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“Nos cambiaron la vida”. De esta forma Daniel Kon pone en marcha el prólogo del libro que acompaña la edición de Caja Negra, el box set de Soda Stereo, primero en la historia del grupo. El manager del trío, en un texto que refleja su acercamiento a la banda (desde aquellos años cubriendo las giras por el exterior para distintos medios gráficos, hasta la actualidad y su rol como representante máximo del grupo) define a Soda Stereo como “la perfección”. Pero también como “la euforia”. “Soda era, y es, el profesionalismo más obsesivo, pero también la locura creativa. Soda era, en un solo grupo, lo mejor y lo más intenso“.

La idea de llevar adelante este box set, comenta Kon, surge en México. “Los conocí en el lobby de un hotel en México cuyo nombre no recuerdo. Justo en México, que fue uno de los primeros países en tener la iniciativa de preparar esta caja con los discos de estudio de Soda en vinilo“, rememora. “Es como cerrar un círculo perfecto“.

Caja Negra reúne entonces todos los discos de estudio de la banda editados hace un par de años en formato vinilo. Es así que Soda Stereo, Nada Personal, Signos, Doble Vida, Canción Animal, Dynamo y Sueño Stereo, conforman la caja que sumerge al trío en un nuevo terreno de ediciones que no había explorado aún: la de los box sets.

Dejando de lado la dudosa calidad y procedencia del sonido de estas reediciones lanzadas por Sony Music a partir de 2015 (de la cual ya nos hemos explayado en más de una ocasión), cabe mencionar algunas diferencias, aunque pequeñas, respecto de las actuales. Sobretodo a nivel de diseño. Apuntando más que nada al ojo clínico del coleccionista promedio.

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Los discos lanzados durante 2015 en Argentina fueron fabricados en la República Checa. De hecho, si uno observa el arte de cada una de las contratapas de aquellas ediciones, podrá leer la leyenda con el país de procedencia debajo del logo de la compañía. En este caso no. Los discos son los primeros en fabricarse en tierra argentina.

Manteniendo el arte original de cada uno de los discos, se podría destacar que la calidad de impresión en las tapas (y contratapas) es quizás superior a las del año 2015, percibiendo en comparación un mejor color, más natural y representativo de las ediciones originales, que aquella primera tanda de vinilos reeditados. Las etiquetas centrales de los discos son exactamente iguales.

Seguramente el lado negativo siga siendo (entre otras cosas) el referente a los sobres internos, que mantienen su mala calidad de impresión (exceptuando Canción Animal y Dynamo) y su floja calidad de plegado en los bordes. Es inentendible como en pleno 2017 no se tengan en cuenta este tipo de detalles, donde el sobre interno parece pegado con cola vinílica de mala calidad, sin al menos tener el cuidado de que no se note. Podríamos incluso ahondar en la calidad de recorte de cada sobre (donde por ejemplo el lado superior es más corto que el inferior, como si la cuchilla hubiera cortado en diagonal el borde), pero lo dejaremos para otro momento.

En muchos casos, aunque la empresa diga lo contrario, los artes internos parecen scanneados de un CD. Y eso se nota en la calidad de impresión, y en la falta de detalles que, en las ediciones originales, hacían la diferencia en calidad. Queda claro que con el lanzamiento de este box set Sony Music no buscó solucionar esos problemas, que se arrastran desde 2015. Como frutilla de la torta: Signos sigue sin representar la edición gatefold original.

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Con respecto a la presentación del producto, es sin dudas el punto más destacado. La caja en sí, diseñada por Alejandro Ros, cuenta con el último logo de la banda (el famoso ADOSTEREO del año 2007) impreso en relieve, jugando con el rediseño realizado para el Soda Cirque en este año. Sin dudas se trata de un logo hermoso, acorde a las expectativas de presentación de un producto de este valor.

La caja, de cartón duro, y color negro, es de excelente calidad. Adentro, cada vinilo viene sellado por separado, lo que también es de destacar. El libro contiene 40 páginas a color, en papel satinado, y con la misma medida de ancho y largo que un vinilo. El diseño interno del libro tiene muchas similitudes con la colección TODO SODA lanzada por Sony Music y La Nación en el año 2012. Igualmente no deja de ser excelente.

