null

| EnRemolinos.com

soda stereo, gustavo cerati, web

Charly Alberti en Revista Minga

21 octubre, 2013

null

Su estudio queda en la provincia de Buenos Aires, más precisamente en Vicente López. Es un espacio por el que cualquier músico estaría dispuesto a hacer cualquier sacrificio en la vida. En la planta baja, el salón de instrumentos y el control. Arriba, en el primer piso, una cómoda sala que nos hizo las veces de recepción para la entrevista.

Del techo cuelga una araña negra, imponente. “La pinté de negro hace unos días”, suelta Charly. No me resulta del todo fácil imaginarlo pincel en mano, subido a una escalera. Me tiento al pensarlo con uno de esos sombreros inmediatos, con forma de barco, hechos con papel de diario, que usan los pintores old school.

¿La pintaste vos solo?. “Sí, ni me hables, manché todo el patio cuando enjuagué los materiales, mirá”. Señala el fondo, y tras el ventanal corredizo, una gran mancha negra sobre el cemento alisado. Allí mismo, cerca del manchón, enfilan unas diez macetas que a la vista de cualquiera podrían contener malvones, pero no. “Son Kiris, el árbol de mas rápido crecimiento del mundo. Compré semillas y las puse a crecer, ahora están hibernando. Quiero ver cómo responden en un clima como el de Buenos Aires. Si a este árbol lo plantás en un lugar como Misiones, crece nueve metros en un año. Es el de mayor absorbencia de CO2 del mundo y puede ser una gran solución al tema del calentamiento global.”

Los Kiris lo demuestran, como también su fundación para el cuidado del planeta, R21: todo en su vida parece estar estrechamente ligado a enigmas ambientales. Todo tiene que ver con ello, tal vez mucho mas desde 2008, cuando conoció a Al Gore, ex vicepresidente norteamericano y Premio Nobel de la Paz. La participación de Charly en la difusión de su mensaje fue clave para generar conciencia sobre climática en Latinoamérica.

¿Cómo conociste a Al Gore?

– Fue mediante un argentino que vive en Estados Unidos, que había estado trabajando con Obama en la campaña hace unos años. En su momento trabajó en el equipo de Gore, e hizo los arreglos de mi viaje a Nashville, a donde fui para presenciar su conferencia: una actualización de información anual para los presidentes de su fundación alrededor del mundo. Fue muy emocionante, toda una revolución.

• Al margen de su sabiduría en materia climática ¿qué aprendiste de él en lo mas personal?

– Siempre digo que el “descubrir” es uno de los momentos mas fascinantes de la vida. Hay que estar dispuestos a descubrir nueva información, nuevas bellezas, nueva música… descubrir que muchas cosas finalmente no son como pudimos haberlas pensado. Admiro la capacidad de adaptación, de cambio. En su momento, a Gore la cabeza le hizo un click, entendió que su posición era privilegiada para comunicar acerca del cambio climático, y tuvo las bolas de ponerse al frente de eso. Muchos cuestionan que haya sido vicepresidente norteamericano, pero quizás en ese momento él no había sentido la necesidad interior de convertirse en un comunicador tan activo como es hoy. Yo no fui ambientalista toda mi vida. Acompañaba y participaba de acciones y spots de tv porque me interesaba, pero en definitiva no pasaba de eso. No llegaba a dimensionar el desastre y la urgencia de lo que está pasando. Hasta que un día entendí el problema y tomé la decisión de hacer algo serio al respecto. Fue el día en que ví la conferencia de Gore.

• Y eras grande ya…

– Fue hace seis años. Un día desperté a la conciencia del conocimiento y entendimiento real del problema y me convertí en un activista, y eso no es solamente disfrazarse de pantera y tirarse abajo de un tractor. Es activar día a día. Es ponerse en movimiento, y hacer algo para que las cosas cambien. Cualquiera puede hacerlo con pequeñas acciones cotidianas. Ir al super con tus bolsas, cuidar el agua o reciclar tu basura ya te convierte en activista, porque sos parte de una solución global que requiere de participación de todos.

• ¿Cuál es la medida más urgente para Argentina?

– ¡Todas! Pero tenemos que abrazar la sustentabilidad y reconocer que las cosas no se solucionan de un día para el otro. Reconstruir el mundo y volverlo sustentable tiene que ver con muchas cosas: si una empresa produce de forma no sustentable y tiene 5.000 empleados, hay que buscar la forma de acompañarla para que cambie su modelo de producción y pueda producir de manera ambiental, social y económicamente sostenible. Lamentablemente, el modelo económico del mundo actual le da valor a cosas ridículas, premia la destrucción del medio ambiente y la desigualdad social. Claro, siempre va a haber un grupo de ricachones mundiales que se va a quejar. Son señores coleccionistas de dinero, que van a protestar porque sus ingresos no van a ser los mismos, pero en realidad no tienen que preocuparse, porque así y todo van a seguir ganando mucho. Esto no se trata de la no-riqueza para algunos, se trata de que todos vivan mejor.

