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ESPECIAL: A 30 años de Soda Stereo en Viña del Mar

11 febrero, 2017

Hace 3 décadas Soda Stereo conquistaba el escenario de la Quinta Vergara. El Festival de Viña del Mar sería el puntapié inicial para una Sodamanía que inundaría el continente. Aquí un repaso detallado sobre aquellas históricas presentaciones.

EL CONTRATO:

La llegada de Soda Stereo al Festival de Viña del Mar significaba para la banda la posibilidad de consagración en tierras chilenas, y el poder abrir la puerta del resto del continente teniendo en cuenta la trascendencia que tiene el escenario de la Quinta Vergara para las productoras y los empresarios extranjeros.

De la mano de Roberto Cirigliano, jefe de prensa de Soda, y de Alberto Ohanian como productor, las tratativas para poder llevar al grupo al Festival comenzaron en Noviembre de 1986, tras el éxito de la banda en la serie de shows organizados por la bebida FREE en Chile. El grupo tenía pensado con anterioridad viajar a España en Febrero de 1987 para comenzar una campaña de promoción de su último LP Signos, por esas tierras, por lo que el ofrecimiento de tocar en el Festival trastocaba el plan de la banda para el primer semestre de 1987.

Alberto Ohanian decidió entónces postergar la visita del grupo a Europa y enfocarse directamente en la negociación con la organizadora del Festival. Era una posibilidad que no debía dejar pasar.

En un primer momento el grupo pidió 50.000 dólares para firmar el contrato que los ligaría al Festival. La organización no aceptó, por lo que la negociación se fue postergando durante un par de semanas, debiendo continuarlas telefónicamente entre Buenos Aires y Viña. Finalmente, el 23 de Noviembre de 1986, se llegó a un acuerdo. El mismo determinaba que el grupo debía realizar dos presentaciones en el Festival, debiendo ser el primer grupo extranjero en subir al escenario.

Soda Stereo pidió como punto relevante la posibilidad de llevar sus propios equipos de escenario y monitoreo. Ante la imposibilidad, debido a su peso y cantidad, de lograr viajar con los equipos de sonido originales, la productora argentina solicitó que Adrián Taverna fuera el encargado de calibrar las consolas de sonido tanto de la Quinta, como de Televisión Nacional, para la transmisión en vivo que se realizaría del show. Nada debía quedar en manos desconocidas.

El grupo viajaría a Viña del Mar directamente desde Buenos Aires, con un staff de 25 personas, entre las que estaría presente Alfredo Lois, quien sería el encargado de la realización en escenario del show de Soda.

EL ARRIBO:

Soda Stereo aterrizó en Viña del Mar en la noche del 09 de Febrero de 1987. Miles de fanáticas esperaban al grupo en el aeropuerto, lugar que no estaba preparado para albergar a tamaña cantidad de gente. La prensa también esperaba cruzarse con el grupo, y así lograr las primeras palabras de sus integrantes previo al Festival.

El desborde era inminente, y sucedió. Ante la avalancha de gente que se vino contra el grupo, los Soda quedaron acorralados no pudiendo salir del aeropuerto. Era el primer contacto directo con la llamada “Sodamanía”. “¡Por favor, comprendan! En este momento no pueden salir, ¡organicense!”. Los gritos eran de Roberto Cirigliano, jefe de prensa de Soda Stereo, quien se veía desbordado por la cantidad de público presente.

Zeta y Charly lograron salir del aeropuerto sin brindar declaraciones, entre empujones, golpes y gritos. Tras un viaje largo, y con casi 48 horas sin dormir, Zeta estaba sufriendo una baja de presión que le imposibilitaba estar en condiciones para poder sobrellevar ese complicado momento. Gustavo, por su parte, decidió parar por unos minutos para responder algunas, pocas, preguntas de los periodistas. Su humor no era el mejor, la situación había desbordado a todo el staff. “La intención no es incomunicarnos con nuestros fanáticos, pero esto no se soporta. Me parece fantástico que la gente nos quiera tanto, pero a veces se extralimitan“, declaró. Gustavo saldría del aeropuerto con la camisa rota ante la insistencia de las fanáticas.

LA SODAMANIA:

Con el equipaje en mano, y a la espera de la llegada de sus instrumentos, el staff compuesto por 25 personas tomó por completo el tercer piso del Hotel O´Higgins. Gustavo se quedaría en la habitación 332 junto a su novia Belén Edwards (de quien no se separaría en toda la estadía), Zeta en la 334, mientras que Charly coparía la 336 con las revistas de rock norteamericanas que compró en el Aeropuerto de Buenos Aires antes de partir. “Yo disfruto de la soledad, se acompañarme a mí mismo en esos momentos, con todo lo que pasa con las fanáticas no he podido salir de mi habitación, por eso yo prefiero mi lectura y escuchar música en la habitación“, comentaría luego.

