes. O sea, no hubo festejo. Cada Soda había armado una fiesta por su lado. Yo no fui a ninguna. Y Gustavo creía que yo estaba enojado con él. En ese cumpleaños la fiesta estaba en su casa, y salimos afuera, nos quedamos sentados en una escalinata que tenía al frente de su casa, hablando como una hora y pico, diciéndonos todas las cosas. Diciendo lo que uno creía del otro. “Somos dos boludos” nos dijimos. Fue por no hablarnos.

El se puso muy contento, y me dijo “bárbaro, buenísimo”, estaba muy contento. Y ahí sí ya empecé a meterme en lo que era Bocanada.

• ¿Cómo fue esa etapa de Bocanada, de pasar de Soda a su carrera solista?

Bocanada fue muy difícil porque la gente esperaba otra cosa de Gustavo. Esperaba la continuación de Soda, digamos. Y eso nunca lo entendí porque no hay un sólo disco de él que se parezca a otro. Ni de Soda. Son todos bien diferentes. Entonces la gente al principio no lo recibió muy bien a Bocanada.

Ahora se convirtió en un disco de culto, te diría. Todo el mundo te dice que es un discazo ahora. Es más, yo creo que se debe haber vendido más en los últimos 10 años que cuando salió. Pero Gustavo estaba como que quería cortar drásticamente con Soda, y no hacía temas de Soda en vivo. Y la gente le reclamaba eso.

Gustavo se enojó mucho en los primeros Rex que hicimos porque era el público de Soda. Pero después con sus buenas maneras y todo fue imponiendo su idea.

• Para Siempre es Hoy vuelve a pegar otro volantazo a nivel musical…

– Exacto, pasamos de un clima tan íntimo de Bocanada y tan ambiental, a algo ya más electrónico zarpado, digamos (risas). Un disco que tiene temazos también, que no son para mí los más conocidos.

• Sulky es uno en mi opinión…

– Sulky, por ejemplo. Sudestada, Vivo. Las reversiones de los temas de Soda de esa gira también son buenísimos. Ahí ya se sacó un poco la mochila, el prejuicio digamos. Un prejuicio de él, aunque parezca mentira, con respecto a Soda. Yo siempre le decía “si los temas son tuyos, ¿cuál es el problema?”. Le digo “no seas boludo, si es tuyo, es parte de tu vida, de tu trayectoria”.

Yo lo jodía siempre porque Gustavo lo que tenía era que, a la hora de empezar a componer, arrancaba desde lugares diferentes. O sea, yo lo he visto componer con la guitarra criolla, con una guitarra eléctrica, con un teclado, con un secuencer, con la computadora. A él siempre le interesaba eso, ¿viste?. Hacer música con lo que tuviera a mano y arrancar otra vez.

Yo cuando estábamos con Siempre es Hoy siempre le decía, lo jodía, lo volvía loco, “agarrá la guitarra Gustavo, dale, agarrá la guitarra, dejate de joder con esto, agarrá la guitarrita” (risas).

Así que cuando empezó a trabajar en Ahí Vamos me decía “así que querías guitarra, te vas a cansar ahora” (risas). Me acuerdo de su gesto, me miraba y me decía “pero no te hagas el loco eh, no vayas a poner a todo volúmen, aunque igual siempre vas a poner todo al palo, haga lo que haga va a sonar fuerte”.

• Ahí Vamos y la vuelta a las guitarras lo terminó llevando a la popularidad como solista…

– Sí, sí. Fue el disco que lo volvió a posicionar, tocamos por todos lados, fue aceptado muy rápidamente. Es un disco con grandes temas también, muy variado pero con guitarras bien al frente. Muy rockero. Y también fue lo que dio el puntapié a la vuelta de Soda, porque Gustavo logró su cometido desde que empezó su carrera solista que era el de ser aceptado por el mismo, por su trabajo como solista.

Con Ahí Vamos hicimos aca Pampa y Alcorta, fueron 200.000 personas, y entonces Gustavo dijo “ahora sí”. Tocó con Spinetta, se dio todos los gustos.

• Si Gustavo no hubiera tenido ese éxito, ¿Soda no hubiera vuelto?

– Y… no sé, lo pongo en duda. El quería llegar a donde llegó por sus propios medios, y sin depender de nadie. Para él fue un gran logro eso. Por eso te digo, ese punto alto de Pampa y Alcorta, en el que invitó a tocar a Spinetta por primera vez, todo fue mágico, y Gustavo tenía una felicidad enorme.

• ¿Cómo viviste esa vuelta de Soda en el 2007?

– Arrancamos muy bien, con mucha felicidad, realmente.

• ¿Se sentía la misma química de aquellos viejos tiempos?

– Sí. El primer ensayo que ellos tuvieron que fue muy privado, en el que se juntaron, estuvieron ellos tres solos. Nosotros teníamos una organización enorme, mucha gente, pero ese día estuvieron ellos solos. Sin asistentes, sin nada. Les dejaron todo enchufado, y bueno, listo, afuera todos. Estuvieron 3 o 4 horas tocando, sin nadie. Y empezaron a salir los temas solitos. A mí me dejaron entrar, y ahí fue que empezó todo.