• Hace poco fuiste anfitrión del pabellón de rock en Tecnópolis…

– En realidad fui a hacer un relevamiento del nuevo espacio que armaron, ¡que es impresionante!. El año pasado di una conferencia en una de las carpas y este año vamos a hacer cuatro o cinco antes de fin de año. Ahí mismo Daniel Scioli me llevó a conocer el pabellón musical: pero más que un anfitrión, fui un curioso visitante.

• Justamente, ante tu acercamiento a la gobernación de Buenos Aires, a Al Gore, y por tus amigos cercanos a la política, ¿recibiste críticas, fuiste cuestionado?

– Algunos pocos no entendieron, porque están demasiado metidos en el “blanco o negro”, que es erróneo. Mi mensaje tiene que ver con la sustentabilidad, la protección del ambiente, y con mejorarle la vida al planeta, no solamente a un sector. Mi prédica no tiene partido político, ni sexo, ni religión. Encasillarla en cualquiera de esas expresiones es una bajeza. Algunos son más, y otros son menos sensibles a mis ideas, pero yo tomo esa oportunidad y les hablo, una y otra vez, y de a poco algunos van comenzando a ver. La política es quizás la mayor herramienta para lograr algunos de los cambios necesarios que predico, pero acercarse tiene su precio, y yo estoy totalmente dispuesto a pagarlo si logro cumplir mis objetivos.

• Acerca de esas ideas: hace un tiempo posteaste una nota acerca de la “Tercera posición” peronista, y otra con un mensaje ambiental de Perón a los Pueblos y Gobiernos del Mundo, que dio en Madrid, en 1972. ¿Qué influencia tiene el peronismo en tu vida?

– Mi papá era íntimo amigo de Cámpora, y mi casa familiar estaba llena de fotos de ellos juntos. Cuando asumió la presidencia, en mi familia hubo una revolución. Pero mi mamá era radical. No nací en una casa peronista, nací en una casa donde se discutían pensamientos políticos diferentes. Yo no soy absolutista, y a Perón fui descubriéndolo solo. A medida que lo fui leyendo, fui entendiendo que mi ideología está muy cerca de la suya. La Tercera Posición es genial, y no es ni más ni menos que decirle NO a los imperios, sea el capitalista, o el comunista. Los latinoamericanos tendríamos que luchar por ella. Desde mi lugar puedo decir que soy peronista, pero hoy mis pensamientos me llevaron a otro lugar. Al “sustentabilismo”. Estamos en el siglo 21 y muchas de las recetas políticas que aún se aplican quedaron obsoletas. Ya no podemos hablar de izquierda o derecha: la línea que divide es la de la sustentabilidad. Cuando trazás esa raya, te das cuenta de quién es un hijo de puta, quién piensa en los demás, quién piensa en el futuro, y quién solo en el hoy.

• ¿Qué sentís cuando vas a dar conferencias a Zárate, ciudad natal de tu papá?

– Emoción. Si bien yo no nací ahí, como creen algunos, me siento zarateño; fui toda mi infancia a visitar a mis abuelos, y tengo muy presentes las historias de vida de mi viejo, que era de una familia muy humilde, y siempre amó esa tierra.

• ¿Estás desarrollando tu propia cerveza? ¿Es sustentable?

– Sí, tengo amigos cerveceros en Bariloche, ciudad que está por convertirse en la capital nacional de la cerveza. Uno de ellos, Bruno Ferrari, es uno de los mejores maestros cerveceros que hay hoy en Argentina. Me gusta la cerveza, me gusta divertirme con mis amigos, me encantó moldear el producto a través de bacterias, de tiempos, cocinar… Me gusta el proceso, pero también lo veo como una posible fuente de financiamiento para R21. Tengo muchos problemas para costear la fundación y generar un producto desde lo personal (porque como fundación no puedo vender nada) podría darme ingresos para bancar algunas acciones. Así, hace un tiempo nos pusimos a trabajar en busca de la rubia perfecta. ¡Es muy divertido! Estamos a punto de encontrar la fórmula definitiva, y antes de fin de año espero hacer el lanzamiento.

• ¿Qué te pasa con la Patagonia que te tira tanto?

– Sin lugar a dudas, es uno de los lugares mas mágicos del mundo. Geográficamente es espectacular, y yo amo la vida de montaña. Cada vez estoy mas despojado de un montón de cosas, me siento alejado de cuestiones propias de la ciudad. Lo que mas me conecta con la Patagonia es la gente. Allá, en general, todos hablar de pasiones: pasión por el deporte, por escalar, por la pesca, por la protección de la naturaleza, etc. La gente vive en el sur por pasión, se come el frío extremo porque ama ese entorno; sino estarían calentitos en su casa de alguna gran ciudad.

