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10 años desde aquella burbuja en el tiempo, que significó ver al trío nuevamente sobre los escenarios, tuvieron que pasar para poder escuchar lo “nuevo” de Soda Stereo. Una década transcurrió desde esas versiones en vivo, editadas luego en el 2008 en el disco doble sobre la Gira Me Verás Volver, para que Soda Stereo volviera a sonar en nuestros oídos con una nueva experiencia.

Tiempo suficiente como para que se transforme en una mochila, tanto para Zeta Bosio, como para Charly Alberti, al intentar presentar un nuevo sonido, basado en las viejas cintas y pistas de los clásicos de la banda. El ambiguo juego de que lo conocido suene a nuevo, para no repetir fórmulas. A eso es indispensable sumarle un método de trabajo desconocido para ellos: Gustavo, pieza fundamental del triángulo Soda Stereo, no está presente en este nuevo proyecto. O lo está, quizás, más que nunca.

El propio Alberti lo confesó: “Quizás el principal aspecto para nosotros dos fue el desafío de poder hacer esto entendiendo la situación en la que comenzó. Y afrontándolo con entereza, diciendo “bueno, ok, tenemos que sacar esto adelante”, entendiendo que Gustavo ya no está“. Está claro, la lupa se apoya directamente en el trabajo de ambos Soda, e inevitablemente se compara con la historia de la banda, de la mano de Cerati.

Para poder escuchar, sin prejuzgar, la banda de sonido de Sép7imo Día (lanzada en CD y Vinilo en el día jueves) es necesario partir de la base de que, justamente, se trata de una banda de sonido para un espectáculo circense. Un show que recrea la historia y el legado de la banda, indefectiblemente debe manejarse con los temas originales del grupo. Es impensado pretender que Soda Stereo lance un nuevo trabajo, totalmente inédito, cuando el circo rodea justamente los clásicos del trío.

En tal sentido, Sép7imo Día otorga a los seguidores de la banda una vuelta de tuerca en los temas ya editados anteriormente. Sin descansarse en lo conocido, Zeta Bosio y Charly Alberti (con la mano de Adrián Taverna) lograron relanzar cada una de las canciones a un nuevo sonido, revitalizando cada pieza como un trabajo único, como si Soda Stereo estuviera vigente actualmente. Que de hecho lo está, y queda bien claro con la expectativa del público.

Es así que nos podemos encontrar, por ejemplo, con De Música Ligera y una intro extensa, con la voz clara y pura de Gustavo Cerati, llevando a otro nivel al clásico más masivo y reconocido de Soda Stereo. Si bien no está especificado en la ficha del disco, el oído nos permite imaginar que existe al menos la grabación completa de los ensayos previos a Canción Animal, o quizás los tapes del trabajo en los Criteria Studios, de donde se debe haber extraído la intro utilizada para esta nueva versión. Da pie entonces a soñar con que, en algún momento lejano, eso se pueda transformar en un disco inédito de la banda.

Otro de los puntos más altos de este nuevo trabajo, es la remezcla de Hombre al Agua. Uno de los temas perfectos de Soda Stereo, clásico para los set list de sus recitales, giró hacia otra dimensión en este 2017. Una introducción potente (con los coros vibrantes, dignos del LP Canción Animal) y la base Bosio-Alberti que sobresalen durante todo el track, conjugan perfectamente con la voz inigualable de Cerati. De no llamarse “Sép7imo Día”, claramente el corte de difusión de esta banda de sonido debería haber sido Hombre al Agua. Por otra parte, la secuencia de Primavera 0, con guiños a Ameba, Claroscuro y Toma la Ruta, es otro de los puntos altos de este disco.

La belleza de En Remolinos, la vitalidad de Terapia de Amor Intensiva, e incluso la simpleza de temas como Prófugos y Persiana Americana, en sus nuevas versiones, componen un trabajo digno de aplaudir. Como siempre, los matices y gustos personales juegan su propio juego. Quizás las menos logradas sean las versiones remezcladas de los temas interpretados en vivo (como En la ciudad de la furia) o los mixes. El extendido Pic nic en el 4to B / Te hacen falta vitaminas / Mi novia tiene bíceps, es un claro ejemplo de lo que una “banda de sonido refiere”. Los cortes entre los temas, si bien fueron editados conjuntamente, se notan claramente. Sin embargo cabe mencionar, y tener en cuenta a la hora de criticar, que se trata justamente de una mezcla para un show circense, realizado en vivo (aunque sea obvio). Quizás dichos mixes no sean específicos para escuchar a todo volúmen en la casa, sino que permiten continuar con el patrón en común del espectáculo, y cada uno de los actos que lo componen.

