Review: "Soda Stereo", de Soda Stereo

Review: “Soda Stereo”, de Soda Stereo

Cuando el disco debut de Soda Stereo llegó a las bateas en el invierno de 1984, nada hacía suponer que esa banda de tres chicos habría de convertirse en el grupo de rock más grande e influyente de la historia de esa música en castellano. Antecediendo en discografía a Sumo y siendo precedidos por Virus, Soda era de esa camada de “nueva ola” divertida por esas tres bandas, más Los Twist, Los Abuelos de La Nada y otros grupos. El repertorio era básicamente lo que tocaban los fines de semana en el Einstein, Zero y la Esquina del Sol. Y justamente, uno de los líderes de una de estas bandas, el eterno Federico Moura, ofició de productor artístico para el trío de Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti cuando ese rol no estaba de moda entre nuestro rock… y menos en un disco debut. Y son los discos debut los que rara vez ofician de muestra de lo que ofrecerá la banda a lo largo de su carrera, porque a veces la banda cambiará su sonido y crecerá (este es el caso de Soda) o porque no pudieron pasar del disco debut (allí está Martes Menta con el excelente 17 caramelos de 1991).

Es raro también que un disco debut sea tan impactante que sus sucesores no lleguen a superarlo (L7D, 1992). Y por cuestiones de edad, no pude apreciar en su dimensión temporal el debut de Soda, y a la hora de recapitular tras mi rendición a los pies de la banda recién en 1989 con Doble vida, este disco me pareció un trabajo menor. Sin embargo, insisto, el no haber podido apreciar este disco al momento de su edición (yo tenía 8 años), no impidió que luego lo llegara a disfrutar en gran forma, como una fiesta.

Así que la fiesta propiamente dicha comienza con Por qué no puedo ser del Jet Set? con una mirada que navega entre lo irónico y lo ingenuo, en sintonía quizás con Yendo de la cama al living de Charly… el saxo del Gonzo Palacios es el sonido distintivo de la apertura.

El primer gran hit de Soda hace su entrada con la base Alberti/Bosio: Sobredosis de TV y Cerati hablaba de una saturación de información, un tema que al parecer lo atraía sobremanera, pues lo tocaría nuevamente en Nada personal y hasta en Dominó de Fuerza natural (2009). Si quieren saber de qué se hablaba en la calle en los primeros ’80, ahí Gustavo nos canta Te hacen falta vitaminas, donde no solo habla de la moda de las pastillas, ya sean para adelgazar, ya sean antidepresivos (lo que sin saber los estaba llevando al clima dark de Signos, apenas 2 años despúés) y una forma de “levantar” la moral de los argentinos, ya que el tema data de los días entre la posguerra y la vuelta de la Democracia. La onda de la canción mira bastante al grupo de Pipo Cipolatti, quien a su vez gustaba reflejarse en los espejos retro onda sixties.

Trátame suavemente empieza a marcar la diferencia entre Soda y las otras bandas. Bueno, Virus tenía también sus temas de amor, Sumo decididamente no y Miguel Mateos venía, al igual que Moura & Cía, de un tiempito antes de los sifones. El tema escrito por Daniel Melero (quien participa en este disco) lo cautivó a Federico al punto de proponerselo a su grupo para grabarlo. La respuesta fue NO, y es por eso que el cover recayó en Cerati / Bosio / Alberti y es uno de esos covers que, hay que decirlo, supera al original, que recién asomaría en el disco Silencio de Los Encargados (el grupo de Melero) ya en 1986.

Para cerrar el lado A, está Dietético, otra mirada al look de las chicas de los 80 y de paso, una doble declamación (sin exagerar) hacia el fin de la dictadura “El régimen se acabó”, una frase piola, sin las caras largas de los hippies de los 70 / 80’s (Gieco, Porchetto, Mestre, etc).

La segunda mitad del disco (ya que han vuelto los vinilos ) se inicia con Tele Ka, un tema muy bailable y con un estribillo raro desde el punto de vista armónico, pero no por eso menos atractivo. Soda lo rescató en la gloriosa vuelta de 2007. Ni un segundo se llamaba originalmente “Rápido”, de acuerdo a diversos registros sonoros de la época al momento de presentarlo sobre un escenario. Como seguramente había otro tema del mismo nombre, SADAIC (quien se encarga del tema de los registros legales musicales en Argentina) le cambió el nombre por el que figura en el disco, práctica que realizó en la misma época con Charly (“Mi Amor” / No se va a llamar mi amor) y que desde hace unos años fue modificado, por tal razón una banda puede tranquilamente salir con un tema propio que se llame… De música ligera… je.

Otro hit de este disco debut fue Un misil en mi placard. Inspirada su letra en un chiste gráfico de la revista Playboy y su música en un tema de The Police (Roxanne… ni mas ni menos). Punto extra para los coros. Al igual que “Rápido” / Ni un segundo, aquí está El tiempo es dinero, que entre nosotros bien se llama “Dorian Gray”. Gustavo empieza a hacer gala de su voz privilegiada y tira notas altas al cantar el nombre del protagonista de la canción.

El Soda Stereo innovador en materia de sonidos a nivel local asoma un poco en la intro de Afrodisíacos, el plato fuerte de las agitadas noches del under porteño. Si bien está buena la versión de estudio, recomiendo buscar en You Tube las grabaciones de La Esquina del Sol o Le Paradis para apreciar la energía salvaje de este tema en vivo. La escucha de esa guitarra hipnótica nos puede llevar a pensar que podría ser el invitado Richard Coleman, que en vivo oficiaba de cuarto o quinto integrante hasta los días de Nada personal.

Para terminar, acaso una tontera de relleno como Mi novia tiene bíceps, que se anticipa unos años quizás, a las letras medio humorísticas de Los Fabulosos Cadillacs, aunque también está cerca de los Twist.