• ¿Y ver que mientras sucedía ese encuentro entre ellos, afuera se vendía un River, dos, tres?

– Eso fue increíble. Ya cuando estaba el primer River dije “bueno, al fin, así era, así tenía que ser”. Hacer 3 River el primer fin de semana fue increíble, y después se iban agregando shows. Nosotros teníamos en la primer opción, digamos, eran 8 shows. Toda la gira eran 8 shows. Terminamos haciendo 23. Y esos 23 eran todos grandes. Salvo el American Airlines Arena en Miami, que entran 9.000 personas, hicimos dos días ahí. Pero después eran todos estadios. Hasta en Los Angeles hicimos el estadio de los Galaxy, donde jugaba Beckham en ese momento.

• ¿Vos creías que había chance para seguir tras Me Verás Volver?

– No.

• Viste que después se generó cierta duda de si no seguían en 2008, o de que pudieran volver cada tanto…

– Para mí eso es un mito. Aunque lo he escuchado a Zeta y a Charly decir que ya estaba programado, yo sabía que seguía con Gustavo, y no. Aparte Fuerza Natural es un discazo, y Gustavo dijo “basta, ya está, ya cumplí”.

Nosotros teníamos la opción de seguir con Soda en el 2008, había una oferta concreta de hacer 20 shows más.

• ¿Se llegó a pensar esa oferta?

– Muy poco. No había lugar, no había lugar a seguir. Gustavo ya había dicho “ya cumplí, hicimos más de lo que estaba pactado, yo quiero parar”, Gustavo estaba muy cansado.

• O sea que, de no haber pasado lo que pasó con la salud de Gustavo, los discos siguientes hubieran sido como solista…

– Sí, yo no tengo dudas de eso. Yo no veo esa fantasía de… obviamente nunca lo sabremos… pero yo no veía a Soda reunido nuevamente.

• ¿Y cómo te tiene esto de Sép7imo Día que de alguna manera sirve para revivir parte de lo que fue Soda Stereo?

– Mirá, yo estuve trabajando dos años en esto. Para mí fue increíble, porque escuchar de vuelta todo el material fue como revolver mucho en mi vida, obviamente Soda es gran parte de mi vida. Y esta vez encararlo yo como productor artístico junto con Charly y Zeta.

• ¿Cómo fue encontrarte nuevamente con la voz de Gustavo en las cintas?

– Fuerte. Había momentos que me chocaba mucho. Aparte escuchar una voz sola… tiene que vos escuchás por ejemplo la respiración, y la cabecita se te va un poco, ¿entendes?. Hubo días en el que me tuve que ir del estudio, no aguantaba.

• ¿Te planteaste no hacerlo en algún momento?

– La verdad es que al principio no sabía cómo iba a hacer. Me chocaba, pero después pensaba: “no, esto lo tengo que hacer, es mejor que lo haga yo”. Pensaba en Gustavo. Gustavo hubiera querido que lo hiciera yo, de eso no tengo dudas. Si hay alguien en quien confiaba era en mí. Entonces después me fui amigando con todo eso, y empecé a disfrutarlo, empecé hasta a cagarme de risa.

Suena todo como si fuera loco (aunque no descarto que esté loco) pero sentía como una interacción entre todo eso. Y también me planteaba mis propias ganas de hacer las cosas y qué hubiese hecho Gustavo.

• En cada situación…

– Claro! ¿Cómo hubiera resuelto esto? Imposible porque él era un genio, y yo no (risas). Lo conocía pero Gustavo era un tipo que no tenía una misma formulita para hacer las cosas. O sea, el tipo modificaba todo, y andá a saber qué estaría haciendo ahora. Indescifrable para dónde podía salir.

• Si yo te pregunto ahora, tras ese proceso de redescubrir las cintas, ¿qué material existe de Soda y quedó finalmente guardado?

– ¿Qué hay guardado? Todo. Todo lo que hay, es así.

• ¿Pero es menos de lo que se pensaba que había?

– Yo no pensé nunca que había más, ¿entendés?. Yo siempre supe qué es lo que había, y qué es lo que no. Eso es por si alguien fantasea de que hay temas inéditos… bueno, no, no hay. Nunca hubo. Soda llegaba siempre justo.

• Y de Gustavo solista tampoco…

– Olvidate. Como yo te contaba, para Nada Personal por ejemplo nos fuimos dos meses a una quinta para hacer temas. Fuimos al estudio y no teníamos ninguno. En ese aspecto eran una maquinita de laburar, pero no les pidas más. Llegábamos con lo justo. Yo siempre digo que de aquella primera época de Soda, todos los últimos temas eran de relleno, porque los discos nos quedaban cortos.