• ¿Qué pasa con Mole, sigue siendo una banda?

– Mole… bien, gracias (risas). Vamos lento, pero seguros. Antes de fin de año estaremos sí o sí sobre un escenario. El tema es que hoy mi tiempo está mas focalizado en hacer rodar R21. Hace un año y medio que tenemos seis temas casi terminados. Las ganas de subir a un escenario me están matando, quiero hacerlo cuanto antes. El tema es cómo, dónde. ¿Qué hacemos con los temas? ¿Cómo los distribuimos? Por otro lado, la industria cambió drásticamente. Hoy la gente nos roba la música y nos impide vivir de lo que hacemos, porque cuando alguien baja un tema, no está perjudicando a la discográfica, sino al artista. Antes, mas del 50% de los ingresos del músico provenían de los discos, y muchos creen que con tocar en vivo lo compensamos. Salvo en el caso de las grandes bandas ya establecidas, eso es mentira. En este sistema perverso, los dueños de bares y festivales, que saben que el músico necesita tocar, se aprovechan y le pagan poco y nada. El fantástico mundo de la música tiene como mayor perdedor a los músicos. Quienes ganan son las compañías que fabrican los reproductores de MP3, los productores de eventos que basurean artistas, el público que no paga por la música, y el que pierde es el que crea la magia.

• Hace un par de meses, en las primeras horas de abierta la página oficial de Soda Stereo que creaste en Facebook, se dispararon 1.500.000 de likes, y a partir de allí comenzaste a subir fotos inéditas y videos de la banda, ¿sentís que eso te acerca a Gustavo?

– Eso me acerca a Soda, y por ende a Gus. Hubo un destrabe mental dentro de mí, que tuvo que ver con varias cosas, entre ellas lo que le está pasando a él y la necesidad de estar mas cerca. Soda se gestó de a tres, a pesar de lo que algunos creen. Contábamos con un tipo tremendamente talentoso como Gustavo, pero no la hizo solo, y ninguno la hubiera podido hacer por su lado. Pero ese espíritu de Soda, que estuvo presente del primer al último día, se estaba diluyendo. Por eso, hace unos meses, con Zeta decidimos lanzar los espacios oficiales de la banda en la red. Durante mucho tiempo, nosotros negamos Soda Stereo. “Lo mío es mejor, y esta segunda etapa de mi vida es mejor”, decíamos. ¡Fuck, mentira! ¡Soda fue una de las cosas mas grandiosas que nos sucedieron! Todo este sinceramiento se produjo en la gira de 2007. En algún momento Gus dijo “no luchemos mas con nuestros demonios” y reiteró una frase de Paul McCartney, que dice: “por más que no lo queramos, siempre seremos un Beatle”. En este caso, un “Soda”, y hay que hacerse cargo. Muchos chicos me escriben “Charly, tengo once años y soy fan de Soda a muerte…”. Hay generaciones que están entrando a la banda y hasta ahora no tenían de dónde agarrarse. Junto a Zeta intentamos mantener viva la historia. En lo personal, por momentos no me banco lo que está pasando con Gustavo (NdeR: se le llenan los ojos de lágrimas, se pone colorado). Por momentos me pongo muy mal, como ahora, porque es un tema que me hace mucho daño. Ya se hizo muy largo, y todas las opciones que pienso acerca de su estadio actual… todas son dolorosas.

• ¿Estás en contacto con su familia?

– Sí, no es un contacto de todos los días, pero su familia sabe quién soy y lo que siento, sabe que yo estoy, me consideran un hijo mas, y yo los considero mi familia, mucho más hoy, que mi mamá y mi papá ya fallecieron. En la vida uno se aferra a las familias inmediatas, y con la de Gustavo es así, no nos hace falta estar físicamente para estar juntos. A él lo pienso todos los días. Me preocupo por él y me informo a través de los suyos. Hace poco estuve por ir a verlo, pero sabiendo lo que me pasa me aconsejaron que lo piense muy buen, por el daño que me puede hacer. Lo voy a hacer en breve, solo tengo que tomar coraje. Ya todos saben cómo estoy con el tema. Lagrimeo, me pongo triste, y hay días que digo “¡la puta que los parió, cómo puede haber pasado esto!”, y me dan ganas de pegarle dos cachetazos para que despierte. Me da mucha bronca, me desespera no saber si hay alguien consciente dentro de un cuerpo que no se puede mover. Y nadie me dice si eso es posible o imposible. Eso es una pesadilla para mí, me hace sufrir muchísimo.

• ¿Tenés esperanzas?

– Siempre tengo esperanzas. Pero se está haciendo muy largo para todos: su familia, sus amigos, los fans, y principalmente para él… él no merece esto.

/ Revista Minga /