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Días atrás se realizó una nueva interacción entre la gente del #SodaCirque y los seguidores de Soda Stereo, vía streaming de Facebook. En esta ocasión el punto de partida para la conexión fue Unísono, el estudio de Gustavo Cerati, en el que incluso Soda Stereo ensayó en vistas a la Gira Me Verás Volver a mediados de 2007. Para un estreno que se prevée sea en Marzo de 2017, el #SodaCirque comienza a tomar forma definitiva previo a su estreno en Buenos Aires.

El show ya está armado, tiene todas sus escenas diagramadas. Nosotros estamos trabajando puntualmente en la música de esas escenas“, comentó Charly Alberti. La labor de los Soda, junto a Adrián Taverna, trata de trabajar en las pistas originales de la banda, buscando mejorar e incluso aportar nuevos trasfondos al sonido editado en los discos. Tanto Zeta como Charly se encuentran trabajando practicamente a diario en el estudio para dar con el sonido de cada escena del proyecto. “Es un trabajo diferente, no se trata de remixar los temas sino de adaptarlos a lo que el Cirque necesita en cada uno de los actos“, explica Alberti.

Esta semana estamos trabajando con todos los temas en el estudio de Gustavo. Separamos los multitrakcs y estamos trabajando en cada tema, la idea es meter mano en las pistas, respetando la forma que es Soda Stereo y poniendo sorpresitas, cosas interesantes y nuevas. Queremos que la gente pueda escuchar con los ojos en esta obra“, agrega Zeta Bosio.

Fuimos a los masters, a los multitracks, para trabajar en las pistas. Nos dimos cuenta que algunos lamentablemente se perdieron. Pero los demás los digitalizamos y con eso empezamos a trabajar. Pasan muchas cosas emocionantes escuchando esas pistas, incluso están las cosas que hablábamos entre tema y tema mientras grabábamos. Es emocionante escuchar la voz de Gustavo en aquel primer disco de Soda y comparar con el último. Es un excelente trabajo el que estamos haciendo, es muy divertido“, concluye Charly.

Si bien se anuncian grandes sorpresas, es cierto que aún no se cuenta con demasiada información al respecto. En cuenta gotas, se va armando este gran puzzle llamado #SodaCirque que claramente explotará por el continente en el primer trimestre del próximo año. Una de las sorpresas develadas trata sobre el estreno de una versió inéedita del clásico “De Música Ligera”, grabado en su momento por la banda, pero que nunca fue editado. “Hay otras cosas y sorpresas que vamos a ver si las incluímos en el show“, anuncia Charly.

Por último cabe mencionar el simbolismo que encierra para la banda el hecho de estar trabajando en Unísono, el estudio de Gustavo Cerati. “Este estudio es muy especial. Sentimos en algun punto que Gustavo está presente en este estudio mientras trabajamos. Cuando se cae algo, sabemos que entonces lo que estábamos haciendo en ese momento no le gusta a Gustavo. Tratamos de tomar en broma y recordar con risas a Gustavo“, explica Charly Alberti.

Para Zeta Bosio el recuerdo también es especial: “Aqui hicimos los ensayos de Me Veras Volver, fue nuestra ultima casa este estudio, es una forma de volver con él, y que esté la gente presente con nosotros es una forma de que Gustavo siga presente aquí con nosotros“.

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“Cerati Infinito”, el disco compilatorio de Gustavo Cerati editado hace menos de dos meses, obtuvo la mención de Disco de Platino por sus ventas en Argentina.

Sony Music editó a comienzos de Junio el CD+DVD “Cerati Infinito”, como primera edición del sello tras la partida de Gustavo Cerati. Hoy, a 45 días de salido a la venta, logra la distinción de Disco de Platino, con 40.000 copias vendidas en todo el territorio argentino.

Según la Cámara Argentina de Productores e Industriales de Fonogramas (CAPIF), el disco se ubicó durante la primera quincena de Junio entre los más vendidos en Argentina detrás de “Hola Mundo” del grupo de moda Tan Biónica, y mantuvo su lugar en la segunda mitad del mes, detrás de “Mis 12 mejores canciones” de Jorge Rojas. Actualmente “Cerati Infinito” está siendo distribuido en diferentes países de Latinoamérica, donde antes de fin de año saldrá finalmente a la venta.

Como dato anecdótico, cabe agregar que “Cerati Infinito” iguala así al último disco de estudio de Gustavo Cerati: “Fuerza Natural”, que lograra también ser Disco de Platino en Argentina a las pocas semanas de su edición, en Septiembre de 2009.

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Al inicio fue sólo una idea que surgió en un grupo de amigos vinculados a la industria de la música, en los días posteriores al accidente que aún mantiene en estado de coma a Gustavo Cerati: Hacer un disco que rindiera homenaje al ex Soda Stereo, sólo con músicos chilenos.

Así, vino una llamada a un par de artistas conocidos, la llegada de las primeras canciones de vuelta y la idea de editar la producción cuando hayan llegado a diez nombres. Pero todo fue creciendo, y hoy el disco fue oficialmente anunciado con 26 figuras reinterpretando temas de las distintas etapas en la carrera del argentino.

Tenemos grabados 21, sólo faltan cinco, y nuestra idea principal es sacarlo a fines de agosto. Son dos discos, porque son tan distintos unos artistas de otros, que es medio complicado mezclarlos a todos. Será un disco más popular-romántico, y otro más pop-rock“, explica Jorge Portugueiz, uno de los productores tras la iniciativa.