Vos decís Mi Novia Tiene Bíceps, el otro El Cuerpo del Delito. Eran para completar, ¿entendés?. Signos tiene solamente 8 temas. O sea, es un disco corto. Signos es un disco raro, porque son pocos temas, El Rito es un temazo pero es un tema largo. Son de 5 minutos, o 5 minutos y pico. Prófugos es un tema largo. Persiana Americana es un tema largo! Aunque no parezca y se te pasa rápido. Signos también. Son todos temas largos, son 4 y 4. Cuatro temas por cada lado.

De hecho faltaba un día para mezclar y no tenían letra. Era un nivel de stress! (risas). Vino un día Gustavo y dijo “tengo todas las letras”. Las grabó de una y quedaron esas. El otro día hablábamos con Zeta, y yo no sé si las letras están bien o no. Después cada uno las interpreta a su manera. Uno se acostumbró tanto, que no sé si están bien o no. También está en que cada uno se imagina lo que quiere, eso está bueno.

Pero después musicalmente, y ya te digo… letrísticamente, nos íbamos del estudio como diciendo “ufff, ya está”. Nunca sobraba nada.

Y con Gustavo solista era igual. Gustavo no era como Calamaro que hace 100 temas para un disco, ni en pedo.

• De hecho es raro que Siempre es Hoy haya tenido tantos temas, algo que el propio Gustavo reconoció como un error…

– Bueno, yo le dije que el disco tenía que durar la mitad. Eso fue una cosa de cabezón, de terco.

• ¿Qué temas le hubieras sacado?

– Muchos (risas). ¿Pero sabés por qué tiene tantos temas Siempre es Hoy? Mirá la premisa cuál fue: en un CD entran 80 minutos. Gustavo entonces me dice “bueno, voy a hacer un disco de 80 minutos”. Gustavo, Zeta y yo nos criamos escuchando vinilos. Los vinilos duran en promedio entre 20 y 23 minutos por lado, lo que nos da un promedio de 45 minutos. Encima eso era en los 60s, 70s. Nos juntábamos a escuchar música. Cosa que la gente no hace desde hace años.

Le digo “Gustavo, nadie escucha 80 minutos, en esta época ya nadie se pone a escuchar un disco entero”. “Yo voy a hacer un disco de 80 minutos”, me dice. De terco.

• ¿Te lo reconoció después? Porque públicamente lo ha reconocido…

– Hasta ahí nomás, no me iba a dar más datos (risas). Ya reconociendo eso era muchísimo.

• Si hoy viniera la compañía y te dijera “queremos editar algo inédito de Soda o Gustavo”, ¿hay algo para editar? ¿hay algo de calidad para editar?

– Sí. Hay shows que se podrían editar. Lo que tenía Soda, por ejemplo, es que… de Sobredosis de TV tenemos como 7 versiones diferentes, porque fue el único tema que nunca salió de la lista en las giras. Cuando era la época de Doble Vida tenía caños, tenía saxo. La época de Signos tenía cuerdas. Tenía otra versión super rockera, de Canción Animal, por ejemplo. Pero otra cosa no hay.

• ¿Crees que habría interés en editar algo de eso?

– Y, mirá, no sé.

• Sép7imo Día tiene algo de eso, algunas joyitas en sus temas…

– Yo la verdad que estoy muy orgulloso de Sép7imo Día. Es un disco donde yo me pude explayar ampliamente, hice lo que quise. Yo creo que se me ocurrieron, y combiné cosas que a nadie se le hubiesen ocurrido. Y en 2017, con la tecnología de hoy. Hay temas que son del 84, y suenan a 2017, ese fue mi gran objetivo. Que sea diferente.

Y para los ultra fans ninguno de los temas tiene los planos originales. Ninguno es un tema que vos digas “suena igual al del disco”, ni en pedo. Primero porque no está hecho con las mismas cosas, lo que está grabado es lo que está grabado, no se regrabó nada. No se retocó nada, se usó tecnología de ahora. Es otro concepto.

• Si tuvieras que describir a Sép7imo Día en la discografía de Soda, ¿qué es?

– Y… está muy bien eh (risas). Rankea bien. Yo dije que el mejor disco ahora es Sép7imo Día, tiene mucho trabajo mío, mucho cariño.

• ¿Crees que Gustavo hubiera estado de acuerdo con el proyecto Sép7imo Día?

– No tengo idea. Si Gustavo hubiese seguido con su carrera solista, y se planteaba esto, yo creo que él lo hubiese en un punto frenado para que no se le superponga con su carrera. Viéndolo como espectáculo circense. Yo creo que aca hubo una gran confusión como que se vendió exageradamente como la vuelta de Soda, algo que es imposible, y es un espectáculo de circo. Yo no había visto shows de circo de ninguna compañía en mi vida, entonces es un lenguaje diferente.

• ¿Te gusta la obra?

