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Gustavo Cerati será uno de los artistas retratados en BIOS, la nueva serie docu-reality producida por Sebastián Ortega para National Geographic que se estrenará en toda América Latina antes de fin de año.

Luego de que el canal anunciara de que el ciclo debutará con la biografía de Charly García, en este episodio de dos horas de BIOS: Gustavo Cerati, un cronista se embarcará en un viaje revelador para descubrir su etapa artística y vida personal antes, durante y después de la mítica banda que revolucionó la escena internacional de la música: Soda Stereo.

Esta producción cuenta con la colaboración invaluable de la familia de Cerati tanto al frente como detrás de cámara con anécdotas y acceso a material nunca antes visto. Con archivos y grabaciones inéditas, videos personales y entrevistas exclusivas a su círculo más cercano.

Para nosotros, su familia, es un orgullo que National Geographic realice este homenaje a la música de Gustavo, y que Sebastián Ortega esté a cargo de esta producción me da la confianza para saber que el tratamiento estará a la altura de su obra“, dice Laura Cerati, hermana del músico.

Gustavo Cerati es uno de los más grandes poetas de nuestra música contemporánea. Un artista de una gran sensibilidad y de una inspiración única, que nos regaló algunas de las canciones más originales de la música iberoamericana de todos los tiempos. Otro referente indiscutido de varias generaciones. Un verdadero orgullo homenajearlo, junto a National Geographic, con un docu-reality sobre su relevante e intensa vida y obra“, dice Sebastián Ortega, Director General Underground Contenidos.

Su legado musical y vigencia a lo largo de generaciones es imponente. Gustavo Cerati supo trascender genialmente barreras y fronteras de todo tipo, con composiciones que no conocen límites“, afirma Fernando Semenzato, vicepresidente senior de producción de National Geographic Partners Latin America.

/ Clarín /

Un mural del Cuchi Leguizamón pintado en el Balneario Carlos Xamena, fue el vínculo que unió el arte de Mauro Cesar Ramos con las ideas de Gonzalo Giménez De Vita, periodista. Juntos pensaron en realizar un mural que rinda homenaje a Gustavo Cerati, cuando el cantante aún se encontraba en estado de coma.

Fue así que en plena zona de la Balcarce, en Salta, Argentina, Ramos pintó un enorme mural con el rostro de uno de los músicos más virtuosos del rock argentino. Al poco tiempo el lugar se transformó en un sitio de culto para los fanáticos de Cerati y del rock. Con velas encendidas, cantando sus canciones, o simplemente compartiendo un mismo lugar varios fans se congregaban en la calle Alsina.

Es extraño pero es parte de la grandiosa obra de él” comentó sobre esto el muralista, quien también realiza trabajos artísticos con metales. Además agregó que “cuando un artista hace eso es porque quiere que se lo recuerde, que la gente lo tenga presente“.

Lejos de quedarse de brazos cruzados, Mauro y Gonzalo decidieron idear un nuevo mural en homenaje a la leyenda del rock nacional y plasmarlo en alguna pared de la zona. Así fue que el lugar elegido fue Balcarce 980. “A diferencia del anterior este mural es más consistente, tiene más detalles, el anterior era más rockero aunque creo que siempre se puede hacer algo mejor“, comentó el autor de la obra.

Mauro Ramos afirma que pinta y dibuja desde siempre, y pese a no haber tenido una educación artística en el ámbito formal comenta que su formación y su esfuerzo son una constante en cada una de sus obras. Respecto a esta última obra, el artista contó que “con el mural comencé a prepararme a las 6 de la mañana y estuve en el lugar a las 8. Estuve trabajando hasta las 16“.

Pintar en la calle no tiene réditos económicos para Mauro, que el afirma que su pago es otro en este caso. “Este trabajo fue autofinanciado, pero si pasa algún laburante y se conmueve el pago está hecho” dijo el artista.

Por último, y sobre las diferentes manifestaciones artísticas que se dan en las calles, Ramos fue contundente: “Es más fácil destruir que crear, yo elijo crear y transmitir algo positivo“.

/ La Gaceta /

Charly Alberti y Zeta Bosio llegaron a Lima, Perú, para el estreno de Sép7imo Día. Allí brindaron diferentes entrevistas, donde resaltaron, entre otras cosas, su intención de seguir trabajando juntos. Aquí un repaso por las preguntas realizadas por el Diario Correo:

• Cuéntennos para empezar, ¿por qué el retraso en este debut en Lima?

[Zeta Bosio] – Te hago un resumen porque fue muy complicado. Por “La Tormenta del Siglo”, así la llamaron, estuvieron los camiones parados en el paso fronterizo practicamente una semana. Como no mejoraba el tiempo, se decidió ir por otro lado, y hacer 3.500 kilómetros más para pasar por Mendoza. Aunque también hubo problemas con la tormenta, pudieron ir pasando los camiones. Eran 23 camiones, que fueron pasando como cuentagotas hacia la frontera de Chile y llegaron a Perú, pero sí con varios días de retraso de lo que teníamos planteado. De hecho ya aca en Lima la carpa estaba armada, una carpa traída especialmente desde Europa. Es como un estadio, una cosa única, jamás vista. La verdad es que estamos felices de estar aquí finalmente. Se hizo desear, pero ya Sép7imo Día está en Lima para que la gente pueda disfrutar. Lamentamos mucho los inconvenientes que esto pudo haber causado a las personas. Se trató de trabajar contrarreloj. Y esto se trata de que la gente por lo menos quede lo más conforme posible. Esperemos que los que vengan la pasen muy bien, esa es la idea. Siempre proponemos hacer cosas nuevas, cosas que rompan con lo anterior, y a veces es arriesgado.

[Charly Alberti] – En este caso fue un problema climático sin precedentes y la verdad, creo que lo más importante, es que el show se va a poder hacer. En algún momento si la situación no cambiaba, y los camiones no llegaban, ya no se podía retrasar más y corría riesgo realmente… se podía haber llegado a suspender. La verdad es que estamos contentos, obviamente con todas las complicaciones como dijo Zeta de cambios de fechas. Pero entendemos que la producción hizo lo mejor que pudo para que podamos solucionar las cosas como terminaron, y creo que va a estar muy bien.

[Zeta Bosio] – La verdad es que todos fuimos un poco perjudicados por esto… pero, nada. El espectáculo en sí es lo que más importa y ya estamos a punto de estrenar mañana domingo, y es un programa de presentaciones que va a ir hasta Julio. La obra es algo fantástico, es sumergirse en el mundo de Soda como nunca antes lo habían vivido, y con muchas de las emociones que uno vivía en los conciertos de Soda.

• ¿Qué va a ver el público exactamente en este show?

[Charly Alberti] – Lo que va a ver va a ser la interpretación que hizo el Cirque du Soleil sobre la música de Soda Stereo. El espectáculo no es un espectáculo de una banda de rock, tampoco es un espectáculo de circo, es algo absolutamente nuevo. Y es, como dije, la visión de cómo el Cirque du Soleil sintió y expresó la música de Soda Stereo. Se pasa por muchas situaciones diferentes, diferentes momentos, y creo que hay momentos de muchísima emoción. Hay momentos de muchísima energía. Y la verdad es que los 90 minutos que dura el show se pasan volando. Eso quiere decir que realmente te atrapa absolutamente. A mí me pasa que cada vez que veo el show quedo atrapado. Eso es fantástico.

• ¿Se asemeja a un concierto de Soda Stereo este espectáculo?

[Zeta Bosio] – Nosotros intentamos que la gente participe, fue un trabajo en conjunto con el circo. Fue la unión de dos mundos: el del rock y el del circo. El circo aportó su teconología, su conocimiento, su experiencia, el montaje de este tipo de shows. Su visión teatral. Y nosotros la parte del rock. Esto da, digamos, un resultado que es esta obra que no tiene comparación yo creo que con otros espectáculos, ni siquiera del propio Cirque du Soleil. Es la primer obra donde la gente está en el predio, cerca de donde pasan las cosas, parada como en un concierto de rock y participando. Así que lo que vimos, por lo menos hasta ahora, es que todo el mundo vive esto con mucha pasión, mucha felicidad. Cantan las canciones como si la banda estuviera ahí tocando en vivo. La música es algo muy especial, fue un trabajo muy largo que hicimos con Charly en el estudio. Primero recuperando los tapes, después digitalizándolos, empezando a trabajar con la música. Armando la banda de sonido a medida que se iba armando la obra, entrelazando los temas, inclusive algunos dentro de otros. Cosas que hacen que uno pueda escuchar la música de Soda como si fuera algo nuevo, y eso para el fan creo que es algo fantástico. En el fondo el fan fue el que nos motivó a hacer una cosa así. Es una obra dedicada a ellos, por eso son tan protagonistas en este espectáculo.

• ¿Ustedes participan del show?

[Charly Alberti] – No. Solamente estamos presentes en todos los estrenos. Trabajamos obviamente, como dijo Zeta, codo a codo con el lado creativo del circo para poder generar esa unión entre las ideas de Soda Stereo, y las ideas que tenía Michel Laprise. Fue un trabajo largo, y cuando empezamos a ver los temas y ver las cosas que ellos querían… porque los temas por ahí están más cortos, algunos están mezclados, es algo muy fino que por ahí la gente no puede distinguirlo en el show, y lo descubre después en el disco. Las primeras veces que empezaron a ver qué pasaba con la música y los actos, con Zeta decíamos “y ahora con este tema, realmente, ¿cómo van a hacer?”. Realmente no es fácil interpretar y resolver ciertas situaciones musicales teniendo como prioridad la música poderosa de Soda Stereo. Y sin embargo ellos llegaron a resolver eso de manera espectacular.

[Zeta Bosio] – De hecho hay muchos artistas jóvenes en el circo, y ellos viven esto como si fuera una banda de rock de gira. Quiero resaltar que Michel Laprise, director de la obra, propuesto por el circo, venía de trabajar en la gira de Madonna, así que tenía ya experiencia anterior en hacer espectáculos en estadios.

[Charly Alberti] – La prioridad siempre fue que lo que marcaba la obra y los límites creativos siempre fuera la música. Obviamente Michel tenía ideas y nos decía “bueno, este tema, yo lo necesitaría de tantos minutos”. Nosotros probábamos siempre lo que él pedía, pero siempre lo que dominaba la situación… la decisión final era que el tema siguiera teniendo la musicalidad y que no pierda la esencia fundamental de lo que fue Soda Stereo. Ese fue uno de los logros más grandes que tuvimos con Zeta en este proyecto: uno realmente escucha los temas y pareciera que los temas fueran originalmente compuestos así, y por ahí estás escuchando tres temas al mismo tiempo.

• El público pregunta si van a volver algún día ustedes a tocar los temas de Soda…

[Charly Alberti] – La verdad es que hoy no lo tenemos como un plan. La verdad es que por un lado, al haber empezado todo el tema del circo, la gente lo está pidiendo, “hagan algo ustedes dos”. Y también la realidad es que, después de un año de trabajar juntos nuevamente, algo nos pasó. Entonces, hoy no tenemos un plan específico sobre eso, pero podría llegar a ser una situación. No sabemos cómo.

• Si Gustavo estuviera aca, ¿qué hubiera dicho de este espectáculo?