El disco doble afina sus últimos detalles bajo el título “Me verás volver”, y ya cuenta con versiones grabadas por artistas tan diversos como Beto Cuevas, Gepe, Nicole, Lucybell, Noche de Brujas, Los Miserables y Saiko, entre otros.

Según el productor, todos registraron canciones de Soda Stereo o de la etapa solista de Cerati bajo sus propios códigos, sin lineamientos establecidos de antemano, lo que dio pie a versiones punk, reggae y tropicales, entre otras.

Sólo les contamos de la idea y nos fueron llegando las canciones. Primero me llegó la de Lucybell con ‘La ciudad de la furia’; luego Nicole, que agarró la guitarra, se fue en su volada y mandó ‘Té para tres’. Así fueron llegando y fue súper libre: Cada uno hizo lo que quiso. Se repitió sólo ‘Trátame suavemente’, con Beto Cuevas y Andrés de León“, cuenta Portugueiz.

La versión del líder de La Ley es conocida: Fue una de las dos que grabó para la banda sonora de la teleserie “Fuera de Control”, y formará parte del disco pop-rock junto a Gonzalo Yáñez y De Saloon, entre otros. La de Andrés de León, en tanto, estará en la mitad popular-romántica, junto a nombres como Mario Guerrero y Natalino.

Y Cuevas no es el único que aporta con un registro anterior: Shamanes hará la propio con su versión de “De música ligera”, grabada junto a su fallecido vocalista Daniel Montero, conocido como Browen.

Sobre la recepción que el homenaje pueda tener entre los fans, Portugueiz espera que sea acorde al espíritu que quisieron imprimirle, sin lecturas erradas. “Cuando partimos todo el mundo nos decía ‘¿están seguros?’. Pero esto está hecho entre amigos, no hay fines de lucro, todo lo que se recaude se va a donar a una institución. Éste no es un homenaje póstumo, es un homenaje en vida, esperando que Gustavo despierte. Ése es nuestro principio“, dice el productor, quien además resalta la importancia de un homenaje hecho en Chile, dados los conocidos lazos de Cerati con el país.

Además, qué lindo que se junte la música chilena en un homenaje a un argentino. Yo no recuerdo si se ha hecho antes un homenaje tan grande en Chile, con 26 artistas que graben en un mismo disco con un mismo propósito. A los fans les va a gustar. No tendría por qué no gustarles“.

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Nació casi por casualidad, en el exilio del líder de Soda y mientras esperaba su primer hijo; se convirtió en un disco clave en su carrera. Cecilia Amenábar, Tweety González, Zeta Bosio y Alejandro Ros reconstruyen la historia de canciones modernas aún hoy.

Hace algunos años, Gustavo Cerati confesó: “Una vez vi un CD mío a diez pesos. Me dio vergüenza y me lo llevé”. El disco al que se refería el líder de Soda Stereo es Amor amarillo, que el viernes cumplió dos décadas. Si bien es cierto que fue su primer trabajo en solitario, el tiempo se encargó de darle ese lugar, pues al momento de su aparición se le consideró una aventura sonora más. Esa ópera prima, a pesar de que fue bien recibida, puso a sonar las alarmas entre los seguidores del trío debido a que demostró que, tras el llamado de atención que significó el tándem con Daniel Melero para Colores santos (1992), el músico era capaz de llevar adelante una carrera unipersonal –al menos compartida–, además en una época en la que las relaciones en la banda evidenciaban su desgaste. Mientras meditaba acerca de su futuro en la terna, el cantautor conoció la noticia del embarazo de su esposa, la artista chilena Cecilia Amenábar, del primogénito de ambos, Benito: eso lo motivó a mudarse una temporada al otro lado de la Cordillera.

Amor amarillo es un álbum un tanto particular, lo que lo convierte, justamente, en una obra especial. Su confección no estuvo dominada por la reflexión sino por el impulso, a diferencia de Bocanada (1999), que, pese a que es el segundo título de la discografía personal de Cerati, fue la primera superproducción fuera de Soda: muchos, incluso su autor, le dieron el trato de debut. “No estoy pensando en desarrollar una carrera solista. Simplemente hice un disco solo”, aseguraba el artista en una de las pocas entrevistas que dio para promocionar esta producción, recogida por la periodista Maitena Aboitiz en una investigación que derivó en el libro Cerati en primera persona (2012). Eso lo convierte en una de las escasas fuentes de consulta sobre este material, sobre todo luego de que el músico de 54 años sufriera en 2010 un ACV que lo dejó postrado: “Cuando me embarqué en esta historia de ser padre tuve la necesidad de hacer una limpieza. Fueron diez años de andar girando, y después de Dynamo vino bien colgar los guantes un tiempo. Hasta la muerte de mi viejo, en 1992, mi vida estaba programada”.

Cuando terminó el tour de Dynamo, en el que me embarqué con él por tres meses, Gustavo tomó la decisión de irse a Chile. En febrero me comentó: ‘La verdad es que esto no da para más. Tengo que salir un poco de Buenos Aires, del grupo’”, evoca a Página/12 la ex cónyuge de Cerati, testigo, coprotagonista y musa de ese álbum, con la que se casó en 1992 y tuvo también una hija: Lisa. “Le dije que se viniera, pero le advertí que no podía dejar mis estudios universitarios. A lo que me respondió: ‘Me llevaré algunas cosas para hacer un disco. Ayudame’.” Así que se llevó lo estrictamente necesario para improvisar un estudio en Santiago. “Cuando llegó tuvo problemas para pasar sus equipos. Estaba muy ofendido con la aduana chilena porque no lo habían tratado como a una estrella… tuvimos que llamar a un tío para que nos asistiera. Se vino con todo: guitarras, teclados, bajo, consola. En casa, por suerte, tenía unos parlantes, a los que se enganchó. Me tomó todo el comedor y el living, que, por suerte, estaban separados de las habitaciones. Ese disco lo hizo ahí.