– Mirá, yo no entiendo nada (risas). Yo entiendo de música, y a mí la música me gusta mucho. Y el trabajo que hice tanto para el disco, como para la obra, me gusta mucho. A veces me dicen “viste cuando pasa tal cosa en el show”. Y yo ni me dí cuenta, no sé. Como me pasaba también en los shows, a mí a veces me decían “viste con este tema qué pasó”. Y yo ni idea. Yo estoy con mi consola, escuchando. Es una gran cagada, es una deformación profesional. A mí me recomiendan escuchar algún disco nuevo y a veces me cuesta escuchar las canciones sin hacer un análisis técnico. Escuchar el efecto que usó en la guitarra, en la voz. Es una cagada eso (risas).

• Si te pido que me describas a Gustavo…

– Un genio, como persona y como artista, como todo. Como artista enorme, enorme. Uno de los talentos más impresionantes que he conocido en mi vida. Un tipo que componía como componía. Que cantaba como cantaba, cosa que es un gran déficit hoy en día, en general, de los cantantes. Que expresen, una voz que cuando tiene drama es dramática, cuando tiene alegría es alegre, todo eso.

Gustavo era enorme como instrumentista. Cómo tocaba la viola! Era una cosa impresionante. Tocaba rockero, funk, el estilo que quieras. Cómo sonaba él. Era único. Es uno de esos que hay 1 en mil millones. No tengo parámetro para describirlo.

• ¿Qué es Soda Stereo para el rock argentino y para el rock latino?

– Soda Stereo es el que hizo que el rock sea latino, o sea, que sea continental. Que salga del barrio. Que pueda trascender las fronteras de los países, sin problemas, unificando eso, sin dividir. Al contrario, fue el que alisó el camino. Fue el que pavimentó para todas las bandas que vinieron después con mayor o menor éxito.

Pero vos seguís yendo a cualquier país de Latinoamérica, llegás a cualquier lado y sigue sonando Soda Stereo. A mí me sigue tocando viajar y en todos lados suenan Soda y Gustavo. Pero Soda es como el mascarón de proa de toda la música de rock en español sin dudas.

• ¿Y cómo definirías a Adrián Taverna?

– Nah, ¡el mejor de todos! (risas)

/ Allan Kelly Márquez – EnRemolinos.com /

Charly Alberti y Zeta Bosio brindaron una conferencia de prensa en México, para anunciar las fechas de Sép7imo Día en tierras aztecas. Allí, obviamente, hablaron sobre Soda Stereo, del pasado, presente y futuro de lo que tiene que ver con la banda. Aquí un extracto de la conferencia:

• ¿Se puede alcanzar la perfección de un proyecto sin Cerati?

[Zeta Bosio] – Creo que Soda ya alcanzó la perfección en su momento. Lo que estamos haciendo ahora es revivir instantes mágicos, que fueron mágicos en nuestras vidas y que pensábamos que jamás los ibamos a volver a vivir, y tiene ese agregado. Para muchos que nunca estuvieron en un show de Soda, tiene puntos de contacto este show. No es muy fácil escuchar la música como suena en la obra, inclusive hecha especialmente para estadios, en ese volumen. Ya eso con la banda no iba a volver a pasar. Así que creo que el espectáculo que estamos haciendo, en ese sentido, tiene esa propiedad también. La perfección de Soda… Soda ya llegó a su punto máximo, y no se persigue ir más allá de eso. Sino que de alguna forma queremos celebrar todo eso que vivimos.

[Charly Alberti] – El trabajo que hicimos con Zeta fue un trabajo muy largo que fue pasando por diferentes etapas y momentos. Emocionales, de comprensión de lo que se trataba realmente trabajar en esto, porque había que adaptar los temas de Soda a los requerimientos de Michel Laprise, basados en tiempo, en cuál iba a ser la acrobacia. Entonces hubo todo un proceso que fue muy largo. A veces la gente me pregunta “y cómo hicieron?”. Ante todo hay que entender que Soda Stereo éramos tres, trabajabamos los tres, los temas salían de la sala. Lo que nosotros hicimos en definitiva en el estudio fue seguir trabajando como trabajamos siempre. Obviamente que por momento habían situaciones en las que nosotros emocionalmente extrañábamos a Gustavo, o pensábamos qué hubiera pensado de esto, pero la realidad es que no dijimos “y ahora qué hacemos que no está Gustavo?”. Obviamente me hubiese encantado que esté, pero entendiendo y reconociendo la situación creo que hubo dos cosas muy importantes: trabajamos con muchísimo respeto sobre nuestra propia música, si bien hay muchas cosas que se hicieron, siempre fuimos muy respetuosos de nuestro legado. De que lo que se vaya después a escuchar fuese fielmente un Soda Stereo como lo fue siempre. Y por otro lado teniendo la apertura musical y mental que siempre tuvimos. Porque Soda Stereo siempre fue una banda que se desafió a sí misma, y eso está representado en algunos pasajes de la obra. Entonces la realidad es como dijo Zeta: la perfección musical ya se había alcanzado en todo caso. Esto no fue recrear, esto fue rearmar los temas trabajando respetuosamente sobre nuestra historia.