Además del prólogo escrito por Daniel Kon, se dedican 4 páginas a relatar la historia de cada una de las grabaciones de los discos de Soda Stereo. Adjuntando además fotos de prensa de cada uno de ellos, así como detalles que ubican en tiempo y espacio la época en que fue lanzado cada trabajo discográfico (por ejemplo una lista, año a año, de los discos editados al mismo tiempo en el resto del mundo). Quizás el error más importante tiene que ver con el año en el que, según este libro, se editó Canción Animal: 1989. Nuevamente resulta inentendible como esos detalles, tan grandes como el año de edición de uno de los discos de la banda, se pueden pasar por alto.

El diseño del libro es muy atractivo, con mucho color. La historia, relatada por Marcelo Fernández Bitar, no aporta nada nuevo a lo ya conocido. Sino que rejunta los viejos datos de siempre, ideal para aquellos que recién se sumergen en el mundo Soda Stereo. Respecto de las fotos: lo mismo. Salvo dos o tres excepciones, de las más de 50 fotos que aparecen, ninguna es inédita. Debemos mencionar, lamentablemente, el error de colocar una imagen del año 1988 en la etapa de Canción Animal. Otro detalle que sólo un fanático de la banda puede observar. No así el público en general que quizás vea en este producto la oportunidad de obtener de un sólo tirón la reedición en vinilo de la discografía de la banda más importante de Latinoamérica.

En definitiva Caja Negra es un producto de calidad, con errores. Pero que deja en claro que, de haber voluntad, se podría editar un box set acorde a los de las grandes bandas mundiales. De la mano de Daniel Kon y Fernando Travi (más Sony Music), Soda Stereo tiene en este 2017 su primer acercamiento a este tipo de productos, y es de celebrar. Queda en cada uno de los seguidores del trío repensar si el precio pedido por este box set se ajusta o no a sus expectativas.

/ Allan Kelly Márquez – EnRemolinos.com /
/ Fotos: SS_NowPlaying /

10 años desde aquella burbuja en el tiempo, que significó ver al trío nuevamente sobre los escenarios, tuvieron que pasar para poder escuchar lo “nuevo” de Soda Stereo. Una década transcurrió desde esas versiones en vivo, editadas luego en el 2008 en el disco doble sobre la Gira Me Verás Volver, para que Soda Stereo volviera a sonar en nuestros oídos con una nueva experiencia.

Tiempo suficiente como para que se transforme en una mochila, tanto para Zeta Bosio, como para Charly Alberti, al intentar presentar un nuevo sonido, basado en las viejas cintas y pistas de los clásicos de la banda. El ambiguo juego de que lo conocido suene a nuevo, para no repetir fórmulas. A eso es indispensable sumarle un método de trabajo desconocido para ellos: Gustavo, pieza fundamental del triángulo Soda Stereo, no está presente en este nuevo proyecto. O lo está, quizás, más que nunca.

El propio Alberti lo confesó: “Quizás el principal aspecto para nosotros dos fue el desafío de poder hacer esto entendiendo la situación en la que comenzó. Y afrontándolo con entereza, diciendo “bueno, ok, tenemos que sacar esto adelante”, entendiendo que Gustavo ya no está“. Está claro, la lupa se apoya directamente en el trabajo de ambos Soda, e inevitablemente se compara con la historia de la banda, de la mano de Cerati.

Para poder escuchar, sin prejuzgar, la banda de sonido de Sép7imo Día (lanzada en CD y Vinilo en el día jueves) es necesario partir de la base de que, justamente, se trata de una banda de sonido para un espectáculo circense. Un show que recrea la historia y el legado de la banda, indefectiblemente debe manejarse con los temas originales del grupo. Es impensado pretender que Soda Stereo lance un nuevo trabajo, totalmente inédito, cuando el circo rodea justamente los clásicos del trío.

En tal sentido, Sép7imo Día otorga a los seguidores de la banda una vuelta de tuerca en los temas ya editados anteriormente. Sin descansarse en lo conocido, Zeta Bosio y Charly Alberti (con la mano de Adrián Taverna) lograron relanzar cada una de las canciones a un nuevo sonido, revitalizando cada pieza como un trabajo único, como si Soda Stereo estuviera vigente actualmente. Que de hecho lo está, y queda bien claro con la expectativa del público.

Es así que nos podemos encontrar, por ejemplo, con De Música Ligera y una intro extensa, con la voz clara y pura de Gustavo Cerati, llevando a otro nivel al clásico más masivo y reconocido de Soda Stereo. Si bien no está especificado en la ficha del disco, el oído nos permite imaginar que existe al menos la grabación completa de los ensayos previos a Canción Animal, o quizás los tapes del trabajo en los Criteria Studios, de donde se debe haber extraído la intro utilizada para esta nueva versión. Da pie entonces a soñar con que, en algún momento lejano, eso se pueda transformar en un disco inédito de la banda.