[Zeta Bosio] – La verdad es que no me gusta especular con lo que hubiera pensado. Yo creo que conociéndolo como lo conocimos nosotros… siempre fuimos tres que pensábamos como uno. Nosotros sentimos mucho la ausencia de Gustavo, tanto como lo siente la gente. Y mucho más desde adentro, porque tenemos que resolver esto de trabajar, lo que siempre hacíamos de a tres, ahora de a dos. Taverna fue un sostén importante, fue una forma de madurar nuestro duelo y pasar a otro estado. Un estado, un sistema de trabajo, un método que nos empezó a funcionar, y estamos muy contentos con el resultado. Nos dan ganas de seguir armando proyectos juntos.

[Charly Alberti] – Yo creo que Gustavo hubiese sido el principal promotor de esto.

[Zeta Bosio] – Nos juntábamos mucho a hacer este tipo de propuestas visuales. Y quizás, no sé, hubiera sido posible hacerlo con la banda en vivo seguramente.

VIDEO COMPLETO:

/ EnRemolinos.com /

“Pensé que no ibas a aceptar hacer la entrevista, te soy sincero”, confesé. “Sé igual que es un prejuicio mío”, le agregué. “Claramente”, me contestó. La cita estaba pautada en la zona de Colegiales, en Buenos Aires. Viernes de tarde. “Tengo un lugar donde podemos hablar tranquilos” fue su premisa.

El encuentro finalmente se dió en Vorterix, la radio/teatro que fundara Mario Pergolini allá por 2012. El lugar elegido: a los pies de la consola del estudio Spinetta, justamente en la radio. Allí, nos sumergimos con Adrián Taverna en su historia, totalmente ligada a Soda Stereo y Gustavo Cerati. Anécdotas, datos, risas, que durante 90 minutos redondearon la entrevista que aquí compartimos:

• Adrián, ¿cómo es que empezás a meterte de lleno en la música?

– Yo empiezo en la música tratando de ser músico, cuando tenía 12 años. Acá había una revista que se llamaba Pelo, donde habia un aviso de que un bajista muy reconocido, que era el bajista de Sui Generis Rinaldo Rafanelli, daba clases de bajo. Yo fui a tratar de aprender bien a tocar el bajo, y además estudiaba electrónica. De chiquito trabajaba de herrero, entonces mis manos estaban bastante curtidas y duras, era muy difícil poder ejecutar algún instrumento pero me apasionaba la música. Al conocerlo, a eso de la tercer clase, él me invitó a su sala de ensayo para decirme que tenía algunos cables para soldar, y eso para mí fue como haber pasado a otra dimensión.

Me empecé a entusiasmar mucho. Iba los sábados, que era cuando yo podía y cuando ellos no tocaban y ensayaban. Ahí descubrí que había una consolita muy chiquita, de 4 canales para las voces. Ni siquiera sabía que a eso se le llamaba consola. Me dijeron “fijate, dale volúmen pero que no acople”. Y ahí empecé.

• De casualidad entonces…

– Sí, muy de casualidad. Yo escuchaba música desde muy chiquito. No hay ningún músico en mi familia, ni nadie que tenga nada que ver. Pero desde los 8 años empecé a tener mis propios discos, de los Beatles en ese momento. También de Deep Purple. Y así el rock me atrapó. Después de esta experiencia con Rafanelli es que entendí que había un sistema de sonido, y esas cosas. Todo muy precario igualmente, estamos hablando de mediados de los 70.

Descubrí que había una empresa de sonido que se llamaba Robertone que hacía equipos. De hecho las primeras bandas en Argentina tocaban con esos equipos: Almendra, Manal, Los Gatos. Ellos usaban equipos Robertone porque no había ni Marshall, ni Fender, ni nada. Entonces empecé a trabajar en esa empresa. Bah, “a trabajar”. Yo iba y me hacían barrer, pintar las cajas, pero me gustaba estar en ese lugar, aproveché y empecé a mirar mucho, hasta que entendí que eso era una profesión.

• ¿Pero llegaste a planteartelo como una profesión a esa edad?

– No, en esa época para mí era todo nuevo, era diversión, era estar en el lugar donde estaban los músicos, escuchar instrumentos. Eso me atrapó. Ni sabía que se cobraba por hacer eso. Seguí metiéndome, me gustaba. Robertone me vio entusiasmo, pero además yo tenía conocimientos de electrónica. Soy Técnico en Telecomunicaciones. Entonces encontré justo lo que había estudiado, el punto medio entre las dos cosas. Me servía lo que había estudiado, y lo podía aplicar en la música. Después obviamente fue empezar a meter mano.

• ¿Cuándo es que empezás a trabajar ya profesionalmente? ¿Cuándo fuiste consciente de que, bueno, “mi trabajo es este”?

– Consciente creo que todavía no lo soy (risas). Yo empecé a cobrar por eso cuando tenía 17 años, ponele. Ya ahí empecé a tener algunas cosas por la que encima me daban una guita, poquito, pero bueno. Y a los 19 años ya empiezo a ser Operador de Sala con Riff, la banda de Pappo, lo que me llevó ya a esa edad a hacer Obras Sanitarias. Ese día fue como un susto importante en mi vida, pero ya dije “wow”.

• ¿Eso fue a comienzos de los 80s?

– Sí… eso fue en el 81, 82, por ahí. Después iba viendo qué iba saliendo, y muchos años después entendí que era una profesión.

• ¿Por algo en especial?

– Porque empecé a ganar más plata (risas). Básicamente por eso. Pero al principio y durante muchos años yo no era de salir ni nada, entonces ir a hacer los shows era mi salida, y empecé a conocer el circuito de los músicos.

• ¿Y cómo llegás a Virus?

– Yo trabajaba con Riff, y se da que a los hermanos Peyronel (Michel que era baterista, y Danny que vino en la última época del 83) los eligen para producir el disco siguiente de Virus que iba a ser Agujero Interior. Cuando van a presentar ese disco en vivo Michel les recomienda que me contraten, porque era un sonido más rockero el de ese disco. “Llamenló a Adrián que es un pendejo, y es un capo” (risas).

• Pegaste onda enseguida…

– Sí, sí. Sobretodo con Federico Moura, que fue muy importante en mi carrera. Un tipo con una mentalidad tremenda, el tipo viajaba mucho a Europa, y manejaba un conocimiento muy amplio de la música. Y yo era un pibe, tenía 20 años, y era flaquito (risas). Tenía todo por conocer, estaba en pleno aprendizaje. Y la conexión con Soda se da de la misma manera, en la misma época.

• ¿Ya los conocías a los Soda anteriormente?

– No. Yo estaba trabajando con Virus y Riff. Riff tocaba poco porque se había complicado un poco el tema, sus shows eran mucha descarga de energía, entonces los censuraban mucho. Empecé a tener mucho más trabajo con Virus y a Federico le propusieron producir a una banda nueva que se llamaba Soda Stereo.

• ¿Vos tenías dependencia de Rodríguez Ares? ¿trabajabas en la compañía?

– No, casualmente yo trabajaba con Riff, con Virus y con Soda, sus tres bandas. Pero era de casualidad. A él obviamente no le molestaba, en un momento llegué a trabajar con las tres bandas al mismo tiempo. Federico entonces me dijo “me ofrecieron producir una banda nueva, ¿querés venir conmigo a ver qué tal?”. “Bueno, dale, vamos”, le respondí.

Fue un jueves, un día raro. Era en un pub, estábamos sentados en una mesa tomando una cerveza. Era un lugar que se llamaba “La Alcantarilla”, era un barcito más chico que esto. Los ví y la verdad que la primera vez que los ví no me llamaron la atención, debo confesar. Federico me decía “¿Y qué te parecieron?”. “Y… qué se yo, bien…”.

Ellos estaban muy nerviosos también, qué se yo. Y los veías de aca a ahí, un metro de distancia. O sea, el escenario medía 20 cm. Era muy cruel la situación, digamos (risas). Ahí los descubrí. Y justamente un día, después de ese show, yendo a la agencia de Rodríguez Ares , subo al colectivo y a la parada siguiente sube Gustavo.

“Hola, ¿qué hacés?”. “¿Qué hacés aca?”, me dice. Le digo que voy a la agencia, “Yo también!”, me dijo sorprendido. Nos dimos cuenta que vivíamos a 5 cuadras de distancia.

• ¿Y no se habían visto antes?

– Yo sabía quién era porque él tocaba en la iglesia del barrio. No habíamos tenido trato, pero sabía quién era porque mis vecinas tocaban con él y Gustavo tenía como cierta popularidad en el barrio, entre las chicas sobretodo (risas). Gustavo tocaba la guitarra en la iglesia, y estaba con el coro de ahí. Llegó a participar en un festival de la Canción Navideña que lo hizo muy popular en el barrio porque creo que salió segundo.

Entonces era eso el conocimiento que teníamos. Estuvimos todo el trayecto en el colectivo hasta el Centro hablando. Ese día el colectivo estaba vacío, eran como las 3 de la tarde, no iba nadie hacia el Centro. Y bueno, charlando así nos preguntamos qué teníamos para hacer y finalmente volvimos juntos. De ahí en más comenzó una relación.

Me comentó que los iba a producir Federico. Yo ya era profesional también, y empezó esa relación de amistad más que nada.

• ¿En ese momento llega una propuesta formal para trabajar con Soda?

– No, no. La propuesta se fue dando de otra manera. Antes de trabajar con ellos yo tuve este acercamiento con Gustavo. Nos empezamos a juntar, a escuchar música. Yo tenía un equipo para escuchar música muy bueno, lo había armado yo. Tenía baffles grandes, podía escuchar a buen volúmen, y empezó así. Rodríguez Ares vió con buenos ojos que les de una mano con el sonido de los shows y esas cosas.

A fines de 1983 se separa Riff, quedaban Virus y Soda. Virus estaba muy fuerte, Soda estaba haciendo sus primeros pasitos. Grabé todo el primer demo de Soda en la sala de ensayos de ellos. Lo grabamos en un cassette, con una consola de 6 canales en vivo, yo mezclando en vivo con los auriculares. Grabamos en ese demo todos los temas que luego fueron al primer disco, mas uno que quedó afuera que era Detectives, que nunca se editó.

Después yo fui un par de veces a la grabación de ese primer disco para ayudarlos, para dar alguna opinión sobretodo en lo técnico. Y bueno, hacia fines de 1984 Soda presenta oficialmente el disco en el Astros.

• Con los televisores de escenografía…

– Sí, el famoso show de los televisores, que todo el mundo ahora dice “sí, una cantidad enorme de televisores”. Y yo tengo una foto en la que se ve que son sólo 6 televisores muy repartidos sobre el escenario, eran los televisores nuestros. Eran de nuestras casas, los pusimos fuera de sintonía que era lo llamativo, también había un andamio.

• ¿Fue realmente un suceso ese show? Porque en alguna ocasión los Soda han dicho que no había ido tanta gente.

– Eh, sí. A ver, primero y principal el Astros yo creo que debe tener unas 800 butacas. Habría un poco más de la mitad. No fue que desbordó. Pero para la banda fue la presentación en la calle Corrientes, con todo lo que eso significa, presentar su primer disco. Fueron muchos periodistas, había mucha curiosidad. Fue el desembarco, fue el primer mojón.