• Soda Stereo no se puede percibir sin el maestro Cerati, pero me gustaría saber si nos van a dejar con las ganas después de Sép7imo Día, o habrá alguna tocada por parte de ustedes, ya que son unos maestros también…

[Charly Alberti] – La verdad es que hoy no estamos pensando en nada. Sí creo que coincidimos con Zeta en que el proceso de creación de Sép7imo Día fue un proceso musical de instrospección, y sanador al mismo tiempo. Y digo sanador porque fue muy difícil entrar al estudio los dos solos, con Adrián Taverna y el ingeniero, y empezar a trabajar en las cintas de la banda. Escuchar la voz por separado de Gustavo, la guitarra, la batería, el bajo. En ese proceso tuvimos varios momentos de caras largas, como decimos nosotros. Porque la emoción nos hacía escuchar anécdotas, recordar etapas, fue un proceso díficil. Lo de Gustavo acababa de pasar y nosotros estábamos muy tristes. Sin embargo con el transcurso del proceso de creación de la música nosotros fuimos entendiendo que lo de Gustavo realmente había pasado, y que por algo el destino nos había puesto en ese lugar. Eso nos ayudó a entender lo que había sucedido y que lo que podíamos hacer era hacer lo mejor posible como si estuviésemos trabajando los tres ahí. Eso nos permite, creo que a partir de ahora, poder fantasear quizás con la posibilidad de que alguna vez hagamos algo nosotros dos juntos, siempre en el lugar del respeto. Pero la realidad es que hoy ni siquiera nos pusimos a hablar. Sí hay mucho pedido de la gente.

[Zeta Bosio] – El volver a trabajar juntos y pasar por toda esta situación que llevó un año, fue todo el año pasado, nos dejó en una situación de extrañarnos, y de tener ganas de seguir haciendo alguna cosa, y tener alguna excusa para vernos. Nadie dice ni sí, ni no, a alguna cosa todavía. Hoy por hoy todavía estamos centrados en esto que es algo que nos enorgullece muchísimo, el haber podido superar este desafío, esta audacia de mandarnos a hacer la música, de reversionar, siempre con la presencia inevitable de Gustavo.

[Charly Alberti] – Y como para entender esto… Gustavo alguna vez dijo “Soda Stereo no existe si alguno de los tres no está”. Por eso quiero decir que esto, y si pudiese llegar a pasar algo, o si alguna vez nosotros tomásemos la decisión de hacer algo, sería solamente por una única vez porque Soda Stereo para nosotros terminó. Lo que estamos haciendo hoy es trabajar sobre nuestro propio legado, entendiendo que lo que estamos haciendo está hecho con todo el respeto y con todo el amor.

• ¿Cuál es el mejor momento de la trayectoria de Soda Stereo, y cuál es el peor?

[Zeta Bosio] – Hay picos, pero realmente fue toda una cosa muy dinámica y de una aceleración constante en Soda. Todo lo que hicimos hasta el final fue de una inspiración que vino de otro lado. Tuvimos el privilegio de subirnos a esta nave y encontrarnos en este viaje que nunca paró, hasta que decidimos pararlo nosotros. Fue tan intenso que creo que ni nosotros mismos lo pudimos soportar.

[Charly Alberti] – Creo que todos los momentos de Soda Stereo estuvieron buenos. Hubo un solo momento malo, para mí, que fue perderlo a Gustavo, que equivale a todos los momentos buenos que tuvimos. Pero creo que siempre nosotros estuvimos contentos y entendiendo que lo que estábamos haciendo estaba bueno para nosotros.

• Escuchando el disco de Sép7imo Día noté que las baterías están más adelante que originalmente, quería saber si eso fue una decisión de ustedes. Y por otro lado quería saber cuál es su tema favorito en este disco ya escuchandolo en el espectáculo en vivo.

[Zeta Bosio] – Nosotros teníamos un chiste en el estudio durante la mezcla, y es que Charly en el canal de la batería iba poniendo bombones, dinero incluso (risas).

[Charly Alberti] – A veces, inclusive en contra de lo que la mayoría de la gente puede pensar, soy de poner las baterías más bajas. En esta ocasión, y entendiendo que lo que estábamos haciendo era una propuesta nueva, por lo menos del lado del audio, sin perder la esencia de Soda Stereo, Adrián nos dijo “me parece que esto tiene que parecerse más a lo que ustedes tres hacían en vivo, que era una aplanadora”. Y creo que el disco tiene en su esencia en las mezclas esa garra que tenía Soda Stereo en vivo. Igualmente yo no podía bajar la batería porque la manejaba Adrián, entonces los planos cambiaron y tienen esa presencia con más potencia, básicamente es eso.

[Zeta Bosio] – También la voz de Gustavo está más fuerte en muchos temas, mucho más al frente, porque nos parecía que era una forma de aggiornar el audio.