Desde que Gustavo, Charly y Zeta llegaron a Chile, reventó la “Sodamanía”. Miles de jovencitas fueron las protagonistas de este fenómeno de gritos, desmayos, lágrimas y cánticos, que se centralizó en las inmediaciones del Hotel O´Higgins, y que finalmente tendría su punto máximo en la Quinta Vergara durante las dos primeras noches del Festival. “Ver gritando a todas esas chicas en las afueras del hotel asusta“, confesaba Gustavo en una entrevista.
Por primera vez los Soda eran testigos de la máxima expresión del significado de “fanatismo”. Resultaron ser prisioneros de su propio éxito, una situación a la que no estaban acostumbrados. Sólo esporádicamente podían salir de sus habitaciones, ya que muchos jóvenes se pasaban horas y horas esperando que ellos salieran para solicitarles un autógrafo o un saludo.

Es lindo tener llegada al público, pero cuando no podés moverte para ningún lado sin que traten de cazarte y destruirte la ropa, sencillamente te molesta“, explicaba Gustavo. “Yo tengo ganas de poder descansar de este asedio, porque así no podés vivir ni un día más“.

CONFLICTO:

Ante la imposibilidad de salir tranquilamente a recorrer la ciudad, los Soda Stereo se encerraron en sí mismos, pasando a tener una rutina netamente hotelera en donde estaban alojados. El único “lujo” que se daban, por ejemplo, era ir a almorzar al salón del hotel, o poder pedir hamburguesas en las habitaciones. Por eso mismo el grupo prefirió no realizar entrevistas ni presentarse en el brindis inaugural del festival realizado por la alcaldesa de Viña del Mar, lo que desató un rechazo de nivel político hacia la banda, quienes terminaron accediendo a ser parte del brindis, llegando una hora más tarde de lo estipulado. La alcaldesa igualmente presentaría una nota de queja ante los medios de prensa.

La prensa aprovechó la decisión de la banda para comenzar una campaña de desprestigio en los medios chilenos, dejando en claro que el grupo no respetaba a sus fanáticas al no estar, siquiera, cinco minutos con ellas saludando en la puerta del hotel. La actitud de la alcaldesa alentaba a seguir adelante con esa campaña.

El grupo decidió entónces aclarar las cosas, y convocar a una conferencia de prensa improvisada en la discoteca del Hotel. La reunión fue pautada para el 10 de Febrero, apenas un día antes del debut en el Festival. “Los quisimos convocar para dejar en claro que tenemos respeto por el público, respetamos a aquellos que quieren vernos en el escenario y se preocupan por lo que somos como músicos“, comenzó Gustavo. Era claro el mensaje, la crítica era para aquellos medios que se centraban simplemente en arruinarlos como personas. “Lo que hacemos en nuestra vida privada es nuestra vida privada, lo que importa es lo que realizamos como artistas“, finalizó.

El grupo fue cuestionado durante la conferencia por algunos medios, quienes remarcaban la negativa que Soda Stereo había tenido a realizar declaraciones desde su llegada. “Nosotros no tenemos mucho para decir, somos nada más que músicos. Todo el resto que se teje alrededor es completamente anexo a nosotros“, contestó Gustavo. Charly no se quedó atrás: “Hay músicos de rock que asumen roles que no les corresponden y se la creen. A nosotros no nos interesa tomar tal rol. Nosotros subimos al escenario y lo único que hacemos es tocar“.

Lo que hacemos en el escenario es lo que comunicamos“, explicaba Zeta. “Ahí es donde sentimos la responsabilidad de hacer las cosas cada vez mejor. No estamos dirigiendo las cosas hacia ningún lugar en especial, simplemente estamos tocando“, recalcó.

El ambiente, tenso en un comienzo, se transformó positivamente durante la charla. El final fue distinto. La sucursal chilena de CBS aprovechó el momento con las cámaras presentes para entregar tres discos de platino por la venta de Soda Stereo, Nada Personal y Signos en el país. La prensa aplaudió.

EL SHOW:

La importancia de debutar en un Festival que abre las puertas del continente no perjudicó la gran calidad impuesta por el grupo sobre el escenario. El set list para aquel 11 de Febrero fue pensado concretamente para el show en la Quinta Vergara, modificando la lista de temas que venía realizando el grupo en la gira desde el año anterior.

