Review: “Gira Me verás volver #1”, de Soda Stereo

Review: “Gira Me verás volver #1”, de Soda Stereo

Soda ya había consumado su reunión, batiendo todos los records como de costumbre y mostrándole a quienes no habían visto a la Leyenda en vivo como era eso de ser “una parte de la euforia”. En agosto de 2008 salió el registro de la gira, con 2 cds y un dvd doble. Vamos por el primer disco de este regreso.

Todo comienza como efectivamente comenzaron los 22 conciertos: Juego de seducción nos muestra el momento exacto de la vuelta de Soda, ya que fue tomado del primer concierto, el 19 de octubre de 2007 en River. El acorde interminable, las palabras de Cerati y por fin la intro de Charly en la batería para desatar la locura. Si Soda siempre se destacó por imprimirle a sus conciertos el sonido del disco actual y por ende, los temas viejos recibían un “update”, esta vez la referencia fue el disco Ahí vamos de Gustavo (2006). Todo más claro. Más nítido, respetando las versiones originales (cosa que Cerati venía haciendo en la presentación de ese disco, con Toma la ruta, Prófugos y Planta). Demoledor, te pasa por arriba, apoyado por otros tres monstruos que son Leo García, Tweety González y –de pie- Leandro Fresco… y eso que hablo solamente del disco.

Luego nos transportamos al primer disco en el mejor sentido de la palabra, porque llega Tele-Ka (grabado en Miami) con toda su energía intacta desde los primeros años 80’s. Para seguir con la onda ochentera, viene Imágenes retro y casi al final, Gustavo suelta “SODA STEREO CARAJO!” y el Estadio River se viene abajo.

Una rareza bienvenida es Texturas, del injustamente poco valorado Dynamo (ese álbum sigue siendo el futuro, amigos) pero tocada un poco más del lado del rock n roll plano que de la áspera dulzura sónica que cerraba aquel disco de 1992. Si hay un clásico “live” de Soda es Hombre al agua, que acá sirve como poderoso preámbulo de En la ciudad de la furia, tocada como nunca y coreada por la gente. Y para seguir bien arriba, Pic nic en el 4to B, con Gustavo haciéndose cargo de la influencia de And she was de los Talking Heads.

Acaso sea Zoom uno de los temas menos profundos de Soda, pero su atractivo permanece intacto y señala la inteligencia de Cerati para el componer temas gancheros desde el vamos, a la manera de McCartney o Per Gessle de Roxette. Así es como el beat se abre paso entre la multitud de Buenos Aires y llega a Perú con Cuando pase el temblor (Himno No Oficial de América Latina) con un Gustavo alentando al público de aquel querido país por el terremoto que por aquella época había asolado esas tierras.

Si hablaba del sonido de Soda en 2007, el mejor tema para poder graficarlo sin dudas es Final caja negra, con un tratamiento sónico que recuerdan los días de Canción animal y la guitarra tirando un solo de fuego al final. Como debe ser. Para calmar un poco tanta intensidad, Corazón delator comienza con unos latidos parecidos a los del comienzo de The Dark Side Of The Moon de los Floyd, pero esto es Soda y este temazo (¡que vuelvan los lentos!) es infinito en la tremenda Voz del Maestro. En seguida suena Signos, con Gillespi de invitado en la trompeta y 70.000 en River encargándose de los coros.

Vamos a bailar, como en el Einstein, como en Zero, como en Obras o Vélez, como en mi casa o, justamente, el Estadio Nacional de Lima, donde Sobredosis de TV se apega al original de 1984. Para cerrar el primer volumen de estos dos discos, llega sorpresivamente Danza rota, grabada en Colombia, que previamente había rescatado Cerati en sus conciertos solistas en la época de Siempre es hoy, pero que tocado por el trío es definitivamente otra cosa. Perfección pop, lo que equivale decir “Soda Stereo”.