[Charly Alberti] – Yo creo que el disco tiene cosas espectaculares, hay momentos que son utilizados en la obra no quizás para hacer un acto, sino para hacer un intermedio, que son cosas fantásticas. Creo que la mejor expresión de eso es el mix que nosotros hicimos entre “Ella usó mi cabeza como un revólver” y “Un misil en mi placard”. Pero de esas cosas hay muchas, entonces no podría elegir un solo tema.

[Zeta Bosio] – A mí me gusta mucho la versión de “De música ligera”. Creo que es un gran momento del show, y es una versión practicamente nueva al lado de lo que conocíamos.

• Ya salió el disco, ya salió el documental ¿qué más viene a editarse para los fans de Soda Stereo?

[Zeta Bosio] – Nosotros nos sorpendemos como ustedes cuando vemos las cosas que se editan (risas). El material de Soda ya de alguna forma está hecho, y tuvimos que ver en Sép7imo Día porque nos involucramos en el desarrollo de la música de la obra, pero no sé qué planes tendrá la compañía de seguir lanzando cosas. Yo que trabajo entre DJs tengo propuestas de grandes DJs del mundo que quieren remezclar a Soda, pero no sé que otra cosa puede llegar a haber. Realmente es propiedad y derecho de la compañía.

[Charly Alberti] – Lo único que podría llegar a pasar es lo que hablamos hace un rato, que es lo que depende realmente de nosotros y nuestras ganas, de en algún momento hace algo entre nosotros como forma de despedida total. Pero eso no tiene ni planes todavía.

/ EnRemolinos.com /

Adrián Taverna, histórico ingeniero de sonido de Soda Stereo y Gustavo Cerati, y hoy partícipe de Sép7imo Día, brindó detalles y anécdotas en el programa “Una casa con 10 chinos” de la radio argentina Vorterix. Aquí la entrevista completa.

• ¿Qué rol estás cumpliendo en Sép7imo Día?

– Trabajo de productor artístico, no de ingeniero de sonido. Soy el productor artístico, por Zeta y Charly, de Sép7imo Día. Desde hace dos años vengo juntando todo el material de Soda Stereo en todos sus formatos: multitracks, de dos pulgadas, cintas. En todos los formatos que teníamos de los discos originales, mas las grabaciones en vivo que teníamos de Me Verás Volver, de Ruido Blanco y del Ultimo Concierto. Estuve escuchando todo ese material de vuelta, digitalizandolo, seleccionando versiones que no son muy conocidas. Hay algunos temas de los cuales ya no existe el master, una costumbre argentina muy mala de no guardar las cosas, de no archivar. Por eso reconstruir nuestra historia, a todo nivel, es muy difícil. Pasa con libros, con todo en este país. Ahora sí quedo archivado lo de Soda Stereo.

• Contanos cómo fue meterse entre los canadienses para poder explicarles qué es Soda Stereo…

– Empecemos por el principio: yo no tenía ni idea de qué era el Cirque du Soleil. Mi primera incursión fue esta, nunca me interesó demasiado. Hace algunos años me dijeron que estaban pensando en hacer un espectáculo del Cirque con la música de Soda. Y yo dije “Qué??”. Me dijeron que ibamos a ir a Las Vegas para que viera cómo es un show así. Me invitaron a ver Love de los Beatles, y dije “bueno, vamos”. Ahí conocí cómo era ese mundo, porque realmente lo que tiene este tipo de espectáculos es otra cosa. Ahora no me voy a hacer el experto, pero lo que yo ví es otra cosa. Dije “ah, se pueden hacer cosas diferentes y con una calidad y precisión de relojería”.

• Vos debés ser uno de los tipos con mas práctica y que más saben de sonido en la Argentina. Debe ser fuerte llegar a un lugar y decir “esto no lo había escuchado nunca”.

– Mirá, me sorprendí muchísimo. He visto conciertos, he grabado discos en varias partes del mundo, pero esto es diferente. Y conocer la trastienda de cómo se arma un espectáculo así es un lindo desafío. Lo ví así desde un primer momento, cuando entendí que era realmente lo que se quería hacer y tuve que aprender una cantidad de cosas cuando uno cree que ya sabe todo, tenés que aprender y con esto crecí muchísimo.

• En la reunión número 1 donde se empezó a cranear este show, donde se empezó a construir la idea, era intentar que el Cirque du Soleil entendiera el concepto de Soda Stereo. ¿Cómo fue ese trabajo?

– La primer traba o barrera fue el idioma. Los canadienses son tipos muy extraños, fue mi primera conclusión (risas). Le mandamos un saludo a todos los canadienses (risas). Son una mezcla, no son gringos, no son franceses, no son ingleses, pero tienen esa mezcla. Entonces que interpreten las canciones de Soda era difícil. Nos pasa a todos los que escuchamos música en general: interpretar la letra no es traducirla literalmente, porque no significa lo mismo. Entonces ese trabajo fue importante.