Antes de comenzar a trabajar en el primero de sus cinco álbumes de estudio, Gustavo recibió una noticia que no sólo le dio orientación al eje inspirativo del disco, sino que lo obligó a extender su estadía. “Para el día de su cumpleaños nos enteramos de que estaba embarazada. Venía de buscar el test”, recuerda Amenábar. “Entonces me contestó: ‘Me quedo todo el año, hasta que nazca el bebé. Acabá tus clases y terminamos el disco con el parto’. Se armó un mini quilombo en su vida, pero para bien, fue muy motivador.” Los meses pasaron entre embarazo, canciones y facu, a los que se sumaron amigos chilenos. “El trabajaba hasta las cuatro de la mañana, al tiempo que yo dormía. A veces con auriculares, porque Gustavo es re-noctámbulo. Vivía en un departamento en Providencia, en una parte que es muy parecida a Callao y Santa Fe, en el límite donde empiezan Las Condes, una zona neurálgica. Y venían amigos, porque en Santiago la gente se junta mucho. Así que se puso horarios. Mientras iba a clase, avanzaba un poco, y a la noche, tarde, le bajaba la inspiración.

Si bien la artista chilena asegura que no tenía problemas con dormir con un poco de ruido, una noche se levantó invitada por el beat de una canción. “Cuando estaba haciendo ‘Pulsar’ escuché los acordes, me acerqué medio dormida, y le dije que eso debía llevar un coro y me respondió: ‘Hacelo’. Me arengaba para que hiciera cosas, pero yo estaba ocupada con lo mío. A veces me arrepiento de no haber metido más cuchara porque me daba permiso, me incentivaba. No me olvido de esa noche: aparte de que el ritmo era bien pegote; así empecé a colaborar.” Además de que era uno de sus temas favoritos de Amor amarillo –era un fijo en sus shows–, Cerati consideraba a ese single, el punto de partida de Bocanada. “Los pulsares son metrónomos cósmicos, y se asemejan en que laten en los confines del Universo”, dice Cerati en el libro de Aboitiz. “De una ecografía extraje una muestra de los latidos de mi hijo, y los mezclé con el sonido de un geiser en ebullición. Eran tan parecidos e hipnóticos que me hicieron pensar que la vida era gas” (“Es que la vida es gas, y es tan dulce traspasarla”, reza la letra).

“Pulsar” es también una declaración de principios de Cerati sobre la apropiación de la música electrónica en su propuesta de allí en más, aunque ya existían indicios de su interés por ésta en Rex Mix (1991). “Gustavo siempre estuvo influido por los dos últimos años de música”, afirma Tweety González, músico y productor que participó en Amor amarillo como asistente de programación y consultor de audio. “Para mí Amor… tiene una conexión con Canción animal, el equipamiento para hacer los demos de ambos discos fue el mismo. Se hicieron con la MPC60 (instrumento diseñado para hacer música electrónica, lanzado en 1988). Cuando la llevé a la banda fue su centro de creación hasta la separación de Soda. No había computadoras, no había otra forma. Esa manera de trabajar la llevó al máximo, al punto de que el baterista iba a ser Daniel Colombres, pero la programación sonaba tan bien que desistió de invitarlo.

La estadía en la capital chilena coincidió con el auge de la música electrónica que experimentaba la capital sudamericana. “Me acompañaba a las raves”, apunta Amenábar, quien suele compartir su rol materno y artístico con ocasionales sets como DJ. “El día antes de parir, había una que hacían amigos míos, Barracuda, donde conoció a Andrés Bucci y Christian Powditch, con los que luego formó Plan V. Yo me quedé, porque tenía fecha para el día siguiente. El volvió a las 5 o 6 de la mañana, comenzó el trabajo de parto y nos fuimos para la clínica. Chile tiene una onda bien techno, al menos en esa época. Muchos de los que se fueron a Alemania en el exilio, estaban volviendo o trayendo DJs de Detroit y Frankfurt. Había una movida interesante, y a mí me gustaba ese tipo de música. Porque teníamos gustos en común, lo fui tirando para ese lado. Fue una corriente de esos años, en las que las fiestas se organizaban en casas tomadas, con estimulantes y una gran psicodelia.

Amén de la electrónica británica de comienzos de los ’90 y del dream pop, Amor amarillo tomó prestadas ideas de psicodelia y del folk. Un trabajo tan en sintonía con el momento en el que fue creado que, si se lo hubiera tomado con menos distensión, seguramente a su autor le hubiera causado angustia por lo incomprendido que fue. “En la Argentina nadie hablaba de indie, al menos el concepto que se maneja hoy. Apenas comenzaba a asomarse”, asevera González, productor de Gustavo en Ahí vamos, que consolidó la apuesta solista del cantautor, al permear en ese gran público que añoraba la vuelta de Soda. “Ese trabajo estuvo impulsado por la lluvia musical de ese año, pero también con mucho olor a los ’80 de acá.” Para Amenábar, coautora de “Ahora es nunca”, lo más llamativo fue la diversidad que atraviesa al repertorio. “Después de escuchar un techno bien de la onda de Primal Scream, el álbum entraba en contraste con canciones como ‘A merced’, más acústica, con guitarras románticas, playeras y lentas.