Mas allá de algunos puntos flacos (inevitable la mención a Mi novia tiene bíceps y una edición que no convence), estamos frente a un trabajo de nivel, que no desentona con lo que Soda Stereo significa y con lo que ese nombre trae consigo. El peso de llamarse así, y el peso de tener que presentar un disco sin la presencia laboral de Gustavo Cerati, es crudo. Pero Zeta Bosio y Charly Alberti salen bien parados de esta nueva movida.

Difícil es lograr para cualquier grupo un tema exitoso, un hit inolvidable. Pero si a eso le agregamos la necesidad de darle una vuelta de tuerca más a ese hit, más de 20 años después y hacerlo sonar “diferente” pero tan igual, sin que pierda su esencia, la cuestión es más destacable aún. Eso, que escrito suena sencillo, es lo más resaltable de este proyecto: Soda Stereo, como manda su historia, dió un paso más, siempre hacia adelante.

Es necesario comprender que Soda Stereo sigue andando, esté o no Gustavo Cerati (quien fuera el motor en su momento). Soda Stereo va más allá de sus integrantes, ya es parte de la rica historia del rock en el continente. Es parte de la gente, de la esencia de cada uno de los seguidores, es “parte de todos” como cantaba el maestro. Que se sigan editando cosas bajo su nombre, no es más que el reflejo de esa vigencia.

Criticar que se realice un espectáculo con el Cirque du Soleil, criticar que se editen y remezclen las pistas de los clásicos de la banda, no tiene fundamento. La ausencia de Gustavo Cerati no hace más que fomentar la sed de Soda Stereo que tiene el público hoy en día, y elevar aún más la calidad de su trabajo. Redescubrir nuevos giros, sonidos, y efectos en las pistas utilizadas para este show, agranda mucho más el legado de la banda, y sobretodo de Cerati.

No se le falta el respeto a Soda Stereo y a Gustavo. Al contrario, se lo revitaliza, se lo pone en el tapete nuevamente, sobretodo para toda esa generación que jamás pudo ver al grupo en vivo, siquiera en su regreso de 2007. La banda no quedó estancada en su historia, la banda sigue evolucionando. Y ese es el mejor homenaje. Tanto Zeta Bosio como Charly Alberti conocen de primera mano cómo era el trabajo de Cerati, así como sus gustos, por lo que en este caso nos permitimos señalar que valió la espera. 10 años sin escuchar nada nuevo de Soda Stereo, valieron claramente la pena.

En definitiva Soda Stereo logró reconvertirse, aún a costa de lo ya conocido. Este disco suena nuevo, suena vigente, suena actual. Suena a Soda Stereo versión 2017, y eso es lo que llena el alma.

/ Allan Kelly Márquez – EnRemolinos.com /

En la noche de ayer el Luna Park fue testigo de la vuelta a los primeros planos de Soda Stereo, esta vez de la mano del Cirque Du Soleil, y el espectáculo Sép7imo Día. Una noche inolvidable, marcada claramente por la nostalgia entre el pasado, y la tecnología y dedicación de un circo sin precedentes en la escena musical latina.

Zeta Bosio, consultado por los medios minutos antes del comienzo del show, recalcó que Sép7imo Día “tiene mucha emoción. Creo que vamos a poder ver a Soda como nunca la habíamos visto antes, sobretodo vamos a poder escucharlo con los ojos“. Gustavo Cerati mencionó en algún momento la necesidad de que Soda Stereo se reinventara disco a disco, proyecto a proyecto, buscando sorprender, dar un paso más. Tras aquella vuelta en el 2007, quizás lo único que podía llevar a Soda Stereo a esta década que estamos viviendo, era un espectáculo de tal magnitud.