Después, los creativos del circo no se centraron solamente en decir “qué dice esta letra?”. No era que les decíamos “ahí dice cae el sol, sale el sol” y entonces ellos iban a poner un sol que subía y bajaba. No era algo literal. No es un videoclip en vivo. Para mí fue una cosa nueva interactuar de esta manera.

• ¿Las canciones las propusieron ustedes, las propusieron ellos, como fue?

– Te diría que el 95% son propuestas por nosotros. En realidad te diría el 100%…

• Claro, pero aparecen temas como Planta. Uno pensaría solamente en los clásicos de siempre. Planta no es hitazo, es un tema infernal pero no tan conocido. Ustedes pensaban “bueno, metamos esta gema en el show”, ¿o cómo era?

– En principio fue la idea de recorrer toda la carrera de Soda, de alguna manera, y el hecho de ir solamente a los mega hits realmente no era un desafíio. Hay temas que yo calculo que mucha gente no conoce porque no fueron muy difundidos. Y también estaba eso, de agregar un componente extra. Una parte que me gustó mucho del armado de todo esto es que yo teniendo, por ejemplo, horas y horas de escuchar nuevamente todo el material que me tocó vivir durante mi vida y mi carrera, pude mezclar shows de diferentes épocas en un mismo tema. Hay un tema que tiene partes del 87, partes del 97 y partes del 2007. Con la tecnología de hoy se puede hacer. Es mucho trabajo, pero es una de las medallitas que me voy a colgar con esto.

• ¿Podemos escuchar el tema Séptimo Día, que da nombre al show, y que nos describas qué fuiste haciendo vos en esta canción reeditada?

– Yo hice primero el trailer, el anuncio de este espectáculo con este tema, y me dicen “esos sonidos no estaban en el tema”. Y yo les dije “todos estaban en el tema”. Lo que pasa que cambié los planos, cambié el orden. Fui buscando que tuviera otra forma.

• Vos fuiste íntimo amigo de Gustavo, viviste toda su carrera profesional. Sabemos muy bien todo lo que viviste con él. De repente entrás a este proyecto y te toca recorrer nuevamente todos sus discos, su historia con Soda. Quería preguntarte: ¿qué te pasó durante todo este tiempo al volver a pasar por todo este mundo en referencia a eso?

– Uff, me pasó de todo. Cuando empecé a escuchar las cintas pasé por varios procesos contradictorios. En algún momento dije “no lo puedo hacer esto”. Me daba mucha nostalgia, me movía mucho escuchar la voz de él solo. Escuchar las canciones es una cosa, pero escuchar el track de la grabación, o cosas que decía Gustavo como “vamos de nuevo”, o escucharlo tosiendo antes de arrancar una canción, es diferente. A veces cuando no tenía la letra, pero tenía idea de la melodía, balbuceaba. Y escuchar eso de nuevo me mató. Muchas veces fui al estudio y me tuve que ir porque no podía seguir. Fue muy fuerte. Tuve que hacer muchas veces eso, dejaba las cosas y por dos o tres días no volvía a ir al estudio. Pero después pensaba que en definitiva iba a estar bueno lo que teníamos que hacer. Me fui amigando con toda esa situación, me empecé a sentir feliz. Pero al principio fue duro, fue triste.

• ¿Te pusiste a pensar qué hubiera hecho Gustavo en cada momento?

– Uhhh, sí, hasta hoy me lo sigo preguntando. Es muy difícil ponerse en esa situación. Pero fue una constante. Yo, por más que trabajamos juntos por más de 30 años, y aparte de tener una amistad con él, entiendo que su talento es irremplazable. Muchas veces me pregunto qué estaría haciendo hoy Gustavo, o me preguntaba “¿le gustará esto que estoy haciendo a él?”.

• Hay muchos momentos de la voz de Gustavo hablando durante el show, ¿eso está sacado de algún recital o de estas tomas que vos decías?

– Sí. Una de las cosas que me costó bastante hacerle entender a la gente del Cirque du Soleil es que Gustavo no era un tipo que hablara mucho en los shows, no era muy comunicativo. Era la música lo más importante, salvo en la última época que estaba mas verborrágico, tampoco era un gran decidor. Hay otros que entre tema y tema hablan mucho. Pero sí, esas voces están sacadas de diferentes momentos de shows y demás, y bueno… me pareció que era un detalle diferente.

• Hablemos de la gira Me Verás Volver, una gira espectacular…

– Sí, sí. En la gira esa íbamos a probar sonido muy temprano, y almorzábamos en los estadios. Después volvíamos al hotel a descansar. Yo me iba a dormir la siesta, cosa que Gustavo me decía “como puede ser!”. No entendía cómo hacía para irme a dormir la siesta teniendo que hacer un estadio después. Pero yo pedía que me despierten a última hora, por ejemplo en River empezaban los shows a las 21, y yo llegaba 19.30. Gustavo estaba enloquecido, porque él iba cuatro o cinco horas antes, y se quedaba caminando por todos lados, y yo llegaba con cara de dormido. “Cómo estás!”, me decía. Y yo le decía “mirá cómo estás vos corriendo por todos lados!” (risas).

