Review: "Canción animal", de Soda Stereo

Review: “Canción animal”, de Soda Stereo

Hubo un tiempo que fue herm…perdón. TOMA 2!
Hubo un tiempo en que Soda era todo, en la TV en la radio, en los diarios y revistas de rock, las de chismes y hasta en las de adolescentes. En las paredes y en los colectivos, los stereos de los autos y, sí, era hermoso. Fue hace casi 30 años cuando Soda Stereo sacó Canción animal y fue un antes y un después. La presentación en Velez, el 22 de diciembre de 1990 fue impactante. La magia de una época en 40 minutos. Por supuesto que luego hubo grandes trabajos tanto del grupo como de Cerati solista (Dynamo, Sueño stereo, Ahí vamos o Fuerza natural), pero acá esta la quinta escencia Stereo, el disco capital, su obra maestra.

La “monada” venía de Doble vida y su sonido funk a tono con el fin de los años 80 (tan sobrevalorados hoy) y se esperaba con ansias el nuevo disco que estaba siendo grabado en Criteria Records en la soleada Miami. Nadie entendió nada cuando el ritmo de 7/5 de (En) El séptimo día abría el disco de una manera rockerísima y a la vez oficiaba de carta de presentación del Soda modelo ’90. Crudo, psicodélico y renaciendo como el legítimo heredero de Almendra. Aquelarre y Pescado, Los Beatles y Zeppelin, todo en estos 4 minutos y medio y luego las citas a estos grupos fundacionales seguirán a lo largo del disco. La letra es majestuosa y la voz, arreglada por Pedro Aznar, nos pone en la situación que estamos frente a un cantante de Rock And Roll del carajo, como queda demostrado en el siguiente tema, Un millón de años luz, balada donde se pone de manifiesto el concepto casi hostil del amor cuando se termina y queda reducido al sexo cual cenizas que te hipnotizan y de alguna manera te siguen atrayendo.

El tema que da título a la obra es oscuro y además de tener a Zeta en el Stick y a Gustavo con el E-Bow, lo tiene a Daniel Melero en los teclados y como co-autor de la canción (animal). 1990 es el “tema raro” de la placa, que con una letra preocupada nos trae de vuelta el toque Beatles, de la mano de Aznar con su “Baby Please!”. Soda se transforma en la Gran Bestia ROCK en los primeros acordes de Sueles dejarme solo, el tema se desarrolla denso y pesado, con referencias a Zep, Vox Dei y al cierre abrupto del lado A de Abbey road, luego del ruido blanco de los sintetizadores. Nuevamente la excelente vocalización de Gustavo y su condición de Guitar Hero hacen otro hito en un álbum sin fisuras.

El lado B arrancaba con el Hit Supremo: De música ligera, cantada hasta el hartazgo (1996?) por Soda en casi la totalidad de sus conciertos, primer corte y video (fantástico, con una técnica de sobreimposición de imágenes inédita hasta la época) y hasta parodiada 10 años más tarde por el mismísimo Cerati (“Llamen a Moe”). La estructura estrofa suave sin guitarras, estribillo al palo es una marca de los Smithereens y preanuncia lo que nos traería el petiso Cobain un año mas tarde con Nevermind y Smells like teen spirit.

El pop continúa su curso con Hombre al agua, un relato… acerca de un hombre en el agua. Más allá de la música, con su inconfundible “influencia turca” made in Melero, este tema recuerda a John Lennon, cuando deciá que “Help!” era en realidad un pedido de ayuda hacia él mismo. El tema de Soda cita al de los cuatro de Liverpool (voces que se agitan / help! Help!) y me pregunto si el náufrago llegó a la orilla… parece que sí, ya que la siguiente rola (Hola México!!!) es Entre caníbales. Oda al sexo oral (desopilante Zeta cuando canta “Come e de mi / come la mia carne”). Guitarras acúaticas / acústicas , reversas y un solo digno del legendario Carlos Santana.

Té para 3 acaso la canción más melancólica del rock argentino. La primer canción enteramente acústica de Soda y un Cerati extremadamente íntimo que comienza a despedirse de su padre. Cuando la hizo en el Ultimo Concierto de 1997 y la dedicó (a Juan José Cerati) River aplaudió con piel de gallina (perdón por la redundancia… je).

Canción animal llega a su final con Cae el Sol, hermosa canción de Cerati-Melero en donde no participa Charly Alberti (la bata es electrónica y la programó Gustavo), fue el último corte del disco, ya en 1991 y con el video tomado de una de las 14 presentaciones del disco en el Gran Rex (Record arrebatado a Charly García que tenía 10 y luego superado por Sandro con 25 en 1995, Soledad en 2000 con 40 y Bandana 2 años más tarde con 90). El tema es optimista aunque la pizca agridulce en la lírica se denota al final con ese recitado de corte casi tanguero, justo antes de darle paso al arpegio de Here comes the Sun, otra cita beatle y nuevamente del disco Abbey Road (curiosamente, en la serie de Gran Rex, hicieron un cover rarísimo: la melodía y letra de I want you (She’s so heavy) con la música de The End, ambos del mismo LP de 1969).

Este disco no podía ser presentado en vivo de otra manera más que la desmesura de una gira denominada “La gira Animal” que tuvo fechas en lugares impensados de la Argentina, 14 recitales en el Gran Rex entre junio y julio de 1991 y la apoteósica presentación en la Avenida 9 de Julio el 14 de diciembre de 1991, congregando de manera gratuita a 250.000 personas. Soda estaba en lo más alto de su carrera y era todo (imaginate tener 15 años en ese tiempo…). Y fue hermoso. Nada más queda

Javier Cuenca
De Rosario, Argentina, es seguidor de Soda Stereo desde 1989. Músico y periodista, integró desde 1996 a 2012 la banda Newbery. Colabora en la sección discos y singles de la revista beatle “Glass Onion” y lleva adelante también “El Salón de Man Ray”. Desde 2015 escribe reseñas en Bailando esta maldita canción.