Yo mientras alternaba con Soda y con Virus mi trabajo. Y el fin de semana siguiente al Astros de Soda, Virus presentaba Relax. Tuve un entredicho con Federico. Yo no había ido a las grabaciones de ese disco, y él decía que como no conocía el disco no estaba bueno que estuviera. Que lo iba a hacer el ingeniero de grabación, él iba a estar en esos primeros shows, y después iba a seguir yo.

A mí no me gustó nada, ya era muy orgulloso desde chiquito. Y le dije “no, o hago todo, o no hago nada”. Federico me dijo que entonces hiciera el monitoreo y eso. “Yo no hago monitoreo, hago sala” le dije. Discutimos y dije “listo, no hago nada”. No fui ni siquiera a ver los shows.

Fui a la agencia, y le dije a Rodríguez Ares que no iba a trabajar más con Virus. “Trabajo con Riff si se junta, y con Soda Stereo”, le dije. Me dijo que estaba loco, que a Soda Stereo todavía no lo conocía nadie. De hecho Virus ya era una banda… iba por su cuarto disco. Le dije “no me importa”. Me llamó Federico, pero yo estaba decidido.

• ¿Con el tiempo llegaste a arrepentirte de esa decisión?

– No, para nada. De hecho lo volvería a hacer. Yo sentía que lo que ellos me planteaban estaba mal. Los Soda mismo me decían que estaba loco, que lo pensara. Les dije “ya está”.

• Entónces arrancás el 85 con Soda en exclusividad…

– Sí, sí, sí. El disco de Soda estaba en la calle, ya tenía varios cortes sonando en las radios. Vitaminas, Jet Set, Sobredosis de TV, Trátame Suavemente… empezó a ser una banda requerida, y no era cara. Tocamos por todos lados ese verano, infinidad de shows.

• Vuelven al Astros a mediados de año…

– Exacto, el del afiche del carrito con los televisores. En esos shows presentamos, o deberíamos haber presentado, algunos temas de Nada Personal. Solo teníamos Azulado, que era un tema de Fricción, no era ni siquiera de Soda. Y Ecos, que también era uno de Fricción. O sea que en realidad todavía no había Nada Personal. Bueno, era un gran desafío, seguíamos tocando muchísimo.

• Cuando ellos se van a la quinta a preparar el segundo disco, ¿vos vas con ellos?

– Sí. Era en Parque Leloir, en Castelar.

• ¿Cómo fue estar con la obligación de encerrarse a preparar un disco, y sentir “de aca tenemos que sacar algo”?

– La verdad que esa obligación no la sentimos mucho. Fue todo bastante irresponsable. Ya habíamos cambiado de agencia, estábamos con Ohanian. El había tenido esa idea de alquilar una quinta para que ellos pudieran concentrarse. Pero nosotros no paramos de tocar durante todo ese proceso. O sea: viernes, sábado y domingo no parábamos de hacer shows. Lunes era como el día de descanso. Y martes, miércoles y jueves deberíamos estar trabajando en los temas, cosa que no pasó nunca.

De hecho nunca estaban los tres por distintos motivos, por las novias, cosas así. Era una idea medio rara en esa época, éramos todos muy jóvenes. Y hacía un friiiiiio en esa quinta (risas).

Dormíamos con 4 o 5 frazadas cada uno. Igual no alcanzaba, había humedad también. Y me acuerdo que el último día que nos teníamos que ir de la quinta, no recuerdo quién fue, pero alguien dijo “va a venir Ohanian a escuchar los temas nuevos”. Y no había ningún tema nuevo.

Vino, y le mostraron como cosas, pero fue un papelón. A la semana, o a las dos semanas, teníamos que entrar a grabar. Llegó la fecha, y había muchas ideas pero ninguna terminada. Juego de Seducción por ejemplo era otro tema.

• Era como que el proceso de la grabación de Nada Personal fue a los tumbos…

– Sí, totalmente. Pero habíamos adquirido la gimnasia de tocar todo el tiempo. Entonces la banda ya sonaba potente. La gimnasia de tocar en un escenario chiquito, grande o mediano, es fundamental para una banda. Tocar en cualquier lado. Yo siempre le aconsejo a las bandas nuevas y nobles que hay que tocar en todos lados, en una fiesta de cumpleaños, donde sea.

• Ya con Nada Personal en la calle, ¿era posible vislumbrar que el grupo podía pegarla internacionalmente?

– No, te soy sincero que no. Era impensado en esa época, no había eso. Ninguna banda de aca había salido al exterior.

• Claro, no había un ejemplo de cómo conseguirlo…

– Exacto, no había un camino. Entonces Ohanian, que era un tipo muy emprendedor, fue el que sacó a Soda a Latinoamérica. El tenía sus contactos, porque era el manager entre otros de Spinetta. Había organizado la reunión de Almendra en 1981. Y también manejaba a Piero, un cantautor de otro palo, nada que ver.

Entonces él le ofrecía a Soda a los productores de otros países. Y le decían “bueno, sí, me interesa, no sé”. Ohanian les decía “esto es lo que viene”. La compañía CBS en ese momento apoyó, y bueno… los tipos cuando veían la foto de Nada Personal, a unos tipos con unos pelos parados así, con camisas, con los ojos pintados, decían “¿y esto?”.

Era un continente lleno de dictaduras además. Algunos países recién estábamos con las democracias incipientes. Pero Chile estaba con una dictadura durísima, Perú también. Era todo muy difícil. Pero bueno, empezó la semillita. El Temblor en Latinoamérica fue un himno, obviamente los otros temas también gustaron. Nada Personal ya proponía otra cosa.

• Y volvés a Obras, esta vez con Soda, para presentar Nada Personal. ¿Qué recuerdos te traen esas funciones?

– Ufff, muchos recuerdos. No parecía una banda de aca. O sea, yo la miro siendo parte de eso, y para ese momento era impresionante. Una escenografía de ese tamaño, con cuerdas, en ese momento era impensado.

• Empezaba la costumbre de arriesgar en las propuestas…

– Sí, totalmente. El impulso de Ohanian fue muy importante para eso.

• ¿Y a nivel personal cómo fue el hecho de empezar a salir de Argentina, estando meses afuera, y no tener contacto con la familia? Porque no es como ahora, que estás a un click de comunicarte.

– Yo ahí tenía 23 años y fue como una convivencia muy fuerte, porque eramos nosotros, solos. Eramos 10 personas, todas juntas.

• En lugares que no conocían además…

– Tal cual. La primera vez que me tomé un avión fue por Soda Stereo. Fue increíble conocer otros países, otras culturas, otras comidas, otras costumbres. Fue increíble.

• ¿El hecho de irse durante varios meses al exterior les hacía perder cierta noción de lo que pasaba en Argentina?

– No, para nada. Y eso que era como vos decías, el tema de la comunicación era difícil. Mi familia no tenía teléfono, por ejemplo. Escribíamos cartas, y las mandábamos con gente de la agencia. Por ahí venía alguien de la agencia para Argentina, y volvía después a la gira. Una cosa increíble. No había ni fax. Te olvidabas de todo, eras como un marino mercante (risas).

Fue una gran experiencia, nos curtió muchísimo eso. Lo que pasa es que todo el grupo tenía una convicción muy fuerte, de vamos y nos plantamos en todos lados. Yo siempre digo que fue, como vos decías, muy arriesgado. Pero nosotros sabíamos que la banda se subía al escenario y… ojo. Ellos escénicamente eran muy fuertes, musicalmente ni hablar. Y a parte hicimos escaloncito por escaloncito.

• De hecho en esa gira empiezan a subir hasta llegar a México, escalón por escalón.

– Totalmente. Hicimos todo muy rápido. A veces estábamos… no sé, ponele que en Perú, después ibamos a Ecuador, y nos decían “che, tenemos que volver a Perú porque agregaron algunas fechas más”. Y uno decía “pará, loco” (risas). Era todo así, muy vertiginoso.

El punto de quiebre igualmente fue el Festival de Viña. Eso hizo PLUUUFFFF. Explotó en todos lados.

• Sintieron ese éxito esa misma noche ¿no?

– Sí, sí. Bah, ya cuando llegamos para tocar en el Festival de Viña fueron unas 2.000 personas al aeropuerto. No nos dejaban dormir en el hotel. O sea, no por mí, por ellos, pero yo estaba ahí! (risas). Hicimos todo Chile ese verano, fue realmente la explosión de la Sodamanía. Se sintió muy fuerte ahí, pero después a cada país que íbamos nos decían que habían visto la transmisión del festival en la tele. Nos dimos cuenta del eco que había tenido eso.

• Pasamos a la grabación de Ruido Blanco, entonces, que es el disco que plasma esa gira.

– Fue una grabación increíble. Me parece increíble porque no había condiciones técnicas en aquel entonces. No había ni siquiera para hacer sonido en vivo en cada lugar. Yo tenía que viajar dos o tres días antes a cada lugar para buscar lo que necesitábamos para tocar, y no había en muchos casos.

Yo recuerdo por ejemplo que en Perú era tanta la demanda y nos pidieron un concierto para la tele, para Radio Panamericana, y para poder grabarlo yo tuve que soldar cables. Pero muchos eh, muchísimos. Y yo tenía que usar donde estaba la consola del sonido para el lugar, tenía dos o tres consolas más, y grabar en un grabador de media pulgada, perdiendo mucha calidad de señal, tenía que pasar por 20 lados.

• ¿Quedaron temas fuera de ese disco?, porque la idea primaria era hacerlo doble.

– Quedaron temas afuera. Nosotros grabábamos todos los conciertos, pero a la compañía no le pareció del lado del marketing hacer un disco doble, era demasiado. Nosotros no estábamos convencidos tampoco de hacerlo así, doble. Eso fue durante la gira, nosotros estuvimos casi 8 meses sin volver a la Argentina, porque estuvimos 7 meses de gira, y el último mes nos fuimos a mezclar a Barbados. Y mientras tanto íbamos pensando, “qué hacemos, metemos esto”.

Hicimos una parada en México para transcribir las cintas de una pulgada a dos pulgadas que era el formato que se utilizaba en el estudio. Ahí también agregamos los coros de las Supremes. Ahí escuchamos el material completo. Viajamos con un baúl lleno de cintas que pesaba como dos elefantes mas o menos (risas). Era muy incómodo todo, y nos dimos cuenta que por ahí estaba bien y era mejor hacer un disco solo, que iba a ser más contundente, y bueno… así fue.

Fue una experiencia increíble. Las grabaciones eran muy… no sé… yo lo pienso ahora y era tan precario todo, porque no había medios. Yo recuerdo lo que te comentaba: en Perú me pasé soldando cables toda una noche. Después al otro día había que ir a probar sonido, había que ir también a probar para grabar.

• Era todo un esfuerzo para poder grabar un par de temas (risas)…

– Uffffffff, sí. Era tremendo, pero teníamos muchas ganas. Después ir a mezclar a Barbados era una cosa insólita. A mi cuando me dijeron de ir a Barbados no sabía ni dónde quedaba. Estuvimos un mes ahí, en Septiembre de 1987. Me acuerdo porque era mi cumpleaños y yo no me dí cuenta. Mi mujer de esa época me llamó y yo no entendía nada. Me decía “feliz cumpleaños”, y yo “¿lo qué?”. Fue todo así.