• Debe haber muchísimos momentos que recordas, ¿pero hay algún show en particular que recordás como la noche perfecta de Soda Stereo?

– Hay muchos, me es difícil poder elegir uno en especial. Uno va sintiendo muchas sensaciones durante el show, como diciendo “hoy me salieron todas bien”. Yo creo que la vuelta en River 2007, el primer show, fue impresionante. Fue raro volver a salir de la sala de ensayo a River, después de 10 años. Estuvimos como tres meses ensayando en una sala cómoda. No como cuando empezó Soda que la sala era como un baño casi (risas). Ese día fue especial. Aparte yo siempre dije que el recuerdo de El Ultimo Concierto no fue el mejor, para mí. Yo en 1997 la pasé muy mal, porque no había ambiente, nadie se pone feliz de ir a un entierro. Capaz soy exagerado, pero yo lo viví así en ese momento. Pero cuando fue la vuelta en 2007, fue como que se saldaron todas las cuentas.

• Volviendo a Sép7imo Día, ahora que ya se estrenó ¿pudiste disfrutar al ver el espectáculo?

– Disfutar y ver, pude poco. Uno durante el show está muy pendiente de ver cómo es la reacción del público, justamente después de estar tantos meses trabajando en eso. Yo para el debut de Sép7imo Día en el Luna, trabajé desde las 23 horas del día anterior, hasta las 9 de la mañana del día del debut. Todo para ajustar bien los detalles. De hecho al mediodía tuve que volver al Luna Park, así que estuve medio nocaut. Cuando empezó el show me prometí tratar de relajarme, pero cuesta hacerlo. Cuando ví la reacción de la gente dije “ah, bueno!”, porque tenés un montón de dudas. Porque es algo totalmente nuevo, y la gente suele decir “uh, qué cagada”. Yo oscilaba entre sensaciones.

• ¿Te pasó eso de sentir que en alguna parte ibas a meter un golazo, y después verlo y que se haya plasmado en el show?

– Sí. Primero, el show tiene mucha dedicación de punta a punta. Desde el comienzo, de preparar esa incursión a un mundo que yo sinceramente dudaba que se pudiera entender. Cuando arranca musicalmente el show, se nota claramente que arrancó. Yo tengo mis fichitas repartidas durante el show, cosas como “acá a ver qué pasa”.

• ¿Vos tenés que ir a toda la gira que está programada o no?

– Tengo que ir a los primeros shows de cada país para ir ajustando detalles de cada lugar, pero no voy a girar.

• De todos los proyectos y discos que participaste con Cerati, ¿cuál es el que más te gustó?

– Muchos, casi todos, pero el que más me gusta es Fuerza Natural. Lamentablemente la gira recién estaba empezando. Para mí es un enorme disco y creo que Gustavo tenía un enorme camino con ese disco.

• ¿Cuál fue tu mejor recital?

– Además del que ya dije, el primero de River 2007, podría decir el de la Avenida 09 de Julio. La expectativa era la tercera parte de la gente que finalmente fue ese día. Fue un show inolvidable. También el primer Velez que hicimos con Tears for Fears.

• Con lo obsesivo que sos vos, y con lo obsesivo que era Gustavo, ¿terminaba el show y podían decirse “che, fue un gran show”?

– No, no. El nivel de exigencia mutuo era muy alto. Pero sí, disfutamos mucho y nos dabamos cuenta cuando estaba bueno. Otro show que me acuerdo fue el de Viña del Mar cuando fuimos la primera vez con Soda. Y después con Gustavo solista, que volvimos 20 años después y nos acordabamos mucho de aquella primera vez. Fue otro show memorable. Hemos tocado con Soda en el Foro Sol de México con una cantidad de gente descomunal. A veces los mejores shows no son justamente lo más multitudinarios. Hemos tenido shows excelentes, como los de La Esquina del Sol, o los primeros Obras de Soda Stereo. Una vez tocamos 11 días seguidos en La Esquina del Sol, desde Navidad hasta año nuevo.

• ¿Extrañás?…

– Jeje. Sí, obvio. Siempre trato de verlo de la mejor manera, digamos. Pero sí, extraño.

• ¿Y ahora qué te queda?… Porque digamos, como vos dijiste, aprendiste lo que te quedaba aprender con este proyecto de Sép7imo Día. Ya estás capacitado a nivel mundial.

– Y ahora me voy a dedicar a los circos (risas). La verdad que como experiencia es genial, muy enriquecedora, pero no sé qué voy a hacer. Es un gran aprendizaje, insisto. Una vez el director vino y me preguntó si podíamos sacar 6 segundos de un tema, y eran como 6 horas para mí. Lo miré con una cara como diciendo… ¿y vos no podés caminar más rápido en ese acto? (risas). O sea, cambiemos figuritas… 6 segundos me pide. Además le expliqé, vos me lo decís en tiempo. Yo te puedo hablar de compases, hasta que me entendió.

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