La casa de campo de la familia de Cecilia en las afueras de la capital chilena fue otro de los bastiones que iluminaron el debut discográfico en solitario de Cerati. “Salíamos mucho los fines de semana largos. Teníamos contacto con la naturaleza”, describe su ex esposa, en su casa bonaerense. “Se compró una guitarra en Santiago, que aún conservo, y se la llevaba. ‘Lisa’ está inspirada ahí, pues en un lago próximo abundan los pejerreyes y la lisa, que no se come tanto porque tiene espinas chiquititas.” Si bien muchos suponen que la hija de la pareja inspiró la canción, la realidad es que nació dos años más tarde. De hecho, la idea de su nombre surgió de la forma más impensable. “No sabíamos qué nombre ponerle, y como Benito era fanático de Los Simpson, la llamamos como la hermana de Bart.

Otra de las fábulas del rock es que la canción “Te llevo para que me lleves” es una ofrenda a Benito Cerati. “No está dedicada a él, es de nosotros dos”, despeja la conductora televisiva de 42 años, que tiene una participación vocal en ese primer single de Amor amarillo. “Era él llevándome a mí y yo a él, de un lado para otro, en la montaña, en el avión. Siempre andábamos en la calle bailando o cantando. En México nos llevaron presos por manifestar nuestra felicidad públicamente… ‘Están borrachos, drogados’, nos decían. Y una vez que él tenía libre en la gira de Dynamo, en Venezuela, salimos a un parque de diversiones. Ahí empezó lo de tú me llevas y yo te llevo. A la vuelta en el hotel, estaba con el cuadernito escribiendo la letra del tema.” Pero los latidos del vástago se pueden escuchar al final del single. “Es parte de este disco, en realidad es este álbum. Pese a que Gustavo en uno de los temas dice que me ama, lo que me hizo sentirme halagada y correspondida, todo eso era también por el hijo que venía en camino. Un triángulo. No era sólo una pareja, sino una situación de a tres.

La confusión acerca de que el primer corte de Amor amarillo fuera un tributo a su primogénito quizá la causó el clip en el que Cecilia exhibe con orgullo su panza de ocho meses. “La compañía decidió que fuera el primer single, y pidieron que participara en el video. Una semana después de que se habló con los directores Daniel Bohm y Pablo Fischerman, vinieron a Chile. Conseguí que nos alquilaran la cámara, y nos trajimos boludeces de mi casa, vestuario comprado en Los Angeles, y el trajecito que Gustavo tiene puesto (Benito lo usó en 2011 en un show en vivo), que se lo regaló Jordi, un amigo que vende ropa usada. Los realizadores no tenían mucha idea de lo que querían hacer, y nosotros tampoco. Fue poner la cámara y listo. Llegaron un lunes a la noche, y el martes debían filmar algo. Y al otro día fuimos a un paraje cerca de Santiago para poner un poco de paisaje. Había neblina, Gustavo se vistió medio loco, y le pedimos prestada esa guitarra blanca. Fue la experimentación sobre el momento.

Así como Venezuela fue el núcleo para la manufactura de uno de los grandes éxitos en la trayectoria de Cerati, el tramo caribeño de Dynamo, a comienzos de 1993, abrió el concepto de Amor amarillo (al igual que Colores Santos y Ruido blanco, el título gira en torno de la luz). Y es que para el cantautor argentino la querencia es de ese color. “Cuando fuimos a Centroamérica con Soda, estuvimos en México y Venezuela. En playas de estos países como Los Roques empezamos a recoger pedacitos de piedras amarillas que usaban para collares y nos llenamos de ellas”, rememora Amenábar. “Creo que lo tomó de ahí. Se quedó pegado con esa de ámbar y transparencia. Era la energía, el sol.” Mientras escuchaba discos de Ultra Vivid Scene, Galaxie 500, Spiritualized y Eye in the Sky, de Alan Parsons Project, comenzó a componer los temas, casi todos en el mismo período, salvo “Rombos”, de la era de Colores santos. “Es bastante de escribir, especialmente en sus momentos de mayor tranquilidad. Las letras apuntaban a algo más personal, a su paternidad, a tomar otra ruta.

Aunque el disco fue plasmado principalmente en ese living en Santiago de Chile –con alguna incursión en la sala Ambar de esa ciudad–, se terminó de mezclar y grabar en Buenos Aires, en lo que fue el estudio Supersónico, propiedad del trío. “En unas vacaciones de invierno mías vinimos para acá, pues debía hacer el master y los toques finales”, detalla la artista chilena, quien tocó el bajo en el tema “A merced”. A lo que Tweety adhiere: “Antes de grabar fui a su casa, me mostró temas y vimos cosas con el teclado, porque el chiste era que ejecutara todos los instrumentos, incluso el bajo, que le encantaba. Ya lo había hecho en demos de Canción animal como ‘Hombre al agua’”, reseña el músico y productor en su estudio de Villa Urquiza, dueño desde hace muy poco de su propio sello, Twitin Records. “Fue muy largo de hacer, porque en esa época había un lapso determinado para hacer una grabación debido a que previamente tenías que saber lo que querías.

