Review: "Nada personal", de Soda Stereo

Review: “Nada personal”, de Soda Stereo

El segundo paso fue de una inesperada madurez que daba por tierra cualquier especulación sobre una banda efímera. El “tu turu tu tu ru turu turu ru” de la cuerdas graves de la Jackson azul de Gustavo Cerati lo dejaba bien claro: Nada personal, el segundo disco de Soda Stereo comenzaba con su tema homónimo mientras veía la luz en noviembre de 1985.

Nada personal hablaba de comunicaciones si emoción (¿el chat?, ¿el SMS?) cuerpos de latex y de alguna manera continuaba con las declamaciones de la modernidad ochentosa que había inaugurado Cerati como letrista en Dietético o Un misil en mi placard. Sin embargo la base Bosio / Alberti se afianzaba y junto a los teclados de Fabian Von Quintiero el sonido se hace menos efervescente y más aplomado. La voz de Gustavo también se torna menos “divertida” y de esa manera se despega de sus colegas más “poptimistas” como Los Twist o los mismísimos Virus.

Si no fuera por… es muy interesante a nivel sonoro, ya que mete sonidos de teléfonos y demás digitales. La letra no especifica que es lo que “de vez en cuando viene bien”. El tercer tema es, qué duda cabe, el primer himno del conjunto y el que comienza a abrirle el camino por Latinoamérica. Cuando pase el temblor (El Temblor, para los amigos) es un carnavalito new wave con no pocas deudas a The Bed is too Big Without You de los Police, con el teclado DX7 haciendo las veces de siqus. Gran clásico que acompañó casi la totalidad de los conciertos.

Danza rota comienza con los teclados de Von Quintiero y nos trae un sonido pop realmente nuevo para la época y una letra estandar que lo acompaña muy bien, a continuación, El cuerpo del delito parece influenciada en su lírica por James Bond (o Maxwell Smart?) y se anima a las fantasías sexuales atravesando el lado y extendiendo el concepto con otra gran canción: Juego de seducción, que con ese SI abre el lado dos y mucho más tarde los memorables conciertos de la vuelta de 2007.

Un solo de saxo (sensual) sirve de intro a Estoy azulado, tema sobrante de un grupo paralelo que tuvo Cerati en la época (Fricción), compuesta junto a Richard Coleman y que hablaba de la chica que iba a su lado en el auto en un ingenioso juego de palabras. Los Siete Delfines, banda de Coleman posterior a Fricción , grabó su versión en el EP “Azulado” de 1996 . Observándonos (Satélites) queda descolocada el este álbum. Gustavo siempre se lamentó que la Argentina no estuviese acostumbrada al consumo discográfico de discos simples, de haber sido así, este hubiese sido un excelente “lado B”.

Una de cal y otra de arena, el tema siguiente es Imágenes retro, otra canción enorme que habla de un hábito común entre los rockers argentinos de la década del 80, los reflejos, la rigidez, los pliegues en la pared y más en casi 4 minutos de vértigo en el tren fantasma.

Y hablando de fantasmas… Ecos es el claustrofóbico final y otro tema descartado de Fricción, la guitarra en un plan casi Gilmour y las cámaras saturando las voces preanuncian lo que vendría en menos de un año con el siguiente LP. Rescatada por Gustavo en la gira de su disco solista Ahí vamos, la ejecutó con tres de los cuatro músicos de Fricción: Fernando Samalea, Richard Coleman y el propio Gustavo Cerati

Javier Cuenca
De Rosario, Argentina, es seguidor de Soda Stereo desde 1989. Músico y periodista, integró desde 1996 a 2012 la banda Newbery. Colabora en la sección discos y singles de la revista beatle “Glass Onion” y lleva adelante también “El Salón de Man Ray”. Desde 2015 escribe reseñas en Bailando esta maldita canción.