Gustavo está en todos los temas, esto es un homenaje. Es un homenaje a Soda y por ende a Gustavo, que es el que extrañamos todos. Seguramente él estaría muy orgulloso de Sép7imo Día porque tiene que ver muchísimo con el espíritu de lo que siempre hicimos, que es apostar a cosas nuevas, apostar a más. Y este show creo que es el zoom de todo eso“, concluyó Zeta.

Para Charly Alberti el proceso de gestación de este espectáculo marcó un desafío personal, desafío que compartió con Zeta. “Entendemos que esto es importante en todos los aspectos, quizás el principal para nosotros dos fue el desafío de poder hacer esto entendiendo la situación en la que comenzó. Y afrontando esto con entereza, diciendo “bueno, ok, tenemos que sacar esto adelante”, entendiendo que Gustavo ya no está“.

El volver a entrar a un estudio a trabajar con temas de la banda que formaron hace más de 30 años, pero ya sin la presencia de Gustavo Cerati, marcaba un reto y una nueva manera de trabajar desconocida para ambos Soda. “Nos sirvió el proceso para acostumbrarnos, o entender realmente que lo había pasado con Gustavo era una realidad, y tomar eso, convertirlo en energía y hacer lo que hicimos, que es una gran obra musical“. No en vano el estudio elegido fue Unísono, el de Gustavo.

Para la noche de ayer, Charly se encontró emocionado. “Es un gran día“, confesó. “Después de tanto tiempo de trabajo la verdad que tenemos muchas sensaciones desde el primer día que empezamos con Zeta. Un proceso largo, y creemos que hemos hecho algo hermoso, tanto nosotros como la gente del circo, y la gente va a poder comprobarlo y validarlo. Es un show alucinante“.

Fue un proceso de aprendizaje, donde nosotros pudimos aprender a ver la musica en 360 grados y a poder plasmar de la forma más fiel lo que es nuestra historia musical, dándole al circo lo que necesitaba, con todas las necesidades de tiempo y duración para cada uno de los actos, sin desvirtuar lo que fue cada tema de Soda“, finalizó.

En definitiva se trató de una noche histórica. Quizás varios de los fanáticos de la banda miran con recelo este nuevo proyecto, sin embargo nadie puede negar que Soda Stereo está nuevamente dando que hablar, como su historia lo manda. 70 funciones son las que espera Buenos Aires para llenarse de soda en las venas. Luego comenzará un tour internacional (breve escala en la ciudad de Córdoba) que recorrerá los principales países que fueron parte de la Sodamanía en las viejas épocas.

/ EnRemolinos.com /

En julio del año pasado se develó el nombre del espectáculo que poco después empezaría a causar revuelo en Argentina, pero que venía tomando forma en silencio y entre países hacía ya tres años. Días después se ponían en venta las entradas, y aunque los organizadores confiaban en que su apuesta era segura y exitosa, no imaginaban que terminarían haciendo más de 70 funciones solamente en Buenos Aires.

Este jueves 9 lo que hasta ahora ha sido un sueño en desarrollo, finalmente se concretará. Este jueves, 35 personas saldrán a escena ante una multitud que estará colmando las localidades del Luna Park, para inaugurar formalmente Sép7imo día – No descansaré, el espectáculo que el Cirque du Soleil desarrolló en base a la historia de Soda Stereo, una banda que por estos días se siente muy viva.

Daniel Kon, mánager de Soda y mentor de este proyecto, atiende la llamada de El País en plena cuenta regresiva para el estreno. A su alrededor es todo ruido; llegó hace un rato a un Luna Park que no para de vibrar a un ritmo intenso, palpitando lo que pasa y lo que está por venir.

Estos días han sido muy intensos“, comenta Kon tratando de imponer su voz sobre un murmullo inevitable. Dice que en los pasillos hay gente hablando todo el tiempo en distintos idiomas: francés, español, inglés, japonés… Dice también, y ya parece acostumbrado, que es normal escuchar a algún ruso cantando el estribillo de “Té para tres”, poniéndole un acento bien porteño a la palabra “llorabas” porque en la mayoría de los casos este es el primer contacto más cercano que tienen con el español.

