Review: "Ahí vamos", de Gustavo Cerati

Review: “Ahí vamos”, de Gustavo Cerati

Ahí vamos, editado en abril de 2006, fue el intento de Gustavo Cerati de volver al rock and roll de guitarras que sus fans mas radicales añoraban desde los días de Canción animal. Este intento fue un suceso mucho más allá de lo imaginable, convirtiéndose en records de convocatoria y ventas, dejando por sentado que no dependía de su famoso ex grupo para saborear las mieles del exito masivo y a la vez, allanaba el camino para la tan esperada reunión de Soda un año más tarde. Cerati demostró buena ojo para la producción, que recayó en esta oportunidad en Tweety González, responsable del soberbio Aventura de Los 7 Delfines y entre otros, Ultramar, el disco más rocker que haya grabado Man Ray, el otrora grupo de Hilda Lizarazu, en 1997.

Otro ingrediente que hizo de este disco algo sumamente explosivo fue la banda que registró la obra y acto seguido salió de gira a presentarla. Un lujosa formación que combinaba tres cuartos de Fricción y la experiencia de dos aliados de Gustavo algo más jóvenes pero no menos experimentados. Richard Coleman, Fernando Nalé, Leandro Fresco, Fernando Samalea… ¿que más querés? Ah, sí, y Gustavo Cerati.

Al fin sucede abre con aires british entre los rancios Oasis y los refinados Pulp y si, al fin sucede. Guitarrazo puro y al repalo, despejando cualquier amague de “tibieza”. Es el comienzo de un viaje muy divertido. La excepción paradójicamente lo confirma. Un riff arranca desde arriba y nos vuela la sonoridad por el aire. Por Dios, que discazo y solo van dos temas. A continuación el bajo se junta maliciosamente con la batería de Bolsa González (ex Pappo) para Uno entre 1000. Los coros recuerdan un poco a los background vocals de Helter Skelter y es medio heavy (pero no metal). Seguido un tema al menos raro… Caravana reflota el acelerado pulso New Wave del primer disco de Soda. Adiós con letra del vástago mayor Benito Cerati, nos recuerda cierto trío…

El clima semiacústico y relajado de Me quedo aquí, nos lleva de un modo feliz a la mitad del disco. Hay palmas y la letra es una de las mejores que haya escrito el Maestro, junto a la siguiente, Lago en el cielo. Impactante desde el título, este tema, que también fue corte, muestra lo mejor de Cerati como cantante, compositor y guitarrista. En sus versiones en vivo, el tema simplemente te lleva a volar. Luego, cortesía de los niños terribles Richard & Gus suena Dios nos libre, con resabios de Fricción y el Soda circa 1992. Las guitarras son protagonistas absolutas en este tema sobre todo en particular.

Amable como una mañana de junio, Otra piel ofrece a un Gustavo de peluche, enamorado (bah, este pibe siempre estuvo enamorado) y es el complemento ideal para Medium que es oscura al principio con un final más que luminoso, otra de las grandes canciones de Gus, a la altura de algún que otro clásico de Soda. Bomba de tiempo nos da la idea de cuanto le pegaron en ese momento a Cerati grupos como White Stripes, Franz Ferdinand y Arctic Monkeys, el pulso de la batería el riff y los cortes denotan la influencia de esos grupos. Por una razón de “dinámica” (nada que ver con Dynamo) este tema lo eligieron no pocos programas deportivos a la hora del compiladito de goles (¿?)

Crimen es el tema insignia, primer corte y adelanto del disco. Con un recorte digital de pianos, la balada es épica en su construcción y su lírica, en la línea de Corazón delator o El rito. Quienes fueron a Obras (Y los que conseguimos el DVD) tuvimos el placer de escucharla en la voz de Ricardo Mollo. Quienes fueron a “Argentina abraza a Chile” tuvieron la desgracia de sufrirla en la ¿voz? de Andrés Calamaro.
Para cerrar, Jugo de Luna, oda al sexo oral (female variation) con reminiscencias musicales a Cosas imposibles, guitarras acá y allá y la frase “Ahí vamos” al final en fade out.

Javier Cuenca
De Rosario, Argentina, es seguidor de Soda Stereo desde 1989. Músico y periodista, integró desde 1996 a 2012 la banda Newbery. Colabora en la sección discos y singles de la revista beatle “Glass Onion” y lleva adelante también “El Salón de Man Ray”. Desde 2015 escribe reseñas en Bailando esta maldita canción.