• Yendo hacia 1988, saltando hacia Doble Vida. ¿Gustavo empezaba ya por entonces a mostrarte los demos de los discos? ¿Te pedía opinión, hablaban de eso?

– Sí, sí. El siempre tuvo mucho manejo de la técnica, en cuanto a los aparatos, a los grabadores, a procesadores, a sonido. Era un tipo que estudiaba mucho los aparatos, cómo le podía sacar el jugo a las cosas. Entonces yo iba y lo ayudaba un poco, pero él hacía todo. En realidad iba para acompañarlo un poco. El me mostraba los demos antes de que los escucharan Charly y Zeta inclusive. Me preguntaba qué me parecían, yo le comentaba, era ese tipo de relación ya.

• Y para tu laburo en vivo, ¿él te daba ciertas pautas?

– Con el tiempo nos fuimos conociendo, y él sabía… confió toda su carrera en mí. Pero desde un principio a él lo tenía como él se ponía. Es decir, venía a la consola de sonido, me preguntaba esto y lo otro. Y yo tenía que explicarle por ejemplo que un lugar como Obras, vacío, no suena igual que con 6.000 personas. Todo eso fue como una cosa que él no podía aceptar. “Bueno, no importa”, me decía. Y yo le explicaba que si hacía que sonara bien en la prueba, después no me iba a servir en vivo. Que tenía que jugar un poco con eso. Pero después ante los comentarios de la gente y todo, se rendía ante lo que yo le decía (risas). Pero Gustavo se ocupaba mucho de eso.

• Vayamos a Canción Animal, la explosión de Soda en cada rincón de Argentina, ¿qué te acordás de aquella gira, de tocar en lugares tan chicos, y luego en estadios?

– Otra locura más. El país no estaba preparado para eso. Aparte los escenarios todavía se hacían con andamios, y no con las estructuras que hay ahora. Entonces antes cada escenario se tardaba una semana en armarlo, una cosa así. Teníamos dos juegos de escenarios, y era una locura. Moviendo gente para todos lados en micro. Gente para armar el escenario, gente para esto, gente para esto otro. Fue una movida bestial para la época sobretodo.

• Y terminar en Velez… solos.

– Sí, solos, tal cual. Porque ya teníamos el antecedente el año anterior de Tears for Fears. Que de hecho, yo te diría, que recuerdo más con cariño ese. Me acuerdo que tocó Soda primero, y hubo una cosa que fue lo que me shockeó mucho: mucha gente al terminar Soda se fue. La gente iba a ver a Soda.

Después incluso Tears for Fears pudo tocar 6 temas nada mas, por la lluvia. A la semana siguiente estaban en Brasil, hablaban con la prensa, comentaban que habían estado en Argentina y yo que sé. Que habían tocado en un lugar, pero que no habían podido terminar su show. Y que antes había tocado una banda que era mejor que ellos. Ahí dije “wow, mierda, estamos bien”.

El Velez de Diciembre fue la frutilla de la torta. Lo que tuvo es que llegamos tan cansados de girar, veníamos con 40 shows en tres meses, también con muchos kilómetos de ruta, pero fue de una felicidad enorme.

• ¿Y la vuelta al Gran Rex a mediados de 1991?

– Y eso fue como volver a casa, de hecho nosotros no habíamos hecho nunca el Gran Rex. Ahí decidimos hacer Rex Mix, estrenamos el estudio que habíamos comprado en Los Angeles, después fue el estudio Supersónico, pero la primer grabación la hicimos primero en el Rex.

• Justamente en Rex Mix se agregan dos temas en vivo de la banda, ¿no había más versiones para agregar como registro en vivo de lo que fue esa gira?

– El asunto fue que nosotros ya habíamos hecho un disco en vivo, encima salvo Hombre al Agua, No Existes era de Signos. Gustavo quería hacer cosas nuevas, no le parecía atractivo hacer discos en vivo. En realidad era como para llenar el tiempo, digamos. Para darse más tiempo como para preparar algo nuevo. Por eso Rex Mix fue más que nada para probar el estudio nuevo.

Aprovechamos e hicimos No Necesito Verte, que lo grabé yo. Fue la primer grabación que hicimos en nuestra casa, en Supersónico, que fue el lugar donde nosotros estuvimos el 90% de la carrera de Soda. Era nuestra sala, nuestra oficina, yo viví ahí por ejemplo. Un año y pico viví ahí. Estuvimos más de 10 años ahí. Entonces armar el estudio fue una cosa… lo armé todo yo. Lo soldé de punta a punta, todos los cables. Me apuraban.

• Está la gratificación de verlo realizado, ¿no?

– Sí, obvio, seguro. El trayecto fue largo. Pero de hecho Dynamo lo grabamos ahí. Fue el disco más largo de la historia. Un álbum mas o menos llevaba 200 horas. Se contaba así: por horas de estudio. Y en Dynamo usamos 550 horas. La compañía decía “noooo, me están jodiendo” (risas). Pero era probar, era lo que nos daba tener nuestro lugar.

• ¿Cómo era el método de trabajo para grabar un disco en su propio estudio?

– Nosotros laburábamos todos los días, eso es algo que siempre tuvo Soda. Nosotros ensayábamos de lunes a lunes, sabíamos siempre que a las 15 horas teníamos que estar en el estudio. Todos. O sea, a las 15 si querías estar sonando. Si querías ir a las 14, perfecto. Pero a las 15 tenía que estar todo el mundo, los asistentes, los músicos, los sonidistas, todos.

• ¿Cuántas horas estaban?

– Y… 8 o 10 horas. Nosotros nos tomábamos muy en serio eso, sobretodo con alguien obsesivo 100% como Gustavo. Nosotros el día de la madre, o día de cumpleaños y eso, eran días que nos decía “bueno, una hora más tarde”. Pero no siempre. Si había un motivo, sino no. Nosotros laburábamos mucho, mucho.

• ¿Cómo fue la etapa de Colores Santos, sabiendo el momento personal que atravesaba Gustavo?

– Bueno, Gustavo había hecho Colores Santos en Supersónico. Y fallece el padre, que fue algo muy importante para la vida de cualquiera, ¿no?. Pero fue fuerte, de hecho fallece el padre, y espera un hijo. Los ciclos de la vida, ¿no?. O sea, en menos de un año fallece el padre, y espera su primer hijo. Ya en esa época Gustavo empezaba a tener otras inquietudes, digamos, musicales.

• Tras aquella gira para presentar Dynamo ¿cómo viviste el primer parate grande que tuvo Soda y la edición de Amor Amarillo?

– Sí, en ese 1993 Gustavo se fue para Chile, decidió casarse, entre otras cosas, y se va para Chile. Cecilia ya estaba embarazada de Benito. El me pidió algunos discos. Yo tenía y tengo muchos discos, CDs y vinilos. Yo le dí Artaud, porque siempre él admiró mucho a Spinetta y quería hacer algo, pero no sabía qué. Y yo le dije “buscá por aca, que aca vas a encontrar algo”.

• Mientras Gustavo estaba en Chile, ¿vos seguías en contacto con Charly y con Zeta?

– Sí… no. Yo estaba trabajando con otras bandas, también era el manager del estudio Supersónico. O sea que también los veía cada tanto. Zeta vino a hacer a otra banda, a Aguirre. Después de hecho vino Gustavo a hacer el primer disco de los 7 Delfines. Y Charly estaba más en otras cosas.

• En ese momento, ¿Gustavo te llegó a decir “ok, Soda Stereo llegó hasta aca, no va más”?

– No te olvides que Soda venía de hacer un show como la 9 de Julio. Fue algo muy importante para todos. Eso fue como… “¿y después de esto, qué hacemos?”. Fue como un pico muy alto en la carrera de Soda, entonces después hubo que repensar los objetivos. En ese momento ya había mucho desgaste. Nosotros no parábamos, desde el 84 no paramos más.

• Se veían las caras todos los días…

– Claro, todo el tiempo!. Comíamos, dormíamos juntos, viajábamos, trabajábamos. Todo el tiempo. Era muy intenso, porque no era que salíamos de gira una semana, o dos meses, no. Todo el tiempo. O sea, cuando no estábamos de gira, estábamos ensayando. Y cuando no estábamos ensayando, estábamos grabando. Era así todo el tiempo, los 365 días del año.

Y bueno, eso produjo… ya después de eso hubo un gran desgaste. Gustavo empezó a ver que quería descansar de Soda Stereo. Aparte cualquier cosa que hacía Soda había que mover una maquinaria enorme y él ya quería hacer algo por otro lado. Así fue apareció Colores Santos primero, y Amor Amarillo.

Ya en ese momento para mí Soda estaba separado. No veía la forma de que otra vez volviera a funcionar todo eso.

• ¿Y cómo te encontrás vos viviendo el proceso para lo que fue Sueño Stereo en 1995?

– Fue un proceso duro. Ahora a la distancia lo veo como un gran disco. Pero el proceso previo fue duro. Entremedio fue lo del accidente de los hijos de Zeta, que eso fue un golpe terrible para todos, obviamente para Zeta y su esposa más. Pero todos lo vivimos con una tristeza enorme, y cada vez que me acuerdo me pongo mal, me pongo triste. Y eso fue lo que hizo que… bueno… “hagamos algo entre todos”.

Creo que eso fue uno de los motivos para que Soda volviera a juntarse para hacer un disco, para no dejarlo solo a Zeta. Terminó haciéndose un gran disco, volvimos a la mecánica de ensayar un tiempo.

En ese ínterin Gustavo va a ser padre de nuevo, de Lisa. Después pasamos a Comfort y Música para Volar.

• En esa etapa de 1996, y vos estando en la consola durante los conciertos, ¿veías que arriba del escenario Soda seguía siendo lo mismo de antes?

– Mmmm, no. No. Soda ahí cambió. El concierto de Ferro por ejemplo fue lapidario. Fue un show de una banda disuelta. Fue para mí el peor show de Soda en su carrera. No había química, no había entusiasmo de ningún tipo. Eran tres individualidades, y se notaba. Yo creo que no se miraron los tres en todo el show.

Encima arrancamos y en el primer tema le explota el equipo a Zeta. Fue muy accidentado. Después vino Andrea Etcheverry que cantó para el orto (risas). Cantó mal. Pero no le echemos la culpa a ella, la situación, la atmósfera no ayudaba en nada. No entusiasmaba de ninguna manera. Ese fue el punto final.

• De la decisión de separarse, ¿te la comentaron, te enteraste por afuera?

– No, yo hablé con Gustavo. Fue una semana después del concierto de Ferro, él dijo “esto es un desastre, esto no va más”. Les comunicó a Zeta y a Charly tomarse un tiempo. Yo recuerdo que Zeta dijo en un momento que él se enteró por la prensa de que se separaron, no sé si fue tan así, no me acuerdo. Pero yo había hablado con Gustavo, y Gustavo ya no veía lo mismo como para seguir.

• ¿No veías que Zeta y Charly pensaran igual que Gustavo? ¿Sentías que ellos querían seguir con Soda?