Otra de las cualidades de esta realización, más allá de los estilos en los que se amparó, del punto de partida de inspiración y de la forma de trabajar el disco (siempre de alta fidelidad), fue su intimidad. Además de Amenábar y Tweety, el otro partícipe, amén del equipo técnico encabezado por Mariano López, fue Zeta Bosio, quien al final prestó su bajo para ‘Amor amarillo’, colocó teclados y participó en calidad de coproductor. “Veníamos muy atrasados con el próximo disco de Soda, Sueño stereo”, recapitula Zeta, celular en mano, antes de salir de gira como DJ a Colombia y Costa Rica. “Me sorprendió cuando me dijo que iba a hacer un material solista, pero quería que lo ayudara. Es una producción muy linda, fina. Hasta lo acompañé a la radio para tocarlo. Había una campaña para dejar de fumar, y varios del equipo de Soda nos sumamos, salvo Gustavo. Justo el día en que comenzaba la grabación, era la fecha. Y me quería matar, pero no probé un cigarrillo en 20 años.

Ese guiño a Zeta fue una manera de reconciliarse con el grupo. “Tenía un poco de ganas por lo que significaba tener una banda, pero también sentía angustia porque había una parte que quería y otra que no. Al final, pudo consensuar”, analiza Cecilia. “Fue muy importante cuando murió el hijo de Zeta (Tobías falleció en julio de 1994). Eso los acercó y volvieron a verse. Tenía que resolver una relación él, particularmente, porque Charly estaba listo para hacer otro disco. Ahí hubo un poco más de calma para el regreso de Soda. Gustavo formaba parte de una banda, lo aunaba un contrato, y ahí pensó: ¿Por qué no hago las dos cosas?’”. Tweety, productor de Trip tour, primer álbum de Zero Kill (laboratorio sonoro de Benito Cerati) que salió a la venta en octubre, opina: “No iban a comer asado todos los domingos, pero la relación era lo suficientemente buena para seguir ensayando y tocando. En el ’89, cuando entré a tocar con ellos, Soda estaba muy arriba. No obstante, ahí empezó a la degradación de la unidad extra musical del principio. Era más laburo”.

En octubre de 1993, cuando Cerati ya tenía listo el álbum, se reunió con Alejandro Ros y Gabriela Malerba para definir el arte. “Benito no había nacido, y yo estaba en exámenes finales. Dejé la universidad sin terminar la tesis. Estudié cine, así que me puse después a trabajar”, puntualiza la artista. “Gustavo fue para el parto y se quedó. Lanzó el disco y nunca lo promocionó. Vino el día de la presentación, hicieron un cóctel, unas fotos y se fue a Chile hasta marzo o abril. Nunca le dio mucha bola a ese repertorio tras editarlo. Era muy personal.” Idea que González completa: “Amor amarillo se diferencia del resto porque no lo salió a tocar en vivo. Fue pensado más para el estudio. Al no haber baterista, todo era por línea. La compañía no le metió los mismos cañones. No hubo estrategia comercial como pudo haber en otro momento. Pero esa licencia artística fue estupenda. Fue un refresco para la escena. Basta compararlo con los trabajos que salieron ese año.

El mes pasado, la columna “Mapa genético” del programa Territorio Comanche (FM Nacional Rock) le dedicó un capítulo a Amor amarillo. En esa sección, Eduardo Fabregat –periodista de este diario– rescató una entrevista de 1997 en la que Cerati analizó el contexto en el que realizó el disco que, en sintonía con lo que sucedía en el resto del mundo, demostró que se podía bailar y ser rockero: “Cierto destierro fue interesante para mí, me liberó en cierto aspecto. Luego de Dynamo, que fue uno de los discos más interesantes del grupo, me pareció tortuoso lo que vendría después. En un momento quería que el grupo se terminara, y pensé en mi incipiente familia. Fue duro para Charly y para Zeta, costó bastante que entendieran que no fue una decisión caprichosa. No podía armar una banda y tocar y seguir adelante. Amor amarillo fue un disco circunstancial, así que seguí con Soda, que fue lo que hice, porque no podía conciliar ambas cosas”.

Al consultarle qué es lo que le pasa por la cabeza o el cuerpo cada vez que lo escucha, Amenábar es clara: “Lo que siento es puro amor. Fue una época muy luminosa de nuestras vidas, de cuando vas a traer un hijo al mundo, y más si viene acompañado de música. Es como mi tercer hijo, si bien es un disco más del papá”. Lo más cercano al sonido efectivo, despojado y raudo de ese repertorio inaugural propio fue rescatado años más tarde por “Tu locura”, al que al artífice incluyó en el compilado Canciones elegidas 93-04. Ese single, aria indie de dos minutos y medio compuesto para la telenovela Locas de amor, recrea ese trato artesanal de su trabajo de 1993. “Es uno de los discos menos vendido y comprendidos de Gustavo porque lo hizo fuera de la banda, y porque a mucha gente no le gustó que se fuera a Chile. Aunque para mí es sencillo, psicodélico, amoroso, y bárbaro. Se llenó de energía, de bondad, de naturaleza, y le salieron un montón de canciones como más hippie, muy auténticas. Está sintiendo lo que canta y lo que dice. No hay cosas impostadas. Y nuestros hijos todavía las escuchan.

/ Página 12 /

Hoy miércoles, a las 20.00 horas, en el Centro de Extensión de la Universidad Católica Del Maule, en Talca, Chile, el periodista y músico Jaime González Sanhueza revisará en profundidad la historia y legado de Gustavo Cerati, líder de Soda Stereo y luego uno de los más influyentes compositores y solistas de los 90 y de principios del Siglo XXI. Será una conversación donde se hablará de la influencia y trabajo de Cerati en Latinoamérica y Chile, con pasajes inéditos, videos, entrevistas y anécdotas del músico voz de Soda Stereo.

