Review: "El último concierto A y B", de Soda Stereo

Review: “El último concierto A y B”, de Soda Stereo

Soda Stereo ya no daba para más, luego de una nueva cumbre con Sueño stereo y el paso por el Unplugged de MTV, donde sabotearon la idea como solo ellos podían hacerlo, el 1 de mayo habían anunciado su disolución a través de un escueto comunicado de prensa, donde anunciaban que todo terminaría en un concierto en un estadio de la ciudad de Buenos Aires. Dicho concierto en realidad se transformó en una mini gira de 6 shows repartidos entre México, Venezuela, Chile y Argentina. Los conciertos fueron grabados tanto en audio como en video, y los registros tuvieron el mismo nobre que la gira, llamada lógicamente El ultimo concierto. Los CD’s (y cassettes) fueron dos y salieron editados en forma separada el 30 de noviembre de 1997.

Lo que se va a reseñar aquí son los discos más que el concierto, ya que al momento de transferir al cd lo que sucedió en la gira, el productor (Gustavo Cerati) no fue fiel, ya que más allá de haber retocado un poco las performances en vivo, también alteró el orden de los temas e incluso metió uno que habían grabado el año anterior y omitió temas que hasta el día de hoy permanecen inéditos. Un concepto digno del Charly García en su modo Say No More.

En la ciudad de la furia abre el disco A (para segur jugando con las etiquetas A, B y C, tendrían que editarlo en cuádruple vinilo y tenemos hasta la H) pero ya el sonido sale sin fuerza, pinchado. Por supuesto que es el público quien pone la fuerza y al final sale empatado (la gente fue tan protagonista que se ganó la portada de estos discos). Luego llega El rito, la gema de Signos que Gustavo preservará en su posterior carrera solista, suena aquí más amable y menos torturada que la original, tal vez por el solo de flauta traversa que hace pensar en un arreglo desechado del especial de MTV del 96.

Hombre al agua al fin pone la sal y Cerati al fin se suelta en la guitarra y prosigue con la versión de (En) El séptimo día, rescatada del olvido junto a Canción animal, el disco al cual le da nombre este último tema es la base de todo el recital, ya que se tocaron 7 de sus 10 temas, y afuera de los discos solo quedó uno (Sueles dejarme solo). Trátame suavemente, la delicia escrita por Daniel Melero (quien no fue invitado a River), se ubica en la mitad del primer disco para calmar un poco tanto rock n roll que se venía apretando anteriormente. Esto queda remarcado con la british Paseando por Roma, prologada por la gran frase spinetteana “mañana es mejor”, machacada también desde las pantallas gigantes. Lo que sangra (La cúpula) regala uno de los momentos más altos de este primer disco ya que era una canción que hacía varios años que no tocaban en vivo. Otro momento digamos, mágico (uno de los pocos) es Zoom, el último hit del grupo antes de un bellísimo enfoque acústico de Signos con solo de ¡acordeón!, que nos hace pensar en otro tema que quedó al final fuera del unplugged, quizás por ser tán “acoustic”.

Ella usó mi cabeza como un revólver cierra el primer acto de la última obra de Soda antes de un silencio de una década, pero sin la intro de Gustavo en River: “La culpa la tuvo ella, ella!” y la gente gritando “Hija de puta! Hija de puta!”, una risa. Pero Soda pocas veces en sus discos ha puesto estos “speechs”, así que no me sorprendió la edición.

El Disco B ofrece lo que en cualquier otra banda hubiese sido un “suicidio comercial”. Más tratándose de “La banda más comercial de Argentina” (pocas veces escuché semejante pavada). Disco eterno, Planeador y Luna roja. ¿Que banda se atreve a abrir un disco con tres de sus temas más experimentales?. A continuación llega Té para 3 con la dedicatoria al fiel público de Chile, aquel mismo que una década atrás había sido el responsable de la Sodamanía y de coronar al conjunto de Cerati, Bosio y Alberti como el más grande de Latinoamérica. El temblor se sintió por vez primera en River el 20 de septiembre de 1997 y aquí se lo puede escuchar, con el final mezclándose con Tomorrow people de Ziggy Marley. Acá está la gran patinada: Claroscuro, pero aclaran que fue registrado “durante el último concierto de la banda en USA”. Mmmmm… de todas maneras está buena, aunque tendrían que haber puesto En remolinos como para que Dynamo termine de ser bien representado.

Persiana americana inicia el segmento final y suena igualita a la que está en Signos. La cosa se va acercando al climax con Un millón de años luz con un gran solo del Maestro, para luego, hay que decirlo, decaer cerca del final con una deslucida versión de Primavera 0. Otra cosa no puedo decir, este tema nunca me terminó de convencer en vivo… Cae el Sol, con su cita a Here comes the Sun de George Harrison y otra cita, pero meteorológica al principio (ese 20 de septiembre llovió a la mañana y parte de la tarde en Bs As) le da al pié a una desprolija (de tan emotiva) De música ligera con su archifamoso “Gracias Totales”, que resuena desde ese momento hasta nuestros días.

Javier Cuenca
De Rosario, Argentina, es seguidor de Soda Stereo desde 1989. Músico y periodista, integró desde 1996 a 2012 la banda Newbery. Colabora en la sección discos y singles de la revista beatle “Glass Onion” y lleva adelante también “El Salón de Man Ray”. Desde 2015 escribe reseñas en Bailando esta maldita canción.