Si bien existieron problemas de sonido que preocuparon a los Soda (“En un momento perdí noción de lo que estaba tocando, no me escuchaba ni escuchaba a mis compañeros“, diría Charly Alberti), el grupo concluyó en que la presentación fue un éxito. El público también así lo sintió, y la Antorcha de Plata fue la demostración de la aceptación de las casi 20.000 personas que colmaron la Quinta Vergara.

Por suerte el público es inteligente y no se sumó a las críticas que nos hizo la prensa“, recalcaba Cerati. “No somos falsos. Jamás sonreiremos de manera forzada. Tampoco diremos “realmente se han portado maravilloso” o cualquiera de esos discursos tan falsos, como los que oí anoche en el Festival“, agregaría.

Tenemos un respeto profundo por lo que hacemos y, por ende, por la gente que está a la espera de lo que somos nosotros: músicos. Lo que hacemos en el escenario es lo que realmente importa. La gente lo percibe, y por eso agradecemos la Antorcha. Nadie, jamás, nos enseñará qué tenemos que hacer“, concluía Gustavo.

Tras la presentación del grupo, en aquella primera noche del Festival, los Soda bajaron a la discoteca Tatoo, ubicada en el subsuelo del hotel O´Higgins, para celebrar el éxito obtenido en la Quinta Vergara. La idea incluso era la de tocar algunos temas informalmente, para el público allí presente. Cuando ellos se ubicaron en el centro de la disco para comenzar a tocar se produjo una avalancha de gente hacia el lugar, que se llevó finalmente por delante a Gustavo y a Zeta, junto a los instrumentos de la banda.

El malhumor ganó, y con razón, al staff de Soda Stereo. Gustavo tomó de la mano a su novia Belén y subió directamente a su habitación sin expresar ni una palabra. Zeta y Charly siguieron su camino, también acompañados. Tras aquella avalancha, y ante la desesperación de los asistentes del grupo, resultó dañada la Jackson azul de Gustavo, que finalmente no podría ser utilizada en la segunda presentación que debía dar el grupo al día siguiente.

Sin embargo en la segunda noche del Festival, Soda Stereo repetiría e incluso superaría su primera actuación. Con un sonido practicamente perfecto, a sabiendas de las cosas que querian corregir tras su debut, el grupo volvió a colmar las expectativas de su público. Nuevamente 20.000 personas llenaron las gradas de la Quinta para ver a Soda Stereo por última vez en el Festival de Viña del Mar. “El show fue bueno, nos encantó“, confesaría Gustavo.

Al volver a Buenos Aires, y consultado sobre si había valido la pena actuar en Viña, Cerati sería contundente: “En realidad no sé si valió la pena, salvo para actuar ante esas 20.000 personas. Cuando estuvimos en Noviembre todos los chilenos nos preguntaban si iríamos a Viña del Mar. En ese sentido hay que hacer un censo popular: nosotros fuimos a tocar para chilenos y no para argentinos. La gente va, o mira el show por televisión, y se copa con eso, es algo que no se puede evitar“.

EL POST:

Tras la actuación en Viña, Soda Stereo recibió ofertas y contactos para poder mostrar sus videos en la televisión mexicana y centroamericana. Las dos presentaciones en el Festival repercutieron positivamente en la economía del grupo, siendo contratados para realizar una gira por todo Chile durante el mes de Febrero y Marzo de 1987.

Finalmente Soda Stereo estuvo 23 días tocando en tierras chilenas. 142.000 personas los vieron en vivo, a los que habría que sumar los millones que encendieron sus televisores para ver la transmisión desde la Quinta Vergara.

Durante la estadía del grupo en Chile se vendieron 100.000 cassettes de Nada Personal y Signos, lo que provocó una ganancia mayor a los 136 millones de pesos entre entradas y discos. Todo en un mes, la “Sodamanía” en números.

Nuestra proyección internacional recién está comenzando, y creo que después del Festival de Viña van a conocernos en muchas partes que aún no saben de nuestra música“, decía Zeta. “La recepción que tuvimos en Viña me da más confianza para pensar en que todo irá mejor de ahora en adelante. Nosotros jamás pensamos que el éxito de Soda en Chile era tan grande“.

Finalmente, y con el tiempo, quedó en evidencia que la actuación de Soda Stereo en Viña del Mar fue clave para poder pegar el salto hacia el norte del continente. La explosión de la Sodamanía llegaría claramente a niveles inimaginables.

 

  • / Redacción: Allan Kelly Márquez /
    / Fuentes: Super Rock, Super Soda, Revista Vea, Diario Clarín /