Me parece importante analizar su legado, sus canciones, detalladamente, porque lógicamente en los últimos meses se habla más de su estado de salud, que de su obra, que es magna y referente importante para el rock latino de los 80 y 90“, dice González.

Cerati se mantiene en coma desde Mayo del 2010 luego de sufrir un accidente cerebro-vascular, tras tocar en Venezuela, dentro de la gira de su último disco “Fuerza Natural” (2009). “Gustavo dijo en una entrevista que si se retiraba en ese entonces, se iría contento con su último disco, y en las letras hay algo de eso, de viajes astrales, naturaleza, estados transitivos, a ratos es un obra premonitoria“, afirma González, quien agrega “es difícil entender el rock latino sin Soda, porque incluso en Argentina le llamaban rock nacional, no latino, lo latino es porque Soda lo convirtió en un fenómeno que traspasó sus propias fronteras“, sentencia el periodista.

Según González, a Soda Stereo le costó mucho ganarse un puesto en la escena argentina. “La prensa tomaba más en cuenta a Virus o Sumo, a los Soda no les compraban mucho, incluso por ahí la CBS creyó serían un grupo de debut y despedida. En Chile les fue bien al tiro, después Cerati se enamora de una chilena (Cecilia Amenábar) y vivió en nuestro país alguno años, grabó “Amor Amarillo” acá, se relacionó mucho con la escena chilena. Por ahí lo veían en el metro, una amiga del colegio se lo encontró en Pichilemu, otra lo vio tomando un taxi en Providencia“.

González admira profundamente el rock argentino. Por eso se reunió hace poco con Daniel Melero, quien trabajó con Soda Stereo. “Sí, eso fue lindo. Hablamos de Gustavo, un poco. A Melero le duele el tema de que esté en coma y todo eso, lo evita, cuando habla de él se emociona y lo recuerda como uno de los músicos más talentosos que conoció“.

/ EnRemolinos.com /

Aunque sigue ligado al mundo de la música, desde hace un tiempo Charly Alberti dedica la mayor parte de su tiempo al cuidado del medio ambiente. La relación del ex Soda Stereo con la problemática medioambiental no es una novedad: desde 2008 forma parte de The Climate Project para Latinoamérica, un movimiento creado por Al Gore que busca conscientizar a la población sobre el calentamiento global y el cambio climático, y en abril pasado lanzó R21, una fundación para difundir la crisis ambiental global y para generar acciones de mitigación y adaptación.

Hace mucho que trato de colaborar con todo lo que tiene que ver con la ecología. Trabajé con Greenpeace y colaboré con Parques Nacionales“, dice Alberti, quien no está solo en esta misión: su novia desde hace cuatro años, la periodista ambiental Mariana Díaz, lo acompaña y guía: “La naturaleza me apasiona desde chica, cuando iba con mi familia a una isla en Delta del Tigre y al campo. Después tomé consciencia ecológica y decidí especializarme en periodismo ambiental y dedicarme de lleno a conscientizar sobre los desastres planetarios“, cuenta ella.

Charly, además de R21, ¿estás haciendo música?

– Sí. Estoy ensayando con Mole, la banda que lancé con mi hermano Andrés. El objetivo es salir a tocar a principio del año próximo.

¿Cómo es trabajar con tu hermano?

– Nos llevamos bárbaro, pero también discutimos y peleamos. Tiene el plus de que al conocernos mucho entablamos una comunicación en confianza y también nos ponemos límites desde otro lado. ¡Así es laburar con un hermano! ¡Tenemos momentos Gallagher!

Sos amigo de Gustavo Cerati…

– Muy.

¿Lo vas a visitar?

– Poco, no estoy yendo. Me hace mucho daño ir a verlo. Sí hablo con su familia y estoy pendiente de su estado. Me interesa estar al día de lo que le está pasando, pero desgraciadamente no hay novedades.

Su mamá, Lillián, tiene fe en que se despierte…

– Sería lo ideal. Yo no lo sé porque no soy médico, pero también tengo esperanzas. Lo adoro, lo quiero, y lo que mas deseo es tenerlo entre nosotros despierto. No puedo afirmar nada porque todo es incierto. Sólo tengo un gran deseo y es que se despierte.

Leo García es el único que habló en los medios sobre el estado de Cerati.

– Sí, pero él habla porque le gusta salir a decir cosas sin conocimiento y sin respeto hacia la familia. Prefiero no hablar de Leo García porque no merece ni que se lo mencione.

/ Revista Pronto /

Después de 20 días en Caracas, Venezuela, el músico Gustavo Cerati fue trasladado a Buenos Aires. La aeroambulancia con el ex líder de Soda Stereo aterrizó pasadas las 18 en Aeroparque. Luego, en un operativo que incluyó a varios móviles, el cantante y guitarrista fue llevado a la clínica Fleni de Belgrano. Cerati viajó acompañado por su hermana Laura y su madre Lillian Clarke en un avión sanitario. En Buenos Aires fue esperado por sus hijos Lisa y Benito, sus otros hermanos y un equipo de Fleni que lo llevó al centro médico ubicado en Blanco Encalada y Montañeses.

