Review: "11 Episodios sinfónicos", de Gustavo Cerati

Review: “11 Episodios sinfónicos”, de Gustavo Cerati

El nuevo milenio encontró a Gustavo Cerati en la tarea de hacer trabajos arriesgados echando mano de su fama (cuando por lo general, ocurre exactamente lo contrario). Artista inquieto como pocos, en 2001 le llegó una propuesta de la mano del productor (y fan) Germán Saez. La misma era un recital del ex-Soda pero desde un encare absolutamente diferente, un repertorio de Cerati / Soda Stereo pero con un acompañamiento sinfónico… A nivel mundial, nada nuevo. Björk hizo algo en ese estilo, McCartney lanzó un disco de versiones de cámara de algunos temas solistas (Working classical, de 1999), los perdurables discos de la Electric Light Orchestra y un excelente grupo irlandés llamado The Divine Comedy (capitaneados por el excéntrico Neil Hannon, y de paso recomiendo este grupo) que hace de este estilo algo habitual. Pero aquí nadie lo había hecho. El encargado de llevar las composiciones originales a un plano mal llamado “Clásico”, fue Alejandro Terán, ilustradísimo músico y colaborador de Soda Stereo en su última etapa. Y el proyecto era comenzar con Gus y seguir con otros artistas en un ciclo llamado… pufff… justamente Classic (en la idea original estaban Los Nocheros, Soledad y Memphis, siendo los folkloristas salteños y los bluseros los que pudieron llevarlo a cabo un tiempo más tarde, pero de forma particular, ya sin la producción ejecutiva – $$$- del periodista Guillermo Andino).

El resultado llegó al escenario del coquetísimo Teatro Avenida (un “Mini – Colón”, según Cerati) con un Gustavo caracterizado como el Principito pero de jean (!) para dejar mudos a los afortunados asistentes. Más allá del tratamiento instrumental de Terán, la VOZ de Gustavo Cerati atraviesa el sonido hasta convertirse en un instrumento más.

Canción animal es un comienzo no del todo feliz, ya que está tan sobrecargada que hubiese ido mejor más adentro del repertorio. Innecesariamente grandilocuente, al menos lo que sigue no es para nada… ASFIXIANTE. Bocanada replica en cierto modo a su orginal de 1999 aunque de un modo más exquisito para dar paso al highlight del disco y el concierto: la soberbia, incomparable versión de Corazón delator. La interpretación del solista y la sinfónica erizan la piel y llevan a este temazo hacia un nuevo standar, mucho más allá de lo que denominamos “rock nacional”. Luego llega la gentil calidez de El rito con una notoria participación de los bronces. Un intermezzo de la mano de la dulcísima A merced (lástima que no está cantada) nos guía hacia la aun enigmática y americanísima Raíz. Aquí puede apreciarse el calor de las nobles maderas (flautas, oboes…) que sugieren un lejano aire selvático y sus notas colgando cual lianas desde altísimos árboles de puro sonido.

Si de lujos se trata, en este disco está como invitado Alejandro Franov, quien en Sweet sahumerio, uno de los temas más relegados del trío stereo, se ocupa de pulsar las cuerdas de ese mágico instrumento que es el sitar para crear un clima casi Harrisoniano con esta perla de Dynamo, que en esos años post- Soda Gustavo venía interpretando bastante. La bonita página es Persiana americana y la sinfónica se reduce a un modesto cuarteto de cuerdas (2 violines, viola y violoncello) para un Cerati que también lleva la voz casi a un arrullo, muy parecido al registro usado en ciertos pasajes del disco Amor amarillo.

Una vez más, la sinfónica y su destacado solista se levantan para un pasaje fuerte. Verbo carne muestra por segunda vez ante el público, aunque esta vez realmente en vivo, que nació para ser sinfónica y cuando cuelga sola la voz en “La culpa es de nadie / solo mia”… El final (finale) llega de la mano de 2 clásicos (valga la redundancia) de los queridísimos sifones: Un millón de años luz y Signos. Aplausos para la primera y también para el segundo, aunque si bien parece derrapar por momentos cuando se va de mambo con los crescendos, la salva el theremin impecablemente ejecutado por Seba Schachtel, músico de Las Pelotas y otrora compañero de Terán en La Portuaria…

11 Episodios sinfónicos salió editado sobre el filo del año 2001-2002 y su versión en DVD mucho tiempo después. Es un disco que aun hoy se escucha con ganas y una buena puerta de entrada para quienes quieran conocer el funcionamiento y la dinámica de una orquesta sinfónica. Un detalle: La laptop de Terán en lugar de las partituras.

Javier Cuenca
De Rosario, Argentina, es seguidor de Soda Stereo desde 1989. Músico y periodista, integró desde 1996 a 2012 la banda Newbery. Colabora en la sección discos y singles de la revista beatle “Glass Onion” y lleva adelante también “El Salón de Man Ray”. Desde 2015 escribe reseñas en Bailando esta maldita canción.