Otro de los puntos más altos de este nuevo trabajo, es la remezcla de Hombre al Agua. Uno de los temas perfectos de Soda Stereo, clásico para los set list de sus recitales, giró hacia otra dimensión en este 2017. Una introducción potente (con los coros vibrantes, dignos del LP Canción Animal) y la base Bosio-Alberti que sobresalen durante todo el track, conjugan perfectamente con la voz inigualable de Cerati. De no llamarse “Sép7imo Día”, claramente el corte de difusión de esta banda de sonido debería haber sido Hombre al Agua. Por otra parte, la secuencia de Primavera 0, con guiños a Ameba, Claroscuro y Toma la Ruta, es otro de los puntos altos de este disco.

La belleza de En Remolinos, la vitalidad de Terapia de Amor Intensiva, e incluso la simpleza de temas como Prófugos y Persiana Americana, en sus nuevas versiones, componen un trabajo digno de aplaudir. Como siempre, los matices y gustos personales juegan su propio juego. Quizás las menos logradas sean las versiones remezcladas de los temas interpretados en vivo (como En la ciudad de la furia) o los mixes. El extendido Pic nic en el 4to B / Te hacen falta vitaminas / Mi novia tiene bíceps, es un claro ejemplo de lo que una “banda de sonido refiere”. Los cortes entre los temas, si bien fueron editados conjuntamente, se notan claramente. Sin embargo cabe mencionar, y tener en cuenta a la hora de criticar, que se trata justamente de una mezcla para un show circense, realizado en vivo (aunque sea obvio). Quizás dichos mixes no sean específicos para escuchar a todo volúmen en la casa, sino que permiten continuar con el patrón en común del espectáculo, y cada uno de los actos que lo componen.

Mas allá de algunos puntos flacos (inevitable la mención a Mi novia tiene bíceps y una edición que no convence), estamos frente a un trabajo de nivel, que no desentona con lo que Soda Stereo significa y con lo que ese nombre trae consigo. El peso de llamarse así, y el peso de tener que presentar un disco sin la presencia laboral de Gustavo Cerati, es crudo. Pero Zeta Bosio y Charly Alberti salen bien parados de esta nueva movida.

Difícil es lograr para cualquier grupo un tema exitoso, un hit inolvidable. Pero si a eso le agregamos la necesidad de darle una vuelta de tuerca más a ese hit, más de 20 años después y hacerlo sonar “diferente” pero tan igual, sin que pierda su esencia, la cuestión es más destacable aún. Eso, que escrito suena sencillo, es lo más resaltable de este proyecto: Soda Stereo, como manda su historia, dió un paso más, siempre hacia adelante.

Es necesario comprender que Soda Stereo sigue andando, esté o no Gustavo Cerati (quien fuera el motor en su momento). Soda Stereo va más allá de sus integrantes, ya es parte de la rica historia del rock en el continente. Es parte de la gente, de la esencia de cada uno de los seguidores, es “parte de todos” como cantaba el maestro. Que se sigan editando cosas bajo su nombre, no es más que el reflejo de esa vigencia.

Criticar que se realice un espectáculo con el Cirque du Soleil, criticar que se editen y remezclen las pistas de los clásicos de la banda, no tiene fundamento. La ausencia de Gustavo Cerati no hace más que fomentar la sed de Soda Stereo que tiene el público hoy en día, y elevar aún más la calidad de su trabajo. Redescubrir nuevos giros, sonidos, y efectos en las pistas utilizadas para este show, agranda mucho más el legado de la banda, y sobretodo de Cerati.

No se le falta el respeto a Soda Stereo y a Gustavo. Al contrario, se lo revitaliza, se lo pone en el tapete nuevamente, sobretodo para toda esa generación que jamás pudo ver al grupo en vivo, siquiera en su regreso de 2007. La banda no quedó estancada en su historia, la banda sigue evolucionando. Y ese es el mejor homenaje. Tanto Zeta Bosio como Charly Alberti conocen de primera mano cómo era el trabajo de Cerati, así como sus gustos, por lo que en este caso nos permitimos señalar que valió la espera. 10 años sin escuchar nada nuevo de Soda Stereo, valieron claramente la pena.

En definitiva Soda Stereo logró reconvertirse, aún a costa de lo ya conocido. Este disco suena nuevo, suena vigente, suena actual. Suena a Soda Stereo versión 2017, y eso es lo que llena el alma.

/ Allan Kelly Márquez – EnRemolinos.com /

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