En la puerta del Fleni se habían apostado fans del popular músico, que colocaron banderas y pegaron fotos en las paredes. Mañana se brindará un parte médico y el músico comenzará una nueva etapa de su rehabilitación. El músico había partido a media mañana del aeropuerto Simón Bolívar de Venezuela rumbo a Buenos Aires, tras dejar la Clínica de la Trinidad de Caracas, donde estuvo internado por un accidente cerebrovascular. El estado del ex líder de Soda Stereo no cambió en los últimos días. Según dijo el cirujano de la Trinidad Germán Scholtz, “respira por sus propios medios” y “continúa inconsciente“.

Su cuadro es de evolución lenta. Está muy estacionario, pero no ha retrocedido, lo cual es importante“, detalló Scholtz al canal C5N. Recién ayer se supo que la familia de Cerati había firmado la autorización para el traslado y que los especialistas que lo atienden en el Centro Médico Docente La Trinidad autorizaron el viaje por considerar que el músico presentaba “un estado general que le permite afrontarlo“.

/ Clarín /

Alejandro Terán, quien formara parte de Sueño Stereo, El Ultimo Concierto, y quien fuera el director del 11 Episodios Sinfónicos, nos cuenta sus vivencias junto a Soda Stereo y Gustavo Cerati.

• ¿Cómo llegás a participar en Sueño Stereo de Soda en 1995? ¿Habías tenido contacto con alguno de ellos anteriormente?

– Un periodista amigo de Gustavo llamado Pablo Schanton había venido a escuchar a la orquesta Mulo, extraño combo que diseñábamos con Axel Krygier. Al parecer quedó bien impresionado, porque nos hizo entrevistas y le habló a Gustavo de nosotros. El Mulo era, como su nombre lo indicaba, el híbrido total: una orquesta de referencias estéticas tan licuadas como cuando uno mezcla cuatro gustos de helado hasta que ya no se reconoce un color independiente.

• Según tu vivencia, ¿qué ambiente recordás había por entonces en Soda Stereo luego de un parate de casi 2 años? ¿cómo eran las sesiones de grabación de Sueño Stereo?

– Las sesiones previas a la grabación fueron en Supersónico, la vieja sala de la calle Naón. La grabación de los cuartetos se hizo luego en Moebius, un pequeño estudio (que no sé si funciona aún) que se especializaba en grabar cuerdas. Yo era muy joven y los músicos para la sesión me los sugería mi padre, y recuerdo que no me gustaban para nada. Pero Gustavo me pareció muy hábil para sacar lo mejor de cada uno y finalmente las cosas quedaron bien.

• Siempre se dijo que Soda Stereo era prácticamente Gustavo, y detrás venían Zeta y Charly. Siendo que vos participaste de la grabación del último disco de la banda, ¿qué podés comentar al respecto? ¿era realmente así? ¿cuál es la sensación que te dejó ese trabajo en conjunto?

– A nivel artístico mi relación ha sido siempre con Gustavo, y él era, sí, el líder estético de la cosa. Con Zeta y a Charly me une una simpatía personal, pero nunca he trabajado en lo conceptual con ellos.

• Bajo tus conocimientos musicales, ¿cómo explicarías un crecimiento tan grande como el que tuvo Soda desde su primer disco, hasta Sueño Stereo, en tan sólo 11 años de carrera entre uno y el otro?

– En lo específicamente musical la explicación es muy sencilla: Gustavo es un músico de una calidad completamente excepcional, un gran cantante y un guitarrista increíble. Esto, además de su virtuosismo como productor y como compositor: Cerati es un superdotado musical, y cabe esperar de él muchas sorpresas y cambios de timón, aún. En cuanto al fenómeno de Soda Stereo en sí, hay muchos otros parámetros (sociales y culturales) que convirtieron a la banda en un ¨signo de los tiempos¨.

• ¿Qué experiencia de vida te dejó El Ultimo Concierto con Soda Stereo? ¿En ese preciso momento se siente en el ambiente el tema de la separación sin ser integrante de la banda?

– Aquella gira del Ultimo Concierto fue muy grata para mí, porque viajamos con un grupo muy divertido: Axel Krygier, Gustavo, Analía Gómez… Nos escapamos al Caribe en unos día libres y lo pasamos increíble, en Morrocoy con nuestras patas de rana y snorkels. Buceo psicodélico! Nosotros estábamos en pleno entrenamiento marcial oriental, teníamos claro que los finales son siempre comienzos y no nos preocupaba en lo más mínimo la parte ¨empresarial¨ del asunto (como siempre). Quizás incluso, funcionamos en ese viaje con Axel como alegradores del clima, porque la ¨institución Soda Stereo¨ no significaba nada para nosotros. Humanos viajando, haciendo música y divirtiéndose, y nada más.

• ¿Cómo surge la idea de Gustavo de realizar un disco como Bocanada, con la participación de una orquesta? ¿Qué recordás de la grabación de Verbo Carne en Londres con la orquesta local?

– Gustavo me dijo: – Este tema me sugiere una situación orquestal.

– Bueno, podemos armar algo acá con amigos… le respondí.

– No, no… Yo me imagino, no sé, la Sinfónica de Londres, en Abbey Road.

– Ah, bueno.

La Orquesta de Londres es tan increíblemente poderosa, precisa y expresiva, que la primera toma nos dejó literalmente mudos, con los ojos rojos y un nudo en la garganta. No sabíamos qué decir! Nos emocionó el resultado de tal manera que aquella impresión determinó después la gana de hacer los Episodios Sinfónicos.

