Review: "Signos", de Soda Stereo

Review: “Signos”, de Soda Stereo

Disco iniciático si los hay dentro del rock argentino, Signos, el tercer LP de Soda Stereo, asomó la cresta en noviembre de 1986. Al decir “iniciático” me refiero tanto al fan que se encontró ante un disco impresionante como a los mismos músicos, ya que este trabajo le abrió las puertas de América Latina para iniciar un reinado que sigue hasta nuestros días (¿alguna duda?). La composición y grabación de este álbum fue lo bastante “tóxica” y “heavy” que sorprende como pudieron dar a luz un trabajo tan cargado de belleza y oscuridad, tan cara a esos años. Sobre las anécdotas de grabación no voy a ahondar porque los mismísimos Soda lo contaron en la genial entrevista que les hicieron Pergolini y Di Natale en septiembre de 1997, aunque solo voy a recordar que la mayoría de las letras (7 de 8) las escribió Gustavo en una noche luego de una ruptura amorosa… Vamos al disco.

Unos acordes de piano y adentro. Sin sobresaltos es el engaño más grande en cuanto a comienzos de discos de Soda se refiere… Clima medio fiestero, suena horrible (aunque en la remasterización 2007 pudieron corregirlo un poco) y hay una sección de brasses que recuerdan un poco al tema de Almendra El mundo entre las manos. El mal sonido, comentó Cerati en la entrevista del 97, se debió a que invirtieron los cables para la mezcla y el stereo se salió de fase…

Los teclados ominosos y un clima de templo nos anuncian el comienzo de El rito, unos de los más grandes himnos de Soda Stereo. La letra comienza con el hilo conceptual que contiene Signos, enigmas, incomprensiones, aislamientos y lo tortuoso que puede volverse el amor cuando muestra su lado oscuro, cuando cesa el juego de seducción y lo mágico da su lugar a la rutina y todo es tan terrible… casi un manual del amante despechado (un ejército de emos no lo podría describiar tan bien… ja)

Tanto Fabian Quintiero como Richard Coleman fueron los responsables de darle el tinte rockero que destila un tema como Prófugos, segundo corte y hit supremo del disco, que curiosamente, no tuvo video, al igual que sus otros dos cortes (los videoclips de este tema como de Persiana americana ocurrirían 21 años después en la megagira reunión del combo). El lado A del vinilo y del cassette cerraba con la casi punk No existes, tema desesperado y acaso inducido por la sustancia de moda de “los ochentas”. Visiones estroboscópicas y lo “Dark” en toda su dimensión, y Gustavo metiendo una pizca de lo que ya estaba haciendo paralelamente con Coleman: Fricción. Este tema apareció en la película “Alguien te está Mirando” (1988) como fondo de una escena de violación en la que participaba Stuka, de Los Violadores. De vez en cuando la pasan por Volver…

De Signos siempre se apuntó el áurea de influencia que ejerció The Cure, aunque si se lo escucha bien se deduce rápidamente la deuda hacia el discazo Ocean rain de Echo And The Bunnymen, banda de Liverpool que también gustaba de usar sobretodos y mucho spray. Persiana americana y su lectura de la película “Doble de Cuerpo” de Brian de Palma (aunque también influenciado, según Gustavo, por la adictiva masturbación…ejem), traía, si, ecos de los Cure por su lejano parecido a Close to me (ambos éxitos de la época) pero lo dejamos pasar y solo diremos que al escuchar este tema no era difícil imaginarse que ya se estaban preparando para sonar en estadios.

Párrafo aparte para En camino. mi canción favorita de todas, por las imágenes oníricas que dispara y la sensación de viaje que sugiere la música. El fin de siglo estaba a la vuelta de la esquina y el bajo de Zeta es increíble, junto a las programaciones que se enredan gustosas al pulso de la bata de Charly. 2 versiones del tema: La del 91 con la base de batería sampleado de Funky drummer, de James Brown (1970), que Tweety González usó en 3 temas distintos: el ya mencionado, La otra orilla, de Celeste Carballo (1991) y El amor después del amor de Fito en el 92. La otra versión es la de 2007, mas fiel a la original…

Susurros y puertas que se abren / cierran climatizan la canción que titula la obra, de un aire latino disimulado en las guitarras acústicas, nuevamente la letra como protagonista central que da lugar a imaginarse a Cerati como un hombre-lobo aullándole a la luna por la pérdida de su amada y de alguna manera profetizando el “haré lo que me pidas / haré que me lo pidas” del disco que le sucedería en el tiempo…

Así como dije en el principio que el comienzo de Signos era engañoso, para nada lo es con el final. Tal es así que el nombre iba a ser “Caja Negra” (Virus lo usó para un trabajo posterior). Final caja negra carga con la épica del disco de una manera extraordinaria, sublime. La lírica de matiz cocainómano-claustrofóbico dialoga con clásicos contemporáneos como Cable a Tierra de Páez o el mismísimo Ji Ji Ji de Patricio Rey y Sus redonditos de ricota, lanzado ese mismo año y con Daniel Melero entre sus filas.

Signos, que en 1987 fue el primer trabajo de un grupo argentino en ser editado en CD (el primer CD fue Parte de la religión de Charly), quedó como un trabajo fundamental dentro de la discografía de Soda, a tal punto que luego de la disolución del trío, Gustavo Cerati fue tocando algunas “rolas” (Hola México!) a través de su carrera solista. El arte de tapa, de Caíto Lorenzo, está hecho en base a rollos vencidos de fotos. La gira presentación de Signos daría lugar al próximo disco cuyo título saldría de una frase de Prófugos “pero este RUIDO BLANCO es una alarma en mis oídos. La leyenda Stereo apenas comenzaba a escribirse…

Javier Cuenca
De Rosario, Argentina, es seguidor de Soda Stereo desde 1989. Músico y periodista, integró desde 1996 a 2012 la banda Newbery. Colabora en la sección discos y singles de la revista beatle “Glass Onion” y lleva adelante también “El Salón de Man Ray”. Desde 2015 escribe reseñas en Bailando esta maldita canción.