El Luna Park se convirtió en el centro de la actividad desde principios de enero. Hasta ese entonces se había trabajado básicamente en diagramar la infraestructura, mientras que el entrenamiento físico y actoral de los acróbatas se desarrollaba en Tecnópolis, una suerte de ciudad tecnológica donde se montan muestras a gran escala de distintos temas. Ahora, casi 200 personas de 14 nacionalidades diferentes pasan a diario por la esquina de Corrientes y Bouchard. “Es una verdadera Torre de Babel”, comenta Kon. “Cada uno debe soñar con la canción del acto que hace“.

El método de trabajo que tiene el Cirque es impresionante. Es como un rompecabezas gigante de esos que cuando ves la caja decís: ¿para qué voy a armar esto?“, cuenta Kon, antes de tratar de poner en palabras lo que vienen siendo estos últimos días de cara a un estreno que causó sensación. Hasta ahora hay 72 funciones programadas (se extienden hasta el 14 de mayo) y prácticamente para la mitad las entradas están agotadas. La sodamanía volvió, así lo sienten los involucrados, y luego se extenderá a Córdoba, Lima, Santiago de Chile, Bogotá y cerrará el año en México, donde todavía no hay fechas definidas. A Montevideo llegaría el año que viene (el Cirque vendrá este año pero con otro espectáculo, Amaluna).

Acá empiezan todos los días pieza por pieza con un schedule muy definido y son súper minuciosos en eso. A tal hora toma el escenario tal acto, a tal hora se prueba vestuario, a tal está aquel aprendiendo a maquillarse porque va a seguir haciéndolo solo durante la gira, y así sucesivamente“, cuenta Kon sobre la interna de las últimas semanas, que desembocarán en un espectáculo que cuenta la historia del adolescente que descubre el planeta Soda Stereo.

Para llegar al estreno, el elenco viene haciendo dos tipos de ensayo: uno que se interrumpe para ajustar detalles, y otro que va de punta a punta. “Es muy estricto el trabajo en un sentido, y es muy creativo a la vez. Es una linda combinación, está toda la locura y el encanto de la creatividad mezclado con el trabajo obsesivo desde lo profesional. Desde el punto de vista de la producción es lo más impresionante que vi en la vida“, afirma Kon, y avisa: “es muy difícil contarlo y ponerlo en palabras, pero pasás el día acá adentro y ves que cumplieron el programa que marcaron hace seis meses“.

• A ver este show va a ir mucha gente que seguramente nunca vio a Soda Stereo en vivo. ¿Qué tanto tuvieron en cuenta eso en el desarrollo?

– Lo pensamos todo el tiempo. Fijate que hicimos el single de difusión ahora y había que hacer un video, y cuando estábamos discutiendo qué hacer se me ocurrió la idea de contar un poquito lo que era Soda, pensando en esta gente nueva. Y ya me pasó que varios muy jóvenes del equipo me dicen: “ah, esto era Soda. La pucha”.

• ¿Cuál fue tu primera sensación cuando viste todo?

– Cuando ví armada la escenografía acá sentí muchísima emoción. Entre la imaginación del Cirque y la realización casi que no hay límites.

• ¿Te imaginabas que iban a superar las 70 funciones solo en Buenos Aires?

– Teníamos mucha fe, si no no nos íbamos a meter a hacer esto. Es carísimo hacerlo, son casi 80 personas de gira, 20 containers enormes recorriendo América Latina y había que apostar fuerte. Por suerte nuestro sueño acá se cumplió y esperamos que se replique.

• Han hablado de que la intención de este espectáculo era llevar a Soda al futuro, no sujetarse demasiado del pasado.

– Exactamente. Eso lo hicimos y eso seguimos haciendo. Yo creo que era muy difícil pensar hacer algo con Soda, con o sin el Cirque du Soleil, que tuviera que ver con la nostalgia del pasado, porque en este caso eso se tiñe de la tristeza de la muerte de Gustavo, y me parece que el mejor homenaje a él era pensar en el futuro. Gustavo siempre dijo: “el pasado me aburre, por eso apuesto al futuro”. Repetir las fórmulas del pasado para Soda era aburrido, y nunca lo hicieron.

/ El País /

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