• Viéndolo a la distancia, luego de la separación de Soda ¿qué opinión te merece un disco como Bocanada?

– Bocanada me parece poético, personal, un poco susurrado, con varias vistas de los paisajes interiores… Es uno de los discos más refinados de Gustavo, y lo veo especialmente resistente al paso del tiempo.

• ¿Cómo surge el proyecto del 11 Episodios Sinfónicos? ¿Qué reacción tuviste al llegarte esa propuesta?

– Los Episodios no fueron idea de Gustavo, ni mía. Fueron producto de la insistencia de Diego Sáenz, motor del proyecto. La única reunión por ese asunto fue en un auto y duró cuatro minutos. Yo venía escribiendo orquestas virtuales del tipo del cine Clase B, por diversión. A Gustavo le interesó esa sonoridad, me alentó en ese sentido y me sugirió que las versiones no fueran demasiado dark. Bajé del auto. El siguiente encuentro fue el primer ensayo, con la partitura terminada: no se hizo ni una sola corrección.

• ¿Existieron algunos otros temas ensayados o pautados previamente que finalmente no formaron parte del proyecto?

– Uno: En Remolinos. Por más que le dimos vueltas a las versiones orquestales, no conseguí una sonoridad que le agregara algo a la original.

• ¿La lista de temas fue armada entre vos y Cerati? ¿O participó alguien más en la elección?

– No la armó nadie, creo…Fui haciendo temas que me parecían más aptos para llevarlos a la orquesta. Seguro Gustavo sugirió alguno y Sáenz también, pero no recuerdo. Después escribí Lisa y el otro que no me acuerdo y los tocamos con las orquestas de México y Venezuela

• Pocos meses después de realizarse el concierto en el Teatro Avenida, se viene con todo la crisis en Argentina. ¿Crees que el proyecto en sí del 11 Episodios Sinfónicos hubiera tenido aún mas repercusión o hubiera dado para más de no haber ocurrido dichos hechos? ¿Quedó algún proyecto truncado a raíz de ello?

– Mi vida como músico tiene muy poco que ver con el dinero. Es más: mi vida en general tiene muy poco que ver con el dinero! No tengo auto, ni propiedades, ni cuenta en el banco, ni ahorros, ni crédito, ni nada que una crisis económica pueda modificar sustancialmente. El dinero sólo cumple funciones prácticas de básica subsistencia de mi tribu. Ah! y mantiene cierto ocio de una ex-mujer pícara que, periódicamente, me manda horribles abogados con caras de Rottweiler. Los Episodios iban a ser originalmente sólo un show de televisión digital (ni CD ni DVD estaban contemplados, y mucho menos una gira internacional como la que hicimos!) Así que finalmente, para ser algo tan raro, rindieron bastantes frutos prácticos.

Los Episodios tienen, además, algo espiritual potente que no sé a qué se debe: mucha gente me ha comentado que surten un efecto iluminador, de energía positiva. Yo supongo que esto debe ser la consecuencia de tanta gente trabajando junta con tan buena vibración, dejando todos lo mejor de sí…

• Luego de la gira del 11 Episodios, ¿seguiste en contacto con Gustavo? ¿cómo es tu relación actualmente con él?

– Siempre estamos en contacto. Hice unos brasses para Fuerza Natural, en el tema He visto a Lucy. Cuando nos encontramos, charlamos y hacemos un poco de filosofía; también nos reímos bastante. Nos divierte que siempre nos crucemos en proyectos más bien bizarros…

• ¿Cómo viviste el regreso de Soda Stereo en el 2007? ¿Te enteraste por los medios como todos nosotros?

– No recuerdo cómo me enteré… Fuimos al show con mi mujer María (que de adolescente en los 80s consideraba a Soda Stereo como ¨lo careta¨) y la pasamos súperbien: a Gustavo se lo veía muy desenvuelto como showman, relajado… Quedé realmente impresionado por el desarrollo de su sonido de guitarra, además. Fue notable la evolución de él como artista-performer en esa década de investigación y curiosidad.

• Nunca faltan las críticas que hablen del interés por la plata, incluso Cerati lo comentó en la conferencia de prensa del 20 de Setiembre, ¿qué opinás sobre ese tipo de comentarios?

– La plata sirve a fines nobles cuando está en manos de personas nobles, y viceversa. Cuando veo a Gustavo en su estudio dejando toda su energía en una búsqueda artística, obligándose a una exigencia musical altísima, y obteniendo al final gran belleza, intuyo que en su caso, el dinero no le hará mal ni lo volverá perezoso, porque él tiene el don. Y es muy notable cómo no ha perdido ni un punto de entusiasmo.

• ¿Escuchaste el último disco de Gustavo, Fuerza Natural? ¿Qué sensación te dejó? ¿Lo vas a ver en vivo?

– Escuché Fuerza Natural varias veces mientras se estaba gestando, en el estudio de Gustavo, y me impresionaron al principio sus colores acústicos, casi campestres… El elemento psicodélico y la espiritualidad luminosa y optimista también me llamaron la atención. Las letras de Benito! Los coros de Anita Alvarez! Me encanta el disco, y además, grabé a dos tenores con mi sobrino Christian, gusto que quería darme hacía rato.

• Muchas gracias por dejarnos entrevistarte. ¡Te mandamos un saludo de parte de toda la gente de EnRemolinos.com!

– Fuerzas eléctricas 2010 para EnRemolinos.com, que impulsen a la alegría y a la mirada serena!

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