– Y… Gustavo era el que tomaba las decisiones fuertes, ¿viste?. Yo creo que si hubiese sido por Zeta y Charly hubiesen seguido. Es más, se planteó eso en su momento cuando Gustavo les dijo, cuando se juntaron ellos, “esto no va más, yo quiero hacer otra cosa”.

• ¿Vos estabas de acuerdo con hacer la última gira?

– No, yo no la quería hacer. Es más, yo me negué a hacerla. Yo le plantée eso a Daniel Kon, le dije “yo no la hago”. Y Gustavo vino un día y me dijo “si vos no la hacés, yo no la hago”, y se armó un quilombo bárbaro. Después le plantearon a él de que se quedaba sin laburo un montón de gente, y que por eso había que hacerla. Y la hicimos.

• ¿Y aquel cierre en River cómo lo viviste? ¿se puede disfrutar un show sabiendo que es el último?

– No, en ese momento no. Yo siempre dije, yo no sé quién puede disfrutar un velorio. No lo entiendo. O sea, yo fui a cumplir. Hice mi trabajo lo mejor que pude, pero la verdad… ¿feliz? ¿un buen recuerdo?, no, ni loco.

Yo sufrí muchísimo esa gira, y fueron 6 shows… menos mal. Pero además era tan contradictorio, que el último River… yo pensaba: con lo que cuesta llegar a hacer un River. Llegás y es lo último que hacés. Es fuerte, me parecía muy injusto. Es como que no había llegado a tiempo, ¿viste?. Es como cuando te da bola la mina que estaba divina a los 20, y te da bola a los 40 (risas). “¿Ahora venís?”

Pero por eso no quería hacer esa gira, me quedó una cosa como muy amarga.

• ¿Cuánto tiempo te duró esa sensación amarga?

– Fue raro, porque la semana siguiente empecé a trabajar con Shakira. O sea, después del “gracias totales”, a los 6 días estaba de gira de vuelta. Fue una experiencia… una experiencia nomás. No muy grata. Y también a los dos meses, o tres meses, trabajando con Shakira me bajé porque no tenía nada que ver conmigo. Pero me sirvió para que ese momento amargo con Soda se me disolviera, me sirvió para eso.

Después recién en 1998 volví a trabajar con Illia Kuriaky, hicimos unos cuantos shows. Fui a México, a España también, todo en el 98. Y dejé de ver a Gustavo, Zeta y Charly durante un año y pico, a todos. Nunca había pasado eso.

Yo sabía que Gustavo se había mudado cerca de mi casa, porque él había vuelto de Chile en el 97. Y sabía que él iba a seguir haciendo música, no tenía dudas. Zeta y Charly no sabía qué iban a hacer.

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• ¿Cómo te llega la idea de Gustavo de hacer Bocanada?

– Cuando hablé con Gustavo me dijo “estoy armando una banda”, pero todo era muy tranquilo. No había urgencia. No se apuraba, estaba viviendo su etapa de padre a pleno. Disfrutaba mucho de estar en su casa. Se armó el estudio en la casa además.

Cuando yo fui a ver lo que estaban haciendo, los temas de Bocanada, él tenía otra formación, eran otros músicos los que tocaban. Cuando ví los músicos que estaban tocando le dije “¿por qué no probás a estos dos?”. Eran Martín Carrizo y Fernando Nalé. Y bueno, ahí se armó la banda.

Durante todo el proceso de grabación estaba con otras cosas yo. Estábamos en plan de amigos con Gustavo, salíamos a andar en bicicleta, hablábamos boludeces. Sabía en qué estaba trabajando él, pero no hablábamos profesionalmente, digamos. Fue una etapa más de amigos.

• ¿Y en qué punto es que te propone volver a trabajar con él?

– Fue al revés. Para su cumpleaños lo llamo y le digo “che, ¿cómo andás?”. Hizo una fiesta en su casa, fui. Lo saludé y le dije “che, la verdad no sé qué planes tenés, pero la verdad es que me gustaría volver a trabajar juntos”. Me dice “¿¿en serio??”. Le digo “sí, obvio”. “No te puedo creer, que buena noticia, es el mejor regalo de cumpleaños” me dice.

• O sea que quizás nunca te lo hubiera propuesto…

– No, porque había terminado todo tan mal en River… todos se fueron por lugares diferentes. O sea, no hubo festejo. Cada Soda había armado una fiesta por su lado. Yo no fui a ninguna. Y Gustavo creía que yo estaba enojado con él. En ese cumpleaños la fiesta estaba en su casa, y salimos afuera, nos quedamos sentados en una escalinata que tenía al frente de su casa, hablando como una hora y pico, diciéndonos todas las cosas. Diciendo lo que uno creía del otro. “Somos dos boludos” nos dijimos. Fue por no hablarnos.

El se puso muy contento, y me dijo “bárbaro, buenísimo”, estaba muy contento. Y ahí sí ya empecé a meterme en lo que era Bocanada.

• ¿Cómo fue esa etapa de Bocanada, de pasar de Soda a su carrera solista?

Bocanada fue muy difícil porque la gente esperaba otra cosa de Gustavo. Esperaba la continuación de Soda, digamos. Y eso nunca lo entendí porque no hay un sólo disco de él que se parezca a otro. Ni de Soda. Son todos bien diferentes. Entonces la gente al principio no lo recibió muy bien a Bocanada.

Ahora se convirtió en un disco de culto, te diría. Todo el mundo te dice que es un discazo ahora. Es más, yo creo que se debe haber vendido más en los últimos 10 años que cuando salió. Pero Gustavo estaba como que quería cortar drásticamente con Soda, y no hacía temas de Soda en vivo. Y la gente le reclamaba eso.

Gustavo se enojó mucho en los primeros Rex que hicimos porque era el público de Soda. Pero después con sus buenas maneras y todo fue imponiendo su idea.

• Para Siempre es Hoy vuelve a pegar otro volantazo a nivel musical…

– Exacto, pasamos de un clima tan íntimo de Bocanada y tan ambiental, a algo ya más electrónico zarpado, digamos (risas). Un disco que tiene temazos también, que no son para mí los más conocidos.

• Sulky es uno en mi opinión…

– Sulky, por ejemplo. Sudestada, Vivo. Las reversiones de los temas de Soda de esa gira también son buenísimos. Ahí ya se sacó un poco la mochila, el prejuicio digamos. Un prejuicio de él, aunque parezca mentira, con respecto a Soda. Yo siempre le decía “si los temas son tuyos, ¿cuál es el problema?”. Le digo “no seas boludo, si es tuyo, es parte de tu vida, de tu trayectoria”.

Yo lo jodía siempre porque Gustavo lo que tenía era que, a la hora de empezar a componer, arrancaba desde lugares diferentes. O sea, yo lo he visto componer con la guitarra criolla, con una guitarra eléctrica, con un teclado, con un secuencer, con la computadora. A él siempre le interesaba eso, ¿viste?. Hacer música con lo que tuviera a mano y arrancar otra vez.

Yo cuando estábamos con Siempre es Hoy siempre le decía, lo jodía, lo volvía loco, “agarrá la guitarra Gustavo, dale, agarrá la guitarra, dejate de joder con esto, agarrá la guitarrita” (risas).

Así que cuando empezó a trabajar en Ahí Vamos me decía “así que querías guitarra, te vas a cansar ahora” (risas). Me acuerdo de su gesto, me miraba y me decía “pero no te hagas el loco eh, no vayas a poner a todo volúmen, aunque igual siempre vas a poner todo al palo, haga lo que haga va a sonar fuerte”.

• Ahí Vamos y la vuelta a las guitarras lo terminó llevando a la popularidad como solista…

– Sí, sí. Fue el disco que lo volvió a posicionar, tocamos por todos lados, fue aceptado muy rápidamente. Es un disco con grandes temas también, muy variado pero con guitarras bien al frente. Muy rockero. Y también fue lo que dio el puntapié a la vuelta de Soda, porque Gustavo logró su cometido desde que empezó su carrera solista que era el de ser aceptado por el mismo, por su trabajo como solista.

Con Ahí Vamos hicimos aca Pampa y Alcorta, fueron 200.000 personas, y entonces Gustavo dijo “ahora sí”. Tocó con Spinetta, se dio todos los gustos.

• Si Gustavo no hubiera tenido ese éxito, ¿Soda no hubiera vuelto?

– Y… no sé, lo pongo en duda. El quería llegar a donde llegó por sus propios medios, y sin depender de nadie. Para él fue un gran logro eso. Por eso te digo, ese punto alto de Pampa y Alcorta, en el que invitó a tocar a Spinetta por primera vez, todo fue mágico, y Gustavo tenía una felicidad enorme.

• ¿Cómo viviste esa vuelta de Soda en el 2007?

– Arrancamos muy bien, con mucha felicidad, realmente.

• ¿Se sentía la misma química de aquellos viejos tiempos?

– Sí. El primer ensayo que ellos tuvieron que fue muy privado, en el que se juntaron, estuvieron ellos tres solos. Nosotros teníamos una organización enorme, mucha gente, pero ese día estuvieron ellos solos. Sin asistentes, sin nada. Les dejaron todo enchufado, y bueno, listo, afuera todos. Estuvieron 3 o 4 horas tocando, sin nadie. Y empezaron a salir los temas solitos. A mí me dejaron entrar, y ahí fue que empezó todo.

• ¿Y ver que mientras sucedía ese encuentro entre ellos, afuera se vendía un River, dos, tres?

– Eso fue increíble. Ya cuando estaba el primer River dije “bueno, al fin, así era, así tenía que ser”. Hacer 3 River el primer fin de semana fue increíble, y después se iban agregando shows. Nosotros teníamos en la primer opción, digamos, eran 8 shows. Toda la gira eran 8 shows. Terminamos haciendo 23. Y esos 23 eran todos grandes. Salvo el American Airlines Arena en Miami, que entran 9.000 personas, hicimos dos días ahí. Pero después eran todos estadios. Hasta en Los Angeles hicimos el estadio de los Galaxy, donde jugaba Beckham en ese momento.

• ¿Vos creías que había chance para seguir tras Me Verás Volver?

– No.

• Viste que después se generó cierta duda de si no seguían en 2008, o de que pudieran volver cada tanto…

– Para mí eso es un mito. Aunque lo he escuchado a Zeta y a Charly decir que ya estaba programado, yo sabía que seguía con Gustavo, y no. Aparte Fuerza Natural es un discazo, y Gustavo dijo “basta, ya está, ya cumplí”.

Nosotros teníamos la opción de seguir con Soda en el 2008, había una oferta concreta de hacer 20 shows más.

• ¿Se llegó a pensar esa oferta?

– Muy poco. No había lugar, no había lugar a seguir. Gustavo ya había dicho “ya cumplí, hicimos más de lo que estaba pactado, yo quiero parar”, Gustavo estaba muy cansado.

• O sea que, de no haber pasado lo que pasó con la salud de Gustavo, los discos siguientes hubieran sido como solista…

– Sí, yo no tengo dudas de eso. Yo no veo esa fantasía de… obviamente nunca lo sabremos… pero yo no veía a Soda reunido nuevamente.

• ¿Y cómo te tiene esto de Sép7imo Día que de alguna manera sirve para revivir parte de lo que fue Soda Stereo?

– Mirá, yo estuve trabajando dos años en esto. Para mí fue increíble, porque escuchar de vuelta todo el material fue como revolver mucho en mi vida, obviamente Soda es gran parte de mi vida. Y esta vez encararlo yo como productor artístico junto con Charly y Zeta.

• ¿Cómo fue encontrarte nuevamente con la voz de Gustavo en las cintas?

– Fuerte. Había momentos que me chocaba mucho. Aparte escuchar una voz sola… tiene que vos escuchás por ejemplo la respiración, y la cabecita se te va un poco, ¿entendes?. Hubo días en el que me tuve que ir del estudio, no aguantaba.

• ¿Te planteaste no hacerlo en algún momento?

– La verdad es que al principio no sabía cómo iba a hacer. Me chocaba, pero después pensaba: “no, esto lo tengo que hacer, es mejor que lo haga yo”. Pensaba en Gustavo. Gustavo hubiera querido que lo hiciera yo, de eso no tengo dudas. Si hay alguien en quien confiaba era en mí. Entonces después me fui amigando con todo eso, y empecé a disfrutarlo, empecé hasta a cagarme de risa.

Suena todo como si fuera loco (aunque no descarto que esté loco) pero sentía como una interacción entre todo eso. Y también me planteaba mis propias ganas de hacer las cosas y qué hubiese hecho Gustavo.

• En cada situación…

– Claro! ¿Cómo hubiera resuelto esto? Imposible porque él era un genio, y yo no (risas). Lo conocía pero Gustavo era un tipo que no tenía una misma formulita para hacer las cosas. O sea, el tipo modificaba todo, y andá a saber qué estaría haciendo ahora. Indescifrable para dónde podía salir.

• Si yo te pregunto ahora, tras ese proceso de redescubrir las cintas, ¿qué material existe de Soda y quedó finalmente guardado?

– ¿Qué hay guardado? Todo. Todo lo que hay, es así.

• ¿Pero es menos de lo que se pensaba que había?

– Yo no pensé nunca que había más, ¿entendés?. Yo siempre supe qué es lo que había, y qué es lo que no. Eso es por si alguien fantasea de que hay temas inéditos… bueno, no, no hay. Nunca hubo. Soda llegaba siempre justo.

• Y de Gustavo solista tampoco…

– Olvidate. Como yo te contaba, para Nada Personal por ejemplo nos fuimos dos meses a una quinta para hacer temas. Fuimos al estudio y no teníamos ninguno. En ese aspecto eran una maquinita de laburar, pero no les pidas más. Llegábamos con lo justo. Yo siempre digo que de aquella primera época de Soda, todos los últimos temas eran de relleno, porque los discos nos quedaban cortos.

Vos decís Mi Novia Tiene Bíceps, el otro El Cuerpo del Delito. Eran para completar, ¿entendés?. Signos tiene solamente 8 temas. O sea, es un disco corto. Signos es un disco raro, porque son pocos temas, El Rito es un temazo pero es un tema largo. Son de 5 minutos, o 5 minutos y pico. Prófugos es un tema largo. Persiana Americana es un tema largo! Aunque no parezca y se te pasa rápido. Signos también. Son todos temas largos, son 4 y 4. Cuatro temas por cada lado.

De hecho faltaba un día para mezclar y no tenían letra. Era un nivel de stress! (risas). Vino un día Gustavo y dijo “tengo todas las letras”. Las grabó de una y quedaron esas. El otro día hablábamos con Zeta, y yo no sé si las letras están bien o no. Después cada uno las interpreta a su manera. Uno se acostumbró tanto, que no sé si están bien o no. También está en que cada uno se imagina lo que quiere, eso está bueno.

Pero después musicalmente, y ya te digo… letrísticamente, nos íbamos del estudio como diciendo “ufff, ya está”. Nunca sobraba nada.

Y con Gustavo solista era igual. Gustavo no era como Calamaro que hace 100 temas para un disco, ni en pedo.

• De hecho es raro que Siempre es Hoy haya tenido tantos temas, algo que el propio Gustavo reconoció como un error…

– Bueno, yo le dije que el disco tenía que durar la mitad. Eso fue una cosa de cabezón, de terco.

• ¿Qué temas le hubieras sacado?

– Muchos (risas). ¿Pero sabés por qué tiene tantos temas Siempre es Hoy? Mirá la premisa cuál fue: en un CD entran 80 minutos. Gustavo entonces me dice “bueno, voy a hacer un disco de 80 minutos”. Gustavo, Zeta y yo nos criamos escuchando vinilos. Los vinilos duran en promedio entre 20 y 23 minutos por lado, lo que nos da un promedio de 45 minutos. Encima eso era en los 60s, 70s. Nos juntábamos a escuchar música. Cosa que la gente no hace desde hace años.

Le digo “Gustavo, nadie escucha 80 minutos, en esta época ya nadie se pone a escuchar un disco entero”. “Yo voy a hacer un disco de 80 minutos”, me dice. De terco.

• ¿Te lo reconoció después? Porque públicamente lo ha reconocido…

– Hasta ahí nomás, no me iba a dar más datos (risas). Ya reconociendo eso era muchísimo.

• Si hoy viniera la compañía y te dijera “queremos editar algo inédito de Soda o Gustavo”, ¿hay algo para editar? ¿hay algo de calidad para editar?

– Sí. Hay shows que se podrían editar. Lo que tenía Soda, por ejemplo, es que… de Sobredosis de TV tenemos como 7 versiones diferentes, porque fue el único tema que nunca salió de la lista en las giras. Cuando era la época de Doble Vida tenía caños, tenía saxo. La época de Signos tenía cuerdas. Tenía otra versión super rockera, de Canción Animal, por ejemplo. Pero otra cosa no hay.

• ¿Crees que habría interés en editar algo de eso?

– Y, mirá, no sé.

• Sép7imo Día tiene algo de eso, algunas joyitas en sus temas…

– Yo la verdad que estoy muy orgulloso de Sép7imo Día. Es un disco donde yo me pude explayar ampliamente, hice lo que quise. Yo creo que se me ocurrieron, y combiné cosas que a nadie se le hubiesen ocurrido. Y en 2017, con la tecnología de hoy. Hay temas que son del 84, y suenan a 2017, ese fue mi gran objetivo. Que sea diferente.

Y para los ultra fans ninguno de los temas tiene los planos originales. Ninguno es un tema que vos digas “suena igual al del disco”, ni en pedo. Primero porque no está hecho con las mismas cosas, lo que está grabado es lo que está grabado, no se regrabó nada. No se retocó nada, se usó tecnología de ahora. Es otro concepto.

• Si tuvieras que describir a Sép7imo Día en la discografía de Soda, ¿qué es?

– Y… está muy bien eh (risas). Rankea bien. Yo dije que el mejor disco ahora es Sép7imo Día, tiene mucho trabajo mío, mucho cariño.

• ¿Crees que Gustavo hubiera estado de acuerdo con el proyecto Sép7imo Día?

– No tengo idea. Si Gustavo hubiese seguido con su carrera solista, y se planteaba esto, yo creo que él lo hubiese en un punto frenado para que no se le superponga con su carrera. Viéndolo como espectáculo circense. Yo creo que aca hubo una gran confusión como que se vendió exageradamente como la vuelta de Soda, algo que es imposible, y es un espectáculo de circo. Yo no había visto shows de circo de ninguna compañía en mi vida, entonces es un lenguaje diferente.

• ¿Te gusta la obra?

– Mirá, yo no entiendo nada (risas). Yo entiendo de música, y a mí la música me gusta mucho. Y el trabajo que hice tanto para el disco, como para la obra, me gusta mucho. A veces me dicen “viste cuando pasa tal cosa en el show”. Y yo ni me dí cuenta, no sé. Como me pasaba también en los shows, a mí a veces me decían “viste con este tema qué pasó”. Y yo ni idea. Yo estoy con mi consola, escuchando. Es una gran cagada, es una deformación profesional. A mí me recomiendan escuchar algún disco nuevo y a veces me cuesta escuchar las canciones sin hacer un análisis técnico. Escuchar el efecto que usó en la guitarra, en la voz. Es una cagada eso (risas).

• Si te pido que me describas a Gustavo…

– Un genio, como persona y como artista, como todo. Como artista enorme, enorme. Uno de los talentos más impresionantes que he conocido en mi vida. Un tipo que componía como componía. Que cantaba como cantaba, cosa que es un gran déficit hoy en día, en general, de los cantantes. Que expresen, una voz que cuando tiene drama es dramática, cuando tiene alegría es alegre, todo eso.

Gustavo era enorme como instrumentista. Cómo tocaba la viola! Era una cosa impresionante. Tocaba rockero, funk, el estilo que quieras. Cómo sonaba él. Era único. Es uno de esos que hay 1 en mil millones. No tengo parámetro para describirlo.

• ¿Qué es Soda Stereo para el rock argentino y para el rock latino?

– Soda Stereo es el que hizo que el rock sea latino, o sea, que sea continental. Que salga del barrio. Que pueda trascender las fronteras de los países, sin problemas, unificando eso, sin dividir. Al contrario, fue el que alisó el camino. Fue el que pavimentó para todas las bandas que vinieron después con mayor o menor éxito.

Pero vos seguís yendo a cualquier país de Latinoamérica, llegás a cualquier lado y sigue sonando Soda Stereo. A mí me sigue tocando viajar y en todos lados suenan Soda y Gustavo. Pero Soda es como el mascarón de proa de toda la música de rock en español sin dudas.

• ¿Y cómo definirías a Adrián Taverna?

– Nah, ¡el mejor de todos! (risas)

/ Allan Kelly Márquez – EnRemolinos.com /

Charly Alberti y Zeta Bosio brindaron una conferencia de prensa en México, para anunciar las fechas de Sép7imo Día en tierras aztecas. Allí, obviamente, hablaron sobre Soda Stereo, del pasado, presente y futuro de lo que tiene que ver con la banda. Aquí un extracto de la conferencia:

• ¿Se puede alcanzar la perfección de un proyecto sin Cerati?

[Zeta Bosio] – Creo que Soda ya alcanzó la perfección en su momento. Lo que estamos haciendo ahora es revivir instantes mágicos, que fueron mágicos en nuestras vidas y que pensábamos que jamás los ibamos a volver a vivir, y tiene ese agregado. Para muchos que nunca estuvieron en un show de Soda, tiene puntos de contacto este show. No es muy fácil escuchar la música como suena en la obra, inclusive hecha especialmente para estadios, en ese volumen. Ya eso con la banda no iba a volver a pasar. Así que creo que el espectáculo que estamos haciendo, en ese sentido, tiene esa propiedad también. La perfección de Soda… Soda ya llegó a su punto máximo, y no se persigue ir más allá de eso. Sino que de alguna forma queremos celebrar todo eso que vivimos.

[Charly Alberti] – El trabajo que hicimos con Zeta fue un trabajo muy largo que fue pasando por diferentes etapas y momentos. Emocionales, de comprensión de lo que se trataba realmente trabajar en esto, porque había que adaptar los temas de Soda a los requerimientos de Michel Laprise, basados en tiempo, en cuál iba a ser la acrobacia. Entonces hubo todo un proceso que fue muy largo. A veces la gente me pregunta “y cómo hicieron?”. Ante todo hay que entender que Soda Stereo éramos tres, trabajabamos los tres, los temas salían de la sala. Lo que nosotros hicimos en definitiva en el estudio fue seguir trabajando como trabajamos siempre. Obviamente que por momento habían situaciones en las que nosotros emocionalmente extrañábamos a Gustavo, o pensábamos qué hubiera pensado de esto, pero la realidad es que no dijimos “y ahora qué hacemos que no está Gustavo?”. Obviamente me hubiese encantado que esté, pero entendiendo y reconociendo la situación creo que hubo dos cosas muy importantes: trabajamos con muchísimo respeto sobre nuestra propia música, si bien hay muchas cosas que se hicieron, siempre fuimos muy respetuosos de nuestro legado. De que lo que se vaya después a escuchar fuese fielmente un Soda Stereo como lo fue siempre. Y por otro lado teniendo la apertura musical y mental que siempre tuvimos. Porque Soda Stereo siempre fue una banda que se desafió a sí misma, y eso está representado en algunos pasajes de la obra. Entonces la realidad es como dijo Zeta: la perfección musical ya se había alcanzado en todo caso. Esto no fue recrear, esto fue rearmar los temas trabajando respetuosamente sobre nuestra historia.

• Soda Stereo no se puede percibir sin el maestro Cerati, pero me gustaría saber si nos van a dejar con las ganas después de Sép7imo Día, o habrá alguna tocada por parte de ustedes, ya que son unos maestros también…

[Charly Alberti] – La verdad es que hoy no estamos pensando en nada. Sí creo que coincidimos con Zeta en que el proceso de creación de Sép7imo Día fue un proceso musical de instrospección, y sanador al mismo tiempo. Y digo sanador porque fue muy difícil entrar al estudio los dos solos, con Adrián Taverna y el ingeniero, y empezar a trabajar en las cintas de la banda. Escuchar la voz por separado de Gustavo, la guitarra, la batería, el bajo. En ese proceso tuvimos varios momentos de caras largas, como decimos nosotros. Porque la emoción nos hacía escuchar anécdotas, recordar etapas, fue un proceso díficil. Lo de Gustavo acababa de pasar y nosotros estábamos muy tristes. Sin embargo con el transcurso del proceso de creación de la música nosotros fuimos entendiendo que lo de Gustavo realmente había pasado, y que por algo el destino nos había puesto en ese lugar. Eso nos ayudó a entender lo que había sucedido y que lo que podíamos hacer era hacer lo mejor posible como si estuviésemos trabajando los tres ahí. Eso nos permite, creo que a partir de ahora, poder fantasear quizás con la posibilidad de que alguna vez hagamos algo nosotros dos juntos, siempre en el lugar del respeto. Pero la realidad es que hoy ni siquiera nos pusimos a hablar. Sí hay mucho pedido de la gente.

[Zeta Bosio] – El volver a trabajar juntos y pasar por toda esta situación que llevó un año, fue todo el año pasado, nos dejó en una situación de extrañarnos, y de tener ganas de seguir haciendo alguna cosa, y tener alguna excusa para vernos. Nadie dice ni sí, ni no, a alguna cosa todavía. Hoy por hoy todavía estamos centrados en esto que es algo que nos enorgullece muchísimo, el haber podido superar este desafío, esta audacia de mandarnos a hacer la música, de reversionar, siempre con la presencia inevitable de Gustavo.

[Charly Alberti] – Y como para entender esto… Gustavo alguna vez dijo “Soda Stereo no existe si alguno de los tres no está”. Por eso quiero decir que esto, y si pudiese llegar a pasar algo, o si alguna vez nosotros tomásemos la decisión de hacer algo, sería solamente por una única vez porque Soda Stereo para nosotros terminó. Lo que estamos haciendo hoy es trabajar sobre nuestro propio legado, entendiendo que lo que estamos haciendo está hecho con todo el respeto y con todo el amor.

• ¿Cuál es el mejor momento de la trayectoria de Soda Stereo, y cuál es el peor?

[Zeta Bosio] – Hay picos, pero realmente fue toda una cosa muy dinámica y de una aceleración constante en Soda. Todo lo que hicimos hasta el final fue de una inspiración que vino de otro lado. Tuvimos el privilegio de subirnos a esta nave y encontrarnos en este viaje que nunca paró, hasta que decidimos pararlo nosotros. Fue tan intenso que creo que ni nosotros mismos lo pudimos soportar.

[Charly Alberti] – Creo que todos los momentos de Soda Stereo estuvieron buenos. Hubo un solo momento malo, para mí, que fue perderlo a Gustavo, que equivale a todos los momentos buenos que tuvimos. Pero creo que siempre nosotros estuvimos contentos y entendiendo que lo que estábamos haciendo estaba bueno para nosotros.

• Escuchando el disco de Sép7imo Día noté que las baterías están más adelante que originalmente, quería saber si eso fue una decisión de ustedes. Y por otro lado quería saber cuál es su tema favorito en este disco ya escuchandolo en el espectáculo en vivo.

[Zeta Bosio] – Nosotros teníamos un chiste en el estudio durante la mezcla, y es que Charly en el canal de la batería iba poniendo bombones, dinero incluso (risas).

[Charly Alberti] – A veces, inclusive en contra de lo que la mayoría de la gente puede pensar, soy de poner las baterías más bajas. En esta ocasión, y entendiendo que lo que estábamos haciendo era una propuesta nueva, por lo menos del lado del audio, sin perder la esencia de Soda Stereo, Adrián nos dijo “me parece que esto tiene que parecerse más a lo que ustedes tres hacían en vivo, que era una aplanadora”. Y creo que el disco tiene en su esencia en las mezclas esa garra que tenía Soda Stereo en vivo. Igualmente yo no podía bajar la batería porque la manejaba Adrián, entonces los planos cambiaron y tienen esa presencia con más potencia, básicamente es eso.

[Zeta Bosio] – También la voz de Gustavo está más fuerte en muchos temas, mucho más al frente, porque nos parecía que era una forma de aggiornar el audio.

[Charly Alberti] – Yo creo que el disco tiene cosas espectaculares, hay momentos que son utilizados en la obra no quizás para hacer un acto, sino para hacer un intermedio, que son cosas fantásticas. Creo que la mejor expresión de eso es el mix que nosotros hicimos entre “Ella usó mi cabeza como un revólver” y “Un misil en mi placard”. Pero de esas cosas hay muchas, entonces no podría elegir un solo tema.

[Zeta Bosio] – A mí me gusta mucho la versión de “De música ligera”. Creo que es un gran momento del show, y es una versión practicamente nueva al lado de lo que conocíamos.

• Ya salió el disco, ya salió el documental ¿qué más viene a editarse para los fans de Soda Stereo?

[Zeta Bosio] – Nosotros nos sorpendemos como ustedes cuando vemos las cosas que se editan (risas). El material de Soda ya de alguna forma está hecho, y tuvimos que ver en Sép7imo Día porque nos involucramos en el desarrollo de la música de la obra, pero no sé qué planes tendrá la compañía de seguir lanzando cosas. Yo que trabajo entre DJs tengo propuestas de grandes DJs del mundo que quieren remezclar a Soda, pero no sé que otra cosa puede llegar a haber. Realmente es propiedad y derecho de la compañía.

[Charly Alberti] – Lo único que podría llegar a pasar es lo que hablamos hace un rato, que es lo que depende realmente de nosotros y nuestras ganas, de en algún momento hace algo entre nosotros como forma de despedida total. Pero eso no tiene ni planes todavía.

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Días atrás, y a pocas horas del estreno de Sép7imo Día en el Luna Park de Buenos Aires, Charly Alberti fue entrevistado por Ari Paluch en el programa radial El Exprimidor. Allí, entre varias apreciaciones respecto del show del Cirque Du Soleil, deslizó la chance de despedirse con Soda Stereo arriba de los escenarios.

• ¿Cómo desarrollaron el cronograma para que la música de Soda esté tan bien reflejada en el arte circense?

– Mirá, fue un proceso muy largo y de mucho aprendizaje. También de sanación. Hubo ciertas condiciones que hicieron que el proceso fuera más fluído. Lo que pasó fue que, en el primer momento que viajamos con Zeta a Canadá, donde íbamos un poco a concretar el cierre del acuerdo con el Cirque du Soleil, acababa de pasar lo de Gustavo. Era un momento muy duro. Aca en Buenos Aires y en otros lugares estaban haciendo muchos homenajes. Algunos reales, otros muy comerciales, todo el mundo estaba haciendo homenajes. Y lo que más me entusiasmó desde el primer día es que la gente del Cirque dijo “mirá, esto no es un homenaje, esto es una celebración. Nosotros queremos celebrar a la banda”. En realidad no es un homenaje a Gustavo, es un homenaje a la banda donde Gustavo está presente permanentemente. Aca lo que se respetó siempre fue el espíritu de Soda Stereo. Tanto Zeta y yo trabajando en el estudio, como todo en general. Por eso lo primero que fue… fue una celebración que al mismo tiempo es un homenaje, y que la presencia de Gustavo es inevitable. Lo extrañamos. De hecho en algunos tracks hay cosas de Gustavo con su voz sola, ese es nuestro homenaje. Lo otro es sensiblería barata.

• El trabajo de las canciones… con algunos temas que están como remix. Se nota que a estos temas que para mí nunca envejecen le pusieron una nota de actualidad muy linda.

– Sí, hubo gente que me dijo “Charly, no sé cómo hicieron pero lograron que Soda Stereo suene a 2017”. Llevó un año y medio armar y digitalizar las cintas, empezar a ver qué había, empezar a trabajarlas. De hecho hubo que adaptar los minutos de los temas a los actos que nos traía el Cirque. Nos decían “bueno, este tema lo voy a necesitar de 4 minutos con 44 segundos”. Ese trabajo de alargar, acortar, generar situaciones, fue muy largo. Siempre lo que se respetó es la musicalidad. Nosotros les dijimos que el límite es lo que nosotros creemos que es musical y natural para Soda Stereo. Si vos venís y pedís algo que no es musical yo no lo voy a hacer, y ellos entendieron que era así, que lo que lideraba el proyecto era la música.

El proceso nos sirvió a Zeta y a mí para curar lo de Gustavo. Nosotros llegamos a su estudio, levantamos los potes y de golpe te encontrás con la voz de Gustavo solo. Fue un momento muy difícil, yo en un momento dije “no vamos a poder con esto, no vamos a poder”. Sin embargo el trabajo nos hizo entender que el destino nos había puesto en esta situación, que lo de Gustavo había pasado, y que la mejor forma que nosotros podíamos salir de esto, honrar nuestra amistad, lo que hicimos como trío, era haciendo lo mejor que nosotros podemos hacer entendiendo que Gustavo estaba ahí con nosotros. El trabajo de Soda Stereo, a pesar de lo que algunos creen… que creen que lo hacía Gustavo solo, era de a tres. En el estudio estábamos los tres, los temas salían de la sala, eso… ese mismo clima de trabajo grupal, fue lo que nosotros llevamos al estudio y revivimos. Por eso lo que se escucha en este disco es totalmente natural, no hay nada forzado, porque justamente llevamos el mismo sistema de trabajo y tomamos las mismas decisiones como si hubiese estado Gustavo ahí.

• El espectáculo está buenísimo, es impresionante, voy a volver a verlo por supuesto. Viene muy bien la venta de entradas ¿no?

– Sí, está muy bien. Por suerte la gente nos está acompañando con esto, está bueno esta especie de notas para que la gente entienda eso: lo que va a ser, lo que va a ver. La gente a veces va con una expectativa de estar saltando y gritando, aunque lo hacen, entienden que esto no es un show.

• Pero los que estan en el campo están como enloquecidos, como si estuvieran en River… es impresionante la adrenalina que había.

– Sí. Hoy por ejemplo a las 5 de la tarde ya había cola. Parece el show de una banda. La gente del Cirque du Soleil no entiende nada, porque nunca en su vida… en ningún espectáculo de ellos en el mundo les pasó una cosa así. No pueden creerlo. Postean un video de Soda Stereo o de las cosas que hacemos para el espectáculo y tiene 10 veces más views que cualquier video que ellos postean de cualquier show que tienen en el mundo. Vender como vendimos nosotros, 30 Luna Park en 15 días, una cosa así… en su vida vendieron esa cantidad de entradas con esa velocidad. Los acróbatas no pueden creer cuando ven a la gente mientras están saltando, me decían “Charly, ví a gente llorando”. No lo entendían, había gente tan emocionada que lloraban. Nunca la gente los aplaudió y les gritó así. Es mucha emoción, mucha emoción la que pasa.

• ¿Es disparatado pensar que algún día vos, Zeta y Benito puedan hacer un show de Soda Stereo?

– A ver… no sé si Benito. Sí creo que en algún momento vamos a hacer algo con Zeta. Alguna despedida. A mí estas cosas de homenajes no me gustan. Pero sí hacer algo, el cantante incluso puede ser Gustavo mismo, porque nosotros tenemos la posibilidad de poder tocar con Gustavo virtual porque somos los únicos que tenemos sus tracks enteros. Así que podría haber algo en un tiempo. También invitando a gente. La vez pasada hablamos un poco con Zeta de esta idea, pero no hay nada concreto. Sería algo muy grande para preparar y hacerlo muy prolijamente como siempre hemos hecho las cosas en Soda.

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En la noche de ayer el Luna Park fue testigo de la vuelta a los primeros planos de Soda Stereo, esta vez de la mano del Cirque Du Soleil, y el espectáculo Sép7imo Día. Una noche inolvidable, marcada claramente por la nostalgia entre el pasado, y la tecnología y dedicación de un circo sin precedentes en la escena musical latina.

Zeta Bosio, consultado por los medios minutos antes del comienzo del show, recalcó que Sép7imo Día “tiene mucha emoción. Creo que vamos a poder ver a Soda como nunca la habíamos visto antes, sobretodo vamos a poder escucharlo con los ojos“. Gustavo Cerati mencionó en algún momento la necesidad de que Soda Stereo se reinventara disco a disco, proyecto a proyecto, buscando sorprender, dar un paso más. Tras aquella vuelta en el 2007, quizás lo único que podía llevar a Soda Stereo a esta década que estamos viviendo, era un espectáculo de tal magnitud.

Gustavo está en todos los temas, esto es un homenaje. Es un homenaje a Soda y por ende a Gustavo, que es el que extrañamos todos. Seguramente él estaría muy orgulloso de Sép7imo Día porque tiene que ver muchísimo con el espíritu de lo que siempre hicimos, que es apostar a cosas nuevas, apostar a más. Y este show creo que es el zoom de todo eso“, concluyó Zeta.

Para Charly Alberti el proceso de gestación de este espectáculo marcó un desafío personal, desafío que compartió con Zeta. “Entendemos que esto es importante en todos los aspectos, quizás el principal para nosotros dos fue el desafío de poder hacer esto entendiendo la situación en la que comenzó. Y afrontando esto con entereza, diciendo “bueno, ok, tenemos que sacar esto adelante”, entendiendo que Gustavo ya no está“.

El volver a entrar a un estudio a trabajar con temas de la banda que formaron hace más de 30 años, pero ya sin la presencia de Gustavo Cerati, marcaba un reto y una nueva manera de trabajar desconocida para ambos Soda. “Nos sirvió el proceso para acostumbrarnos, o entender realmente que lo había pasado con Gustavo era una realidad, y tomar eso, convertirlo en energía y hacer lo que hicimos, que es una gran obra musical“. No en vano el estudio elegido fue Unísono, el de Gustavo.

Para la noche de ayer, Charly se encontró emocionado. “Es un gran día“, confesó. “Después de tanto tiempo de trabajo la verdad que tenemos muchas sensaciones desde el primer día que empezamos con Zeta. Un proceso largo, y creemos que hemos hecho algo hermoso, tanto nosotros como la gente del circo, y la gente va a poder comprobarlo y validarlo. Es un show alucinante“.

Fue un proceso de aprendizaje, donde nosotros pudimos aprender a ver la musica en 360 grados y a poder plasmar de la forma más fiel lo que es nuestra historia musical, dándole al circo lo que necesitaba, con todas las necesidades de tiempo y duración para cada uno de los actos, sin desvirtuar lo que fue cada tema de Soda“, finalizó.

En definitiva se trató de una noche histórica. Quizás varios de los fanáticos de la banda miran con recelo este nuevo proyecto, sin embargo nadie puede negar que Soda Stereo está nuevamente dando que hablar, como su historia lo manda. 70 funciones son las que espera Buenos Aires para llenarse de soda en las venas. Luego comenzará un tour internacional (breve escala en la ciudad de Córdoba) que recorrerá los principales países que fueron parte de la Sodamanía en las viejas épocas.

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En julio del año pasado se develó el nombre del espectáculo que poco después empezaría a causar revuelo en Argentina, pero que venía tomando forma en silencio y entre países hacía ya tres años. Días después se ponían en venta las entradas, y aunque los organizadores confiaban en que su apuesta era segura y exitosa, no imaginaban que terminarían haciendo más de 70 funciones solamente en Buenos Aires.

Este jueves 9 lo que hasta ahora ha sido un sueño en desarrollo, finalmente se concretará. Este jueves, 35 personas saldrán a escena ante una multitud que estará colmando las localidades del Luna Park, para inaugurar formalmente Sép7imo día – No descansaré, el espectáculo que el Cirque du Soleil desarrolló en base a la historia de Soda Stereo, una banda que por estos días se siente muy viva.

Daniel Kon, mánager de Soda y mentor de este proyecto, atiende la llamada de El País en plena cuenta regresiva para el estreno. A su alrededor es todo ruido; llegó hace un rato a un Luna Park que no para de vibrar a un ritmo intenso, palpitando lo que pasa y lo que está por venir.

Estos días han sido muy intensos“, comenta Kon tratando de imponer su voz sobre un murmullo inevitable. Dice que en los pasillos hay gente hablando todo el tiempo en distintos idiomas: francés, español, inglés, japonés… Dice también, y ya parece acostumbrado, que es normal escuchar a algún ruso cantando el estribillo de “Té para tres”, poniéndole un acento bien porteño a la palabra “llorabas” porque en la mayoría de los casos este es el primer contacto más cercano que tienen con el español.

El Luna Park se convirtió en el centro de la actividad desde principios de enero. Hasta ese entonces se había trabajado básicamente en diagramar la infraestructura, mientras que el entrenamiento físico y actoral de los acróbatas se desarrollaba en Tecnópolis, una suerte de ciudad tecnológica donde se montan muestras a gran escala de distintos temas. Ahora, casi 200 personas de 14 nacionalidades diferentes pasan a diario por la esquina de Corrientes y Bouchard. “Es una verdadera Torre de Babel”, comenta Kon. “Cada uno debe soñar con la canción del acto que hace“.

El método de trabajo que tiene el Cirque es impresionante. Es como un rompecabezas gigante de esos que cuando ves la caja decís: ¿para qué voy a armar esto?“, cuenta Kon, antes de tratar de poner en palabras lo que vienen siendo estos últimos días de cara a un estreno que causó sensación. Hasta ahora hay 72 funciones programadas (se extienden hasta el 14 de mayo) y prácticamente para la mitad las entradas están agotadas. La sodamanía volvió, así lo sienten los involucrados, y luego se extenderá a Córdoba, Lima, Santiago de Chile, Bogotá y cerrará el año en México, donde todavía no hay fechas definidas. A Montevideo llegaría el año que viene (el Cirque vendrá este año pero con otro espectáculo, Amaluna).

Acá empiezan todos los días pieza por pieza con un schedule muy definido y son súper minuciosos en eso. A tal hora toma el escenario tal acto, a tal hora se prueba vestuario, a tal está aquel aprendiendo a maquillarse porque va a seguir haciéndolo solo durante la gira, y así sucesivamente“, cuenta Kon sobre la interna de las últimas semanas, que desembocarán en un espectáculo que cuenta la historia del adolescente que descubre el planeta Soda Stereo.

Para llegar al estreno, el elenco viene haciendo dos tipos de ensayo: uno que se interrumpe para ajustar detalles, y otro que va de punta a punta. “Es muy estricto el trabajo en un sentido, y es muy creativo a la vez. Es una linda combinación, está toda la locura y el encanto de la creatividad mezclado con el trabajo obsesivo desde lo profesional. Desde el punto de vista de la producción es lo más impresionante que vi en la vida“, afirma Kon, y avisa: “es muy difícil contarlo y ponerlo en palabras, pero pasás el día acá adentro y ves que cumplieron el programa que marcaron hace seis meses“.

• A ver este show va a ir mucha gente que seguramente nunca vio a Soda Stereo en vivo. ¿Qué tanto tuvieron en cuenta eso en el desarrollo?

– Lo pensamos todo el tiempo. Fijate que hicimos el single de difusión ahora y había que hacer un video, y cuando estábamos discutiendo qué hacer se me ocurrió la idea de contar un poquito lo que era Soda, pensando en esta gente nueva. Y ya me pasó que varios muy jóvenes del equipo me dicen: “ah, esto era Soda. La pucha”.

• ¿Cuál fue tu primera sensación cuando viste todo?

– Cuando ví armada la escenografía acá sentí muchísima emoción. Entre la imaginación del Cirque y la realización casi que no hay límites.

• ¿Te imaginabas que iban a superar las 70 funciones solo en Buenos Aires?

– Teníamos mucha fe, si no no nos íbamos a meter a hacer esto. Es carísimo hacerlo, son casi 80 personas de gira, 20 containers enormes recorriendo América Latina y había que apostar fuerte. Por suerte nuestro sueño acá se cumplió y esperamos que se replique.

• Han hablado de que la intención de este espectáculo era llevar a Soda al futuro, no sujetarse demasiado del pasado.

– Exactamente. Eso lo hicimos y eso seguimos haciendo. Yo creo que era muy difícil pensar hacer algo con Soda, con o sin el Cirque du Soleil, que tuviera que ver con la nostalgia del pasado, porque en este caso eso se tiñe de la tristeza de la muerte de Gustavo, y me parece que el mejor homenaje a él era pensar en el futuro. Gustavo siempre dijo: “el pasado me aburre, por eso apuesto al futuro”. Repetir las fórmulas del pasado para Soda era aburrido, y nunca lo